'Friday Night Lights' inicia sin prisa su última temporada

Si cuando 'Friday Night Lights' se estrenó, en el otoño de 2006, nos dicen no sólo que la serie tendría ocasión de finalizar en sus propios términos sino que, además, ese final no llegaría hasta la quinta temporada, habríamos pensado que nos tomaban el pelo. Sus audiencias en sus dos primeras temporadas en la NBC tendrían que haberla llevado directamente al hoyo, pero la cadena optó por buscar una solución que pudiera mantener en el aire uno de sus pocos dramas adorados casi sin reserva por los críticos. El acuerdo al que llegó con DirecTV nos ha permitido disfrutar tres temporadas extra de una serie que, de otro modo, hace tiempo que habría pasado a engrosar las filas de las "brillantes, pero canceladas", y la renovación por dos temporadas más justo después de la tercera ha dado a sus responsables tranquilidad para abordar su tramo final.

La cuarta temporada dejó el listón muy alto. Reinventó la serie al mostrarnos el lado este de Dillon y la construcción desde cero del equipo de fútbol de su instituto, encumbrando definitivamente a los Taylor como dos de los mejores personajes de la televisión reciente estadounidense. Nos presentó a nuevos personajes a la vez que iba despidiendo a algunos que nos habían acompañado desde el principio, y que abandonaban Dillon para iniciar uin nuevo camino en sus vidas. En esta quinta entrega, esos nuevos personajes van a tomar el centro definitivo de la historia. Ahora ya conocemos a Vince, a Luke, a Jess y a Becky, y es momento de profundizar un poco más en su vida y en su crecimiento como personas.

En los dos primeros episodios que hemos visto ahora, 'Friday Night Lights' está simplemente poniendo las piezas que deben llevarnos al final. Los Lions ya no son un completo desastre y hasta apuntan a hacer algo más o menos decente, pero los equipos más establecidos y con más poder los ven como unos advenedizos y no quieren que se cuelen en su exclusivo club. Ya tenemos aquí la tarea de Eric para esta temporada; romper esa barrera y llevar a los Lions todo lo lejos que pueda ("State" es lo que escribe en la pizarra para motivar a los jugadores).

Pero ese no es el único osbtáculo al que van a tener que enfrentarse en East Dillon. Tami es ahora la nueva orientadora del instituto y va a tener que lidiar muy de cerca con el escaso presupuesto, la falta de motivación de los profesores y los problemas de algunos alumnos, algo no muy diferente de lo que tuvo que hacer en la primera temporada (aunque West Dillon tenga más recursos, el presupuesto siempre fue una fuente de dolores de cabeza). Además, Julie se va a la universidad, y Eric y Tami tienen que afrontar ese "síndrome del nido vacío", que es como la punta del iceberg de todo. Vamos a seguir viendo a Julie esta temporada, además de que volverán algunos de los personajes que se habían ido, lo que le empieza a dar a la temporada ya cierta sensación de final, de cierre de una etapa y comienzo de otra.

Hay más subtramas en movimiento, por supuesto, con el riesgo de que la serie caiga en ese defecto de tocarlas todas por encima y profundizar poco en algunas de ellas. Puede resultar divertido ver a Billy Riggins y Mindy convertirse en una especie de Eric y Tami Taylor para Becky, y no sería raro que, ahora que parece que el futuro pinta brillante para Vince, con todas esas cartas tempranas de reclutamiento de universidades, vaya a ocurrir algo que frustre sus opciones. El camino hacia el último episodio parece que no va a desmerecer todos los pasos que hemos dado hasta ahora para llegar aquí.

¡En Vaya Tele! 'Friday Night Lights' es la mejor sorpresa de los Emmy 2010

Portada de Espinof