Los screening de pilotos confirman algunas tendencias de la próxima temporada televisiva

Otoño is coming y con él las nuevas series que aspiran a convertirse en una de las pocas afortunadas en sobrevivir al año televisivo; ya ni siquiera hace falta trascender, aguantar es un logro. Los tiempos de producción, marketing y lanzamiento se rigen por un calendario considerablemente ajustado que se repite en bucle y hace unas semanas tuvieron lugar los screenings de Los Ángeles (que tienen réplica en el resto del mundo a través de las distribuidoras internacionales). El año pasado ya os conté en qué consistían estos visionados y por qué son importantes para la industria doméstica de Estados Unidos y para la internacional, así que este año iré al grano con las tendencias más claras que se detectan al asomarse a los pilotos que nos llegarán en un par de meses.

La primera tendencia clara es el policíaco seriado. El procedimental autoconclusivo sigue siendo un formato dominante entre las apuestas anuales de las cadenas, sobre todo en lo que respecta a las networks, pero el flujo internacional de los dramas atmosféricos escandinavos, la repercusión crítica y social de series como ‘The Killing’, ‘The Fall’, ‘True Detective’, ‘Fargo’ o incluso rarezas de formato como ‘Sherlock’ han logrado frenar el recelo de las generalistas a aventurarse con policíacos más ambiciosos. También es consecuencia de esa otra corriente actual de arriesgar con propuestas diferentes pero en un formato de corta duración, recuperar el espíritu y las ventajas de la miniserie y paliar algunas desventajas (poco tiempo para rentabilizar la fidelidad de la audiencia) con el formato antológico.

El formato “asesinato-comunidad-policía local” ofrece infinitas posibilidades pero algunos pilotos demuestran lo difícil que resulta aportar algo nuevo a ese planteamiento, lo vital que es el casting o que en el fondo la atmósfera es algo accesorio que ha de agarrarse a algo más. ‘Secret and Lies’, ‘Gracepoint’ o ‘Wayward Pines’ son algunos ejemplos de títulos en ese terreno. Incluso podríamos apurar con otras que se encuentran más en el borde como ‘Battle Creek’, que se acerca más al buddy cop y cuyo piloto desborda la acidez tan característica de sus dos creadores, o ‘American Crime’, que entra al drama racial de personajes; una suerte de historia comprometida mucho más propia del cable.

¿Habéis visto ya el tráiler de la cuarta temporada de ‘Homeland’? Los directivos de las cadenas también, y se frotan las manos conscientes de que ha dejado un hueco que llenar. ‘Odyssey’ y ‘State of the Affairs’ buscan esa línea de drama conspiranoico político con toques terroristas y protagonista femenina que aprieta la mandíbula muy fuerte. De hecho, títulos como ‘House of Cards’ o ‘The Americans’ han traído la política de vuelta; ahí está ‘Madam Secretary’ y sólo hablamos de las networks.

Otras tendencias no son ni nuevas ni sorprendentes. Los spin-off nunca dejarán de estar a la orden del día; de hecho, no hay universo paralelo en el que el imperio de CSI no crezca cada temporada, ésta vez paseando la oficina de investigación al estado donde les necesiten. También va a ser el año de la muerte de los cuentos de hadas en televisión, que no han conseguido afianzarse en la temporada recién terminada, y ‘Galavant’ va a ser un divertidísimo y peculiarísimo golpe de gracia al “género”, que da paso a la tendencia comiquera que llega con ‘Gotham’, ‘Flash’, ‘Constantine’ o ‘iZombie’ entre muchas otras.

Las cadenas han visto una ventaja en el mundo del comic: tienen las virtudes del material preexistente (y con él, seguidores) que resulte familiar pero las posibilidades de género son infinitas en un momento del mercado televisivo en el que ya no es el año de los zombies ni el de los vampiros ni el de los cuentos de hadas, es la fantasía y la ciencia ficción en general la que se ha convertido en una tendencia audiovisual global, y los tebeos son una fuente inagotable de historias de ese estilo. De hecho, otra tendencia que está a la baja es el High Concept. Un detonante potente es demasiado atractivo como para que se abandonen por completo este tipo de historias, pero finalmente el síndrome heredera-de-Perdidos se ha atenuado y las cadenas han entendido que la pilotitis les puede salir muy cara. ‘The Whispers’ y ‘The After’ son dos títulos que van en esa línea pero no hay tantos ejemplos. De hecho, el más llamativo es ‘The Last Man on Eath’, high concept cómico.

También se está tirando mucho de catálogo cinematográfico (una tendencia muy de los años 40) y la proliferación de las adaptaciones a televisión es muy notable; y, ya que estamos, España es trending topic con ‘The Red Band Society’ y ‘Mysteries of Laura’, dos adaptaciones que han respetado mucho y muy bien el material original.

¿Conclusiones? Pocas nuevas, reamente. Seguir las tendencias que marcan los éxitos de cada temporada es una respuesta coherente (y algo cobarde) en un entorno tan competitivo y complejo como es el mercado audiovisual. Las cadenas pueden tratar de buscar una mínima garantía de éxito, pueden identificar vacíos en el espectro de la ficción que necesiten ser cubiertos, pero al final lo único que queda es la sensación de satisfacción tras acabar un buen y prometedor primer episodio y como cada año algunos sorprenden, otros decepcionan y la mayoría dejan indiferentes; cuáles son unos y otros lo dejo para más adelante.

En ¡Vaya Tele! | En qué consisten y por qué son importantes los L.A. Screenings

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