La calma escalofriante de ‘Top of the Lake’

Últimamente estamos siendo testigos del auge internacional de los dramas criminales en televisión. Con el tirón de las producciones escandinavas, las adaptaciones norteamericanas que siguen la estela y otros caminos de patrones similares en el resto de Europa (la francesa ‘Les Revenants’ es un ejemplo), el catálogo de series aparentemente policíacas que se centran en lo más íntimo de sus protagonistas y en lo glacial de su atmósfera es cada vez más generoso.

Sundance Channel se une a este universo con ‘Top of the Lake’, miniserie coproducida entre Gran Bretaña y Australia y rodada en Nueva Zelanda que pone el foco en un pequeño pueblo de montaña. Una detective de policía especializada en casos de abuso sexual llega al pueblo para visitar a su madre, que está en plena lucha contra el cáncer. Allí, se ve envuelta en un caso local cuando Tui, una niña de 12 años es descubierta en un gélido lago para después revelar que está embarazada de cinco meses.

Además de la grandiosidad de las localizaciones Neo Zelandesas, que son uno de los mayores valores añadidos de la serie, ‘Top of the Lake’ cuenta con un notable reparto encabezado por Elisabeth Moss en el papel de la detective Robin Griffin, a quién acompañan Peter Mullan, el patriarca de la temida familia a la que pertenece Tui (y prácticamente el patriarca del pueblo), David Wentham, el jefe de policía y Holly Hunter, quien interpreta a una especie de gurú espiritual de un grupo de mujeres de mediana edad que se instalan en Paraíso, una tierra al borde del lago.

La familiaridad de lo reprobable

En los pequeños pueblos todo se sabe, y los habitantes de Queenstown conviven con sus secretos y errores de una forma tan natural que resulta perturbador. En un primer contacto, la forma en la que los personajes asumen cierto tipo de comportamientos o toman parte en lo relacionado con Tui resulta chocante, incluso tramposo. Pero a medida que la serie se adentra en las dinámicas del pueblo, en lo retrógrado de los valores que lo dominan, no sólo se empiezan a comprender los porqués, sino que el nivel de empatía y entrega es tal, que cualquier imperfección es pasada por alto.

Porque sí, ‘Top of the lake’ tiene sus fallos. La relación de Robin con su madre o el universo del departamento de policía no acaban de cuajar, pero la forma en la que construye ese abanico de personajes femeninos atrapados en una burbuja de machismo es hipnotizante. El discurso feminista es el pilar de una serie disfrazada de drama policial. De hecho, los momentos que mejor funcionan (al menos en los dos primeros episodios) son aquellos donde los diálogos, los enfrentamientos cara a cara de los personajes que dejan ver a la perfección los juegos de poder.

Una asfixiante quietud

Confieso que resulta hasta frustrante entrar en el ritmo vital de los personajes de la serie. Al igual que ese lago imperturbable, y como bien declara su título, las historias y los personajes están envueltos por una calma gélida en la superficie pero asfixiante en realidad. Es una serie muy poco televisiva en realidad, sus formas son tan cinematográficas que se pone en evidencia en cada fundido a negro que da paso a los anuncios o en el corte de cada final de episodio. La estructura de cada episodio carece de actos o de una construcción capitular, sino que la tensión dramática se construye al ritmo que requiere la historia global (unos 300 minutos) y tiene ese gusto por la fuerza de la cotidianeidad tan habitual en el cine independiente.

Con todo esto, ‘Top of the lake’ construye una atmósfera magnética y oscura que consigue atrapar por sí sola al espectador. No importa que Holly Hunter (con su desconcertante peluca a lo Jane Campion, la creadora y guionista) esté algo pasada o que a veces pierda un poco la sutileza, porque presenta una colección de personajes heridos excepcional, que junto con la atmósfera (ha quedado claro, ¿no?) invita a conocer más.

Aún quedan cinco episodios por delante y no puedo esperar a saber a dónde nos va a llevar este relato en el que el (no) escándalo de la niña embarazada no es más que la excusa, que la punta del iceberg (del lago). Ahora entiendo bien por qué en el festival de Sundance se proyectó la miniserie al completo y por qué no hubo más que halagos entre los asistentes. Y a vosotros ¿qué os ha parecido?

en ¡Vaya Tele! | ‘Rectify’ y ‘Top of the Lake’, series de Sundance Channel

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