¿Es 'The Wire' la mejor serie de la historia?


¿Tú de qué serie eres? ¿De ‘Los Soprano‘ o ‘The Wire‘? Esas dos son las que se van turnando en el puesto más alto de todas las listas que se hacen periódicamente sobre las mejores series de televisión (estaban incluidas en nuestra lista particular también), y que una u otra sea la número uno acaba dependiendo un poco del gusto personal del que elabora la clasificación en cuestión (a veces, pocas, ceden su puesto a ‘A dos metros bajo tierra‘ o ‘El ala oeste de la Casa Blanca‘). También es algo que, curiosamente, depende un poco del país donde se haga la lista. En Estados Unidos, se van turnando; en el Reino Unido hay verdadera devoción por ‘The Wire’, mientras en España nos quedamos más con ‘Los Soprano’.

Quizás eso se deba a que los mafiosos de David Chase se vieron en su momento por Canal+ y sus temporadas se han ido editando en DVD con asiduidad. ‘The Wire’ no llegó a España, a la parrilla de TNT, hasta 2008, el año en el que terminaba, y su quinta y última temporada ha tardado bastante en estar disponible en DVD. Pero ahora que ya lo está (y aunque las ediciones no son precisamente baratas), se acabaron las excusas para no acercarse al mundo de los camellos, los profesores, los estibadores, los periodistas, los niños y los policías de Baltimore, un mundo que más de una vez ha sido comparado con una novela rusa o con grandes novelistas del siglo XIX como Balzac o Dickens, y que David Simon creó basándose en su experiencia como reportero de sucesos del diario Baltimore Sun.

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Un retrato social


Simon creó la serie junto al ex policía Ed Burns y usando como base no sólo sus experiencias vitales, sino también los libros ‘Homicidio‘ y ‘The corner’ (ambos trasladados a la televisión a su vez). La idea que ellos tenían era retratar toda una parte de la sociedad estadounidense que se ha quedado atrás, relegada por cuestiones de clase y de dinero más que de raza (aunque una y otra acaban yendo de la mano), y reconocen que los sentimientos que siempre les motivaron a crear ‘The Wire’ fueron la rabia y la frustración al ver que no se puede cambiar el sistema, ni siquiera desde dentro, y que por mucho que lo intentes, el ciclo nunca (o casi nunca) se rompe.

Sí, es una mirada bastante desencantada de la realidad, y se aplica al retrato de una ciudad en su conjunto, Baltimore, que a su vez sirve como un comentario social de todo el país. Cada una de las cinco temporadas de la serie se centra en un aspecto diferente de esa ciudad y, de ese modo, los personajes van entrando y saliendo de escena, con los policías de la unidad especial del principio como casi únicos enlaces. Cuando la serie empieza, lo hacemos siguiendo la investigación de estos policías de el clan de narcotraficantes de los Barksdale, y luego los objetivos van cambiando. En la segunda entrega vemos el puerto y conocemos a la banda del Griego; en la tercera comenzamos a adentrarnos en la política municipal, en la cuarta, en el sistema educativo (tal vez sea la mejor temporada de la serie), y en la quinta, los que asumen más protagonismo son los periodistas.

Una serie compleja


Si nos recomiendan la serie hablándonos de su importancia como retrato social, lo más probable es que no nos llame la atención, pero es que ‘The Wire’ no es sólo eso. Si ha alcanzado el estatus que tiene es por la complejidad de sus tramas y, especialmente, por las relaciones e interacciones entre sus personajes, de los que hay unos cuantos memorables, desde Stringer Bell y sus intentos de aplicar la economía de mercado a las drogas a esa especie de Robin Hood peculiar que es Omar Little o al autodestructivo detective McNulty o el ambicioso concejal Carcetti. Además, y aunque no lo parezca, ‘The Wire’ tiene un negro y retorcido sentido del humor que la hace muy divertida, ya que ese humor es la vía de escape muchas veces tanto de los policías como de los camellos.

No es una serie fácil porque no nos explica casi nada de lo que está pasando, sino que nos deja a nosotros la labor de encontrar conexiones y sentido entre unas cosas y otras, y eso a veces dificulta que entres en su propuesta. Pero si lo haces, resulta tremendamente adictiva y no puedes dejar de verla, incluso aunque el mundo que pinte no sea precisamente el mejor y su coherencia con su propuesta lleve a la muerte de personajes muy queridos o a que los planes nunca salgan como deberían. No hay buenos ni malos, sólo personas lidiando lo mejor que pueden con la situación que les ha tocado vivir.

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