Por qué nos gusta... Chandler (Friends)

Chandler es ese momento exacto en el que los dos rostros se encuentran, justo delante de la entrada del detector de metales. La maleta en la mano, el avión esperando. Último aviso, dicen por el altavoz. Y aunque en ese momento se lo dirías todo, no hay nada que salga de tus labios. No puedes decir que nada esté a la altura de lo que hubo entre vosotros y la despedida cuenta sus últimos segundos antes de cruzar la línea que os va a separar para siempre. Y entonces... sueltas una broma, un chiste estúpido.

Los dos sonreís. Hay un abrazo, incómodo, que querríais que fuera mucho más intenso pero no lo es. Y se va. Sigues con la mirada como sube las escaleras mecánicas. Chandler es el llanto que en ese momento cae por tu mejilla. La emoción que no has podido expresar y ahora te sacude de golpe. Es tener que tomarse un tiempo, acurrucarse en un rincón y dejar que, por fin, la lágrimas corran solas. Sin bromas, sin ingenio, sin barreras.

Me siento como Chandler cada vez que se acerca un final. Como éste post, que va a ser el último de los "Por qué nos gusta...". Hay mucho que decir pero pocas formas de expresarlo. El sentido del humor de Chandler es una forma de quitarle peso a las circunstancias. Cuando todos parecen afectados, cuando el Central Perk se queda en silencio, Chandler cuenta uno de sus chistes. No quiere hacerse el gracioso, es que no sabe otra forma de decir adiós.

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