
'Bleach: Thousand Year Blood War' no tiene por qué ser el adiós definitivo a Ichigo Kurosaki
'Bleach' nos tuvo unas cuantas semanas en vilo, ya que sus dos últimos capítulos se retrasaron más de lo esperado mientras en Studio Pierrot refinaban el acabo del anime para no comprometer la calidad. El resultado ha sido arrebatador, y tras 22 años desde que se empezó a emitir hemos llegado a la historia de Ichigo Kurosaku. Bueno, más o menos.
¡Atención! Este artículo contiene spoilers de 'Bleach: Thousand-Year Blood War'
Abrimos un nuevo capítulo
Los últimos capítulos de 'Bleach: Thousand-Year Blood War' se han centrado en el gran duelo entre Ichigo y Yhwach. Un toma y daca especialmente duro porque parecía que, ni con todos los esfuerzos de sus aliados, se podía derrotar al rey de los Quincy.
Finalmente, con la unión de los Arrancar, el Gotei 13, los Fullbringer y todos los aliados participando activamente, Ichigo (con nuevos poderes de por medio), consigue dar el golpe final. Dejándonos con una sensación tremendamente reconfortante y satisfactoria de que todo lo que se ha construido a lo largo de la serie ha servido su propósito, y de que al mal se le puede derrotar arrimando el hombro entre todos.
Ahora bien, el capítulo 50 de 'Bleach: Thousand-Year Blood War' no pierde el tiempo y directamente nos presenta el epílogo de esta historia para ponernos al día con el mundo tras esta guerra sangrienta entre los Shinigami y los Quincy. Con un salto temporal de 10 años, en el que poco a poco los personajes han ido reconstruyendo sus vidas y apostando por el futuro.
Shunsui Kyoraku es el nuevo capitán en jefe del Gotei 13, y Rukia se ha convertido en la nueva capitana de la organización con su propio escuadrón. En el mundo humano, también ha habido grandes cambios, pero los protagonistas se reúnen una vez más para ver juntos un combate de boxeo de Sado, que ahora es boxeador profesional.
Ishida falta a la reunión porque no puede escapar de una guardia médica en el hospital en el que trabaja, pero la mayor parte de la tropa está presente en la clínica Kurosaki. Y de visita llegan justo a tiempo Rukia y Renji para ponerse al día con Ichigo y Orihime.
Aquí es donde 'Bleach: Thousand-Year Blood War' nos deja la mayor sorpresa: hay una nueva generación lista para comerse el mundo. Durante el capítulo se nos presenta la amenaza de que Yhwach podría regresar, con un rastro espiritual acechando tanto en el mundo Shinigami como en el de los humanos... Solo para que Kazui, el hijo de Ichigo y Orihime, lo elimine como si nada.
Resulta que es un Shinigami, igual que su padre. Y justo en ese momento conoce a Ichika Abarai, la hija de Rukia y Renji. Una nueva generación de Shinigamis con un encuentro que recuerda al de Ichigo y Rukia, hace tantos años.
La posibilidad de la secuela está ahí, y Tite Kubo viene amenazando desde hace años. Al fin y al cabo, en 2021 lanzó 'Hell Arc', una historia autoconclusiva de 'Bleach', además de que ya ha realizado alguna que otra ilustración de Ichika y Kazui. Así que ahora que 'Bleach: Thousand-Year Blood War' ha llegado a su final, quizás Kubo está listo para pasar página y dar una oportunidad a una nueva generación, marcándose su propio 'Boruto'.
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