'Mujeres desesperadas', adiós a Wisteria Lane

Nadie dijo nunca que despedir una serie que ha marcado una parte de nuestras vidas sería algo sencillo. ‘Mujeres desesperadas’ se marchó el domingo dejando un hueco que será muy difícil de volver a rellenar para aquellos que hemos aguantado fieles estos últimos ocho años. Es curioso ese contrario sentimiento que sigue apareciendo cuando nos enfrentamos al cierre de una ficción que, pese a saber que ese final es lo mejor que le podría ocurrir, nos deja desamparados, o en este caso desesperados, al ser conscientes de que nunca más vamos a seguir sus tramas.

Es cierto que en esto de la continuidad de una ficción nunca debemos decir nunca, pero a día de hoy ‘Mujeres desesperadas‘ es ya historia. La ficción de ABC cerró su octava y última temporada, una temporada desigual que ha brillado en sus extremos pero que ha disminuido el nivel en su tramo intermedio. Quizá la culpa resida en esa longevidad con la que ya contaba la serie, que nos ha hecho dar una y mil vueltas sobre las vidas de las residentes de Wisteria Lane y que ha recogido todo tipo de tramas posibles, algo que en algunas ocasiones nos ha podido saturar.

Pero si este era el caso de la octava temporada (en parte sí ha sido) los guionistas de la serie nos tenían preparado un final en el que se condensaban todos los elementos que han caracterizado ‘Mujeres desesperadas’ desde su inicio. Y es que, como la vida misma, las historias continuaban pese a que ya no vayamos a ser espectadores de ella, tal y como se apreciaba en una de las últimas escenas de la serie, en el que la alegría por un nuevo nacimiento o por una boda contrastaba con la tristeza que siempre ronda la muerte, por muy esperada que fuera.

El capítulo doble con el que se ponía punto y final a ‘Mujeres desesperadas’ recordó al de la séptima temporada. El primero de ellos sirvió para cerrar las tramas de la temporada, centrándose en el punto álgido del juicio de Bree que tan brillantemente ha concluído, mientras que el segundo nos brindó un último aliento antes de decir adiós. Se trató de un capítulo de despedida lleno de emociones, con una Renee y una señora McCluskey grandiosas, en el que quedó claro que los secretos siempre seguirán presentes en ese pequeño barrio residencial americano, como bien se deduce de esa última escena con la que se despidió la ficción.

Un vistazo a…
ENFOQUE PROFUNDO Y LENTES PARTIDAS

Susan, la ingenua con futuro incierto

‘Mujeres desesperadas’ terminó con la marcha de Susan de Wisteria Lane, la primera de otras muchas. Es curioso cómo no nos mostraron cuál sería su vida posterior, algo que sí hicieron con el resto de desesperadas y cómo han dejado su final como el menos feliz de todos los mostrados. Susan se enfrenta a un futuro incierto, en el que no estará el amor de su vida, asesinado a lo largo de la octava temporada. La muerte de Mike ha sido el gran error de la última temporada de ‘Mujeres desesperadas’, por innecesaria y porque sucedió como consecuencia de una trama secundaria que no parecía estar relacionada con Mike.

En general, ésta ha sido la temporada más desesperada de todas las que hemos visto hasta la fecha, ya que las protagonistas fueron situadas en los extremos de su personalidad. En lo referente a Susan, ella ha sido la que más desolada ha estado, primero por la culpa del asesinato que encubrió al final de la pasada temporada y después por la muerte de su marido, que la dejó sin la presencia del amor de su vida, el mismo que ha servido para conquistar el corazón de millones de seguidores.

Y, pese a que considero que la desaparición del personaje de Mike fue innecesaria, reconozco que tanto su muerte como su funeral nos han dejado dos de los momentos más emotivos de toda la temporada e incluso de toda la serie. Su final, haciéndose cargo de su hija y de su nieta, ha resultado entrañable y ha dejado una pregunta en el aire que, por respeto a Mike, nadie ha querido contestar: ¿aún queda algún romance reservado para Susan?

Gabrielle, egoísmo en estado puro

El futuro de Gabrielle seguirá unido a Carlos, después de mostrar la evolución definitiva de su personalidad durante esta última temporada. El personaje interpretado por Eva Longoria ha continuado con su característico egoísmo, a costa del bienestar de sus amigas en muchas ocasiones. Pero el juicio de Bree y la nueva vida buscada por Carlos le han hecho reflexionar más que otras veces (pese a que el futuro demostró que esas ocasiones no sirvieron de nada, ya que Gabrielle seguiría cayendo una y otra vez en su más recurrente pecado).

Suponemos que ese futuro como presentadora le va a hacer caer de nuevo en la misma piedra en más de una ocasión, aún así, gran parte de las risas de esta temporada han sido gracias a Gabrielle una vez más. El capítulo final nos dejó grandes guiños al inicio de la serie, entre ellos destacó el de Gabrielle, guiño en este caso invertido convirtiéndola en la persona capacitada para mantener económicamente a su familia pero con la responsabilidad de ser la mejor esposa posible, el papel que tenía Carlos al inicio de la serie.

Lynette, controladora en crisis

Uno de los aspectos más cargantes de la octava temporada ha sido la relación entre Lynette y Tom, sobre todo porque todos sabíamos que su final era estar juntos y porque sabíamos que lo que nos estaban contando no llevaba a ningún sitio. Ya costó asimilar que los guionistas no habían encontrado otra salida para continuar con las tramas de Lynette que provocar una ruptura con su marido, separando una de las parejas más solidas que nos había dado la ficción televisiva en los últimos años.

Y, como consecuencia a eso, Lynette se volvió más controladora aún, incapaz de enmendar sus errores del pasado. Ha sido una de las tramas más prescindibles e incluso aburridas de todas las que hemos visto en ‘Mujeres desesperadas’, aunque su reconciliación, motivada por el ambiente de episodio final estuvo a la altura de las circunstancias y nos brindó otro de esos momentos para recordar. En un segundo plano ha quedado su papel como abuela, ya que en mi opinión, pese a algún capítulo suelto, no ha tenido el protagonista que debería obtener en una trama de esas características.

Bree, el peso de la culpa

Bree ha terminado cargando con el peso de la trama de la temporada y ha sido de lo mejorcito que hemos visto este año. Tanto su peligrosa relación con el detective Chuck, como el chantaje de Orson y su detención y posterior juicio se han mantenido dándonos grandes dosis de su personaje. Ya habíamos visto en el pasado que no todos los personajes tienen la fuerza para llevar el peso de una trama, pero Bree siempre se ha mantenido estable y ha conseguido destacar del resto, incluso en esta ocasión, en la que todas estaban implicadas en el secreto final.

Sorprendente ha sido su futuro en el mundo de la política, mostrando orgullosa los valores conservadores que ha defendido durante estas últimas temporadas. Bree ha sido uno de los personajes que a mi juicio más ha evolucionado desde el inicio de la serie, pero que aún así ha sabido mantener su esencia intacta. Y eso es lo que nos ha mostrado hasta el final. Brillante fue el momento en el que bajó a los infiernos, estando a punto de correr la misma suerte que Mary Alice después de que sus amigas le dieran de lado y se quedara sola, uno de sus mayores temores convertido en realidad.

La promesa incumplida

El capítulo final de la serie nos indicó que el destino de las desesperadas no volvería a unirlas nunca más. Pese a la promesa que se hicieron ante la marcha de Susan de que volverían a jugar al poker de nuevo, Mary Alice nos indicaba que el destino nunca querría que volvieran a coincidir las cuatro. Sus vidas estaban ligadas a Wisteria Lane y parece que ése era el barrio que les mantenía unidas y que poco a poco irían abandonando con el paso de los años, mientras serían observados por los fantasmas que permanecerían en Wisteria Lane para siempre, entre los que irremediablemente echamos en falta a Edie Britt, la gran olvidada en el final de la serie.

Las cuatro protagonistas pusieron punto y final a una parte de sus vidas y nos hicieron partícipe del penúltimo secreto de Wisteria Lane, ése que tanto prometía al principio de la temporada pero que al final no se le supo sacar todo el jugo posible. Como decía al principio se ha tratado de una temporada irregular, pero que ha contado con un gran episodio de despedida, lleno de simbolismo y consecuente con todo lo que ha sido la serie hasta la fecha y que, en consecuencia, nos ha dejado con un buenísimo sabor de boca. Tras su final, ahora los desesperados somos nosotros.

En ¡Vaya tele! | ‘Mujeres desesperadas’ coge fuerzas para decir adiós

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