‘Isabel’ cumple pero le falta fuerza

Este lunes tuvimos la oportunidad de ver el piloto de ‘Isabel’ en el preestreno que organizó la productora Diagonal TV en el cine Capitol de Madrid. Una ficción que, como ya os hemos comentado, está a la espera de que Televisión Española resuelva sus problemas internos y se decida cuándo se emite.

De momento, pudimos ver el primer episodio y comentar qué tal está la serie. Y como ninguno de los lectores de ¡Vaya Tele! habrá podido aun ver 'Isabel', la comentaré minimizando al máximo los spoilers, aunque hay datos históricos que no se pueden considerar como tal. Sí, Isabel será coronada como reina y no es ningún spoiler.

He de decir que a mí me gustó bastante menos que a mi compañero David, quien sí acabó entusiasmado con la serie. A rasgos generales me pareció una serie correcta pero que no era la gran serie que esperaba. Pensaba que debía ser la apuesta fuerte de la primavera de La 1 por algo, pero tampoco es una serie para tirar cohetes y se queda, a mi parecer, en un estándar de calidad superior al de ‘Toledo’, pero tampoco vayáis a creer que mucho.

Un comienzo débil pero correcto

La serie arranca en 1474, justo en el momento en que Isabel la Católica se convierte en reina. Volvemos atrás en el tiempo (sin indicación pertinente) y comienzan a contarnos los años de juventud de Isabel, cuando aún era infanta de Castilla y residía en Arévalo junto a su hermano Alfonso y una madre, Isabel de Portugal, con problemas mentales. Los dos infantes se trasladarán a la corte en Segovia para estar cerca de Enrique IV el impotente, y ahí comenzarán las intrigas palaciegas y las conspiraciones por el trono.

El problema de la serie es que le cuesta mucho arrancar. Reconozco que llegó a interesarme bastante la historia, pero no lo hizo hasta pasados casi 40 minutos de episodio, y eso es mucho esperar. En la primera parte del capítulo las cosas suceden de forma correcta pero algo tediosa, no hay impacto ni emoción, no hay un gran comienzo (no, la escena de la coronación no es nada del otro jueves). La presentación de personajes es lenta y las intrigas interesantes tardan en llegar en un guión trazado con poca fuerza.

En el reparto coral hay aciertos y desaciertos a partes iguales. Encontramos en el papel de Isabel, mucho menos protagonista de lo que cabría esperar, a una Michelle Jenner muy correcta. Le quita todo el peso Ginés García Millán que interpreta a Juan Pacheco y aunque es un actor con tablas hay momentos en los que nos cuesta verle en el papel, quizás por su momentos junto a Pedro Casablanc en los que es casi imposible no transportarnos a los Laboratorios Acosta de ‘Motivos Personales’. Aun así, les damos el visto bueno.

Sin embargo, a William Miller no podría sobrarle más la sobreactuación en esas miradas de intenso, y son muy irregulares las interpretaciones de Bárbara Lennie (a veces inmensa y otras salida de tono) quien hace de una malévola Juana de Portugal o Pablo Derqui quien no borda su personaje de Enrique IV de Castilla y en ocasiones parece que estemos viendo a un señor del siglo XXI disfrazado.

Porque ahí podríamos llegar a uno de los puntos débiles de ‘Isabel’, sus diálogos. No brillan en absoluto y a veces no dan la sensación de que estemos en otra época, con un lenguaje muy de ahora. Pero el léxico no es lo grave, sino que no haya agilidad, fluidez, ni tampoco contundencia en diálogos que te hagan querer a los personajes u odiarlos profundamente.

Sí que hay alguna secuencia un poco ridícula, una de ellas (no os la destripo) sucede cuando Isabel está recién llegada a la corte y hay sexo de por medio, ya la veréis, y la otra es una burda metáfora en la que la protagonista mira un pájaro volando porque ella no es libre (en fin...).

Sí al rigor histórico

Sin embargo sí que hay algo que debamos aplaudir en ‘Isabel’, su rigor histórico. Podría alguien pensar que el rigor histórico (a.k.a. consultar la Wikipedia antes de ponerte a escribir un guión) debería ser más una obligación que un logro, pero en tiempos de ‘Águila Roja’ o ‘Toledo’, vemos que no es así. Aquí no hay errores garrafales como encontrábamos en la serie de Antena 3, que tenía narices que pusiesen a Sancho como primogénito de Alfonso X y a Fernando menor… La historia sucede como la Historia: Arévalo, el rey impotente, los rumores sobre su homosexualidad, La Beltraneja y hasta la cánula de oro. Correcto todo. Eso sí, tanto Michelle Jenner como Víctor Elías están muy creciditos para la edad que se supone que tenían sus personajes.

Por último no podemos concluir un análisis de un producto de época sin hacer alusiones a su ambientación. Y en esto ‘Isabel’ vuelve a ser irregular. Mientras que el vestuario tiene una calidad notable, los escenarios no siempre cumplen. Hay decorados en que todo es creíble y está bien trabajado, y de repente pasas a otros en que te encuentras en un set de cartón piedra que da el cante.

En definitiva, no es desde luego 'Isabel' una mala serie pero tampoco da el piloto como para subirla a los altares. Dadle una oportunidad, si es que algún día la estrenan, y yo prometo hacer lo propio con el segundo episodio.

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