La ley de Murphy tuvo su origen en el cine, pero más allá de la posibilidad, lo que cambió fue el juego de los negocios en EE.UU.
A veces, el cine tiene más poder del que parece. No sólo crea historias memorables, sino que también puede dejar huella en el mundo real. Eso fue lo que ocurrió con una comedia de 1983 protagonizada por Eddie Murphy y Dan Aykroyd que, al principio sería sólo una sátira sobre los excesos de Wall Street, sin embargo terminó inspirando, casi tres décadas después, una reforma legal en Estados Unidos.
La historia empieza con la película 'Trading places', que en España se llamó 'Entre pillos anda el juego'. En la trama, los hermanos planean hacerse multimillonarios manipulando los mercados de materias primas: obtienen un informe aún no divulgado del United States Department of Agriculture (USDA) sobre la cosecha de naranjas, y lo usan para especular en contratos de futuro de zumo de naranja concentrado.
El asunto se complica cuando los protagonistas interceptan ese informe filtrado, lo sustituyen por uno falso que dice todo lo contrario, y consiguen que los hermanos apuesten en contra de sus propias expectativas, un golpe que consideraron maestro, pero que los hizo perder todo. Este recurso narrativo no sólo es entretenido, sino que señala un hueco real en la regulación financiera: en ese momento, el uso de información no pública proveniente de una fuente gubernamental para operar en mercados de materias primas no estaba explícitamente prohibido.
El origen de la ley Eddie Murphy
Con el paso de los años ese hueco se volvió insostenible. En 2010, con la aprobación de la Dodd–Frank Wall Street Reform and Consumer Protection Act, se incluyeron modificaciones importantes para regular los mercados de derivados y materias primas.
En concreto, la sección 746 de dicha ley (y otras disposiciones conexas) extendieron la prohibición del abuso de información no pública procedente de fuentes gubernamentales para comerciar contratos vinculados a mercancías o derivados.
Este cambio regulatorio, en gran medida impulsado por el reconocimiento del vacío que la película había puesto en evidencia, se ha conocido popularmente como la "Regla Eddie Murphy" como guiño al actor.
Aquí cabe mencionar que el peso de la película en esta historia no es anecdótico: el entonces presidente de la CFTC, Gary Gensler, mencionó la película en un testimonio ante el Congreso para explicar que se recomendaba prohibir el uso de información gubernamental no pública para operar en los mercados de materias primas, y lo comparó con lo que el film mostraba.
Lo que parecía sólo un guiño cinematográfico marcó una de las líneas de cambio en la supervisión de mercados de materias primas y derivados. Así que la próxima vez que veas esta película, podrías pensar que estás ante más que una comedia ochentera: también fue un pequeño empujón hacia una reforma financiera.
Foto de imdb.com
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