La historia de España a través de su ficción (V)

Cerramos ya nuestro especial dedicado a las series de producción nacional que se han centrado en períodos y acontecimientos históricos de nuestro país. Y nos vamos a referir a un puñado de series que no es que traten de hechos pasados sino que ellas mismas son historia de la televisión. Nuestra TVE nació en 1956 y, desde bien pronto, se apostó por la ficción porque, es así, a los seres humanos nos encanta sumergirnos en tramas y personajes. Nuestra mente se alimenta de historias, aunque sepamos que las ha inventado un señor para llevarnos al huerto de la audiencia.

Nuestro pasado era su presente

Vamos a hablar de unas cuantas ficciones que cuando se produjeron eran contemporáneas a su época pero por las que han pasado los años y para los espectadores que las rememoramos suponen archivos históricos del audiovisual. Su visionado sí supone un auténtico ejercicio de comprobación de cómo respiraban los españoles hace 20, 30 o 40 años. Porque esta series tienen la impronta de su época, son el reflejo de usos, costumbres, modas y no han pasado por el filtro creativo (por muy riguroso que pretenda ser) de unos productores que están recreando una época que no conocieron. Hay muchísimas, y sólo vamos a quedarnos con un pequeño ramillete de las mismas.

¿Habéis oído alguna vez decir que el terror difícilmente casa con la television? Pues en 1966, en una muy joven TVE que tenía muchas ganas de comerse el mundo y que se atrevía con todo, se emitió la todavía hoy recordadísima 'Historias para no dormir'. Se trataba de una serie dirigida por el gran Narciso Ibánez Serrador y eran capítulos autoconclusivos con el género de terror como característica que los unía. Podían ser guiones originales o adaptaciones de famosos relatos de Poe, Bradbury... Una serie que marcó un hito para nuestra televisión y consiguió abrir la mente de muchos puristas.

Otra de las ficciones que hicieron historia en nuestra televisión fue 'La casa de los Martínez', serie de 1967. Los Martínez eran la "típica" familia española de la época. Es decir, el reflejo que de la sociedad española pretendía ofrecer el régimen con la glorificación de los valores familiares más tradicionales y la total ocultación de problemas sociales estructurales de fondo. Aún así, 'La casa de los Martínez' no es una serie para desechar ni mucho menos. Se convirtió en un éxito de audiencia y en el programa preferido de muchos españoles. Cada semana, un "famoso" visitaba el hogar de los Martínez, lo que daba pie a hablar de cierta "actualidad" nacional.

'Crónicas de un pueblo' es una de esas series que han vivido la dualidad de ser representantes de la cultura de un momento muy concreto y de ser acusadas de ser un arma política y propagandística. Lo cierto es que esta serie de Antonio Mercero para TVE marcó un hito en su estreno, 1971. Por lo visto, fue al mismísimo Carrero Blanco a quien se le ocurrió esta idea de trazar una ficción dentro de los márgenes de un pequeño pueblo de ésos en los que todos se conocen y ayudan, con la idea de divulgar las Leyes Fundamentales. Pretendía ser una serie amable y entretenida, que se viera de manera sencilla. Los protagonistas eran la gente del pueblo ficticio Puebla Nueva del Rey Sancho: el cura, el alcalde, el aguacil... Era inevitable que su tono blanco y extremadamente dulcificado resultara excesivamente irreal.

Una serie que también abogaba por el supuesto "reflejo" de la cotidianidad de las gentes de nuestro país fue en 1974 'Suspiros de España'. Con la dirección de Francisco Yagüe y guion de Jaime de Armiñán, las historias se planteaban como capítulos autonclusivos. ¿Su nexo? El hecho de hablar de situaciones cotidinas y problemas comunes a todos los españoles de la época. En especial, trataba los deseos y aspiraciones de la sociedad, centrándose en una vena más positivista que insuflase cierta esperanza nacida de los impulsos de la ciudadanía. Ganar un quiniela, heredar, encontrar el amor... eran algunas de esas "aspiraciones" de todo buen españolito. Siempre, por supuesto, sin tocar la vena política o de los derechos sociales.

Llegamos a 1981 para hablar de una serie que ha marcado incluso a los espectadores que no llegaron a verla, tal es su trascendencia en la cultura de nuestro país. 'Verano azul' fue una revolución para nuestra tele, una serie adolescente, pero que trataba temas adultos, un marco vacacional y paradisíaco pero con conflictos entre padres e hijos, entre amigos, entre enamorados... Las historias de un verano inolvidable para todos sus protagonistas. En esta serie encontramos una clara evolución respecto a las series de las que hemos hablado antes. Se tocaban conflictos reales y muy novedosos, como el divorcio, la preocupación por el medio ambiente, la especulación inmobiliaria... pero conservaba un tono blanco y amable que la hacía apta para todos los públicos.

Una serie mucho más dura, que marcó a los espectadores por la naturalidad e incluso crudeza con la que trataba los conflictos, algo aún poco visto en la época, fue 'Brigada Central' de 1989. Se trataba de un thriller policíaco con muchos ingredientes de calidad. Contó con dos temporadas, estuvo dirigida por Pedró Masó y escrita por el autor de novela negra Juan Madrid. 'Brigada Central' gritaba a los cuatro vientos el deseo de las ficciones españolas por cubrir géneros aún poco desarrollados, por atreverse con temas polémicos, por ofrecer a los espectadores entretenimiento de calidad, por poder hacer una serie "adulta" con conflictos realmente interesantes y en los que la criminalidad y sus consecuencias estaban muy presentes. Con Imanol Arias, José Coronado o Isabel Serrano como protagonistas, resultan inolvidables las historias de esta brigada especial de la Dirección General de la Seguridad del Estado.

¿Esto es el futuro?

Dentro de un artículo que trata de cómo la ficción española ha retratado la evolución de nuestro país, no podemos dejar de hablar de ciertas ficciones que han ido un paso más allá en eso de fantasear y se han planteado cómo sería la sociedad española dentro de unos años. Es decir, se han trasladado a un supuesto futuro en el que los conflictos y las historias son tan nuevas como inesperadas. Muy pocas ficciones se han atrevido con esto pero resulta importante hablar de ellas.

El famoso acelerador de partículas del CERN genera una misteriosa tormenta que cambiará para siempre la vida en nuestro planeta pues supone un cambio radical en su geografía: el 99% de la superfície terráquea está ahora cubierta de agua. Los protagonistas de 'El barco' son los pasajeros del barco Estrella Polar, un barco que casualmente ha zarpado la noche de la tormenta, hecho que le permite "salvar" a todos los que iban a bordo. Esta premisa de la serie de Globomedia generó gran controversia ¿es esto el futuro?, ¿es una realidad distópica?, ¿es una interpretación de un posible presente?. Todas estas cuestiones de un nivel tan metafísico se fueron diluyendo por la evolución de las tramas de la serie, muy centradas en las clásicas disputas amorosas y de adolescentes que poco tenían que ver con el primer interés despertado por un arranque tan potente y prometedor y que le hicieron perder espectadores.

¿Y 'La fuga'? Otro experimento de los que hay que aplaudir por el riesgo que supone poner en marcha un género tan poco tratado en nuestra tele, pero que no pasó de la primera temporada debido a sus bajas cifras de audiencia. Esta serie de BocaBoca para Mediaset situaba su acción en 2055, un momento de crisis económica mundial que afecta a la vida de los ciudadanos por las terribles consecuencias sociales que acarrea (sí, para hablar de crisis, realmente, no hay que irse tan lejos, pero, en fin). El petróleo escasea y el Gobierno es una institución de control y manipulación, que vigila que los ciudadanos no se salgan de las estrictas normas. Aitor Luna encarnaba a un líder de la resistencia, un grupo de individuos que luchan contra el sistema establecido y que es encarcelado en una prisión de altísima seguridad llamado La Torre.

Por último, un cambio total de registro. La ciencia ficción es uno de los géneros que más hemos podido echar de menos en nuestra ficción, porque es cara de producir y porque conlleva mucho riesgo, uno de ellos, que no es un género del gusto mayoritario. 'Plutón BRB Nero' es ese delicioso experimento que nuestra tele pública llevó a cabo en una época que ahora nos parece muy lejana. Dirigida por Álex de la Iglesia, nos situaba en el año 2530 y nos contaba cómo un nave interplanetaria capitaneada por un grupo de militares españoles buscaba un nuevo planeta habitable dado que el ser humano había dejado la Tierra hecha unos zorros, sin recursos naturales para seguir viviendo en ella. Era una comedia, un tanto irregular, muy marcada por el estilo de su autor y por las innumerables parodias que encontrábamos en sus capítulos.

En ¡Vaya Tele! | Historia de España a través de su ficción

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