'The Good Wife' y la arbitrariedad de la vida

El año pasado Matthew Weiner quiso transferir una idea al espectador de ‘Mad Men’, que Nueva York se estaba convirtiendo en un nido de violencia y que algo terrible podía pasarle a algún personaje. Esas pistas (la camiseta que vistió Megan, las sirenas que sonaban por la calle, el allanamiento de morada) luego tuvieron una respuesta. Murió un personaje muy secundario en extrañas circunstancias y algunos nos sentimos decepcionados. Nos habían hecho creer de forma inconsciente que nos dirigíamos hacia un giro definitorio, algo que iba a sorprendernos por lo inesperado que era en un drama tan pausado como ‘Mad Men’.

Pero Weiner, en realidad, jamás se había comprometido a asesinar un personaje protagonista. Tenía sentido en la mente del espectador que un guionista tan perfeccionista como él sentaría las bases incluso de una calamidad como un asesinato. Pero las catástrofes no tienen porqué venir anunciadas, si acaso todo lo contrario. Llegan cuando menos lo esperamos y en el momento más inoportuno porque uno nunca puede planear cuando un perturbado cogerá una pistola y acabará con las vidas de personas inocentes.

Este es el caso de ‘The Good Wife’. Entiendo que a algunos les cueste aceptar que Will Gardner murió de una forma tan frustrante mientras estaba a punto de ganar un caso y con tanta vida por delante (su tensión sexual con Alicia siempre era un soplo de aire fresco). Pero la vida es así y los americanos lo saben mejor que nadie con esas catastróficas demostraciones de violencia que no pueden preverse, ya sea un atentado en un maratón, un estudiante con demasiada rabia dentro o terrorismo religioso (menciono estos casos por ser más mediáticos ya que un robo callejero también serviría).

Un vistazo a…
ENFOQUE PROFUNDO Y LENTES PARTIDAS

El derecho a matar un personaje

Hasta nosotros mismos hemos aprendido a vivir con esta arbitrariedad de la vida y la muerte. No quiero poner ejemplos más cercanos porque podría parecer de mal gusto, pero en cualquier momento podemos recibir una llamada fatal. En este terreno decidió jugar ‘The Good Wife’. ¿Que hay quienes critican que es más típico de ‘Anatomía de Grey’? Pues que no se confundan. El problema de ‘Anatomía de Grey’ no fue que entrase un hombre con ansias de venganza al hospital, fue que antes ya había explotado una bomba, luego hubo un terremoto y finalmente la mitad del reparto cayó con un avión. Un suceso fortuito tiene sentido, una cadena es desesperado.

Por lo tanto, después de más de cien episodios, Robert y Michelle King se ganaron el derecho a asesinar un personaje si querían. Ellos exploran la sexualidad, la paternidad, la ambición, el amor, la moral, la política y era cuestión de tiempo que analizaran el sentimiento de pérdida, más aún cuando esta pérdida es impredecible y es la consecuencia de un crimen. Parece imposible que eso pueda suceder pero la vida nos ha enseñado que estas cosas, a pesar de ser imposibles, suceden cada día.

La decisión se tomó cuando el actor Josh Charles anunció que quería irse de la serie y tanto Julianna Margulies como los King le pidieron que se quedase para gran parte de la quinta temporada. Primero de todo, chapeau por mantenerlo todo en secreto. Así que los King enfocaron su arco argumental con toda la naturalidad con la convicción que su fallecimiento no era consecuencia de nada, más que de la mala suerte y el miedo de un chaval que no podía soportar un minuto más en prisión. Y entiendo que optaran por matarle: Will no era un personaje que pudiera desaparecer.

Es el problema de cuando un personaje es tan relevante. Si le hubieran mandado a Seattle (como le ocurrió a Margulies con el personaje de George Clooney en ‘Urgencias’), habría tenido que estar presente. Es una pieza demasiado fundamental en la vida de Alicia, por más que ahora estén apartados, y ella sería muy consciente de su existencia, aunque fuera a miles de quilómetros de distancia. Sobre todo porque sería una idea en la cabeza de Alicia, una pieza invisible de su vida y el matrimonio King no podría jugar con Will cuando les viniera en gana. Así que han arrancado el personaje de raíz.

¿Lo importante? Las consecuencias

Como han dicho los propios King, el giro en sí no es interesante, lo serán sus consecuencias y eso es lo que quieren analizar. De la misma forma que jamás esperamos que la protagonista se emancipase del bufete de Lockhart and Gardner, tampoco imaginamos que Will desaparecería del mapa y dejaría de existir ese triángulo amoroso. Pero ‘The Good Wife’ es una serie lo suficientemente sólida y coral como para sobrevivir a su ausencia.

De hecho, ¿cuántos de vosotros os frustráis porque alguno de vuestros personajes favoritos no aparece más a menudo, sea Kalinda, Robyn, la abuela o los hijos? Hay tantas personalidades fuertes, tanta coralidad que no les faltarán personajes para llenar los minutos, y todos siempre aportan un granito de arena en ese Chicago político y legal, o directamente en la complicada vida de Alicia.

Lo único que hay que esperar es que este suceso no sirva para hacer borrón y cuenta nueva en la trama política de Peter Florrick. Eso sí que lo sembraron (porque podía hacerse, porque sucedían acciones en esa dirección) y debería haber consecuencias, quizá no para Peter directamente pero sí para Eli Gold. Pero no asumiré una presunción de culpabilidad para los King antes de que ocurra, ni tampoco hablaré de un salto del tiburón donde ‘The Good Wife’ perdió el rumbo. No creo que sea el caso. En más de cien episodios se merecían esa licencia, más que nada porque estas licencias tienen lugar en el mundo real y nadie nos avisa de antemano.

En ¡Vaya Tele! | 'The Good Wife' y su salto del tiburón

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