47 años después de su estreno, este clásico de Francis Ford Coppola confirma su estatus de película de culto. Fue el trampolín para algunas estrellas de Hollywood

Fotograma de la película

Cuesta hacerse mayor

Belén Prieto

Editora

Como si fueran cápsulas de nostalgia, algunas películas envejecen bien y no pierden la electricidad que tienen desde el primer día. Es el caso de 'Rebeldes', la película de Francis Ford Coppola, que no solo convirtió a medio Hollywood en estrellas antes de tiempo, sino que también capturó algo muy específico sobre la juventud, la rabia y hacerse mayor. 

Vista hoy, sigue teniendo la fuerza de un gran melodrama clásico mezclado con la energía de una canción de rock and roll, con chicos demasiado jóvenes obligados a hacerse adultos a base de golpes, con amistades construidas desde la supervivencia y con un trasfondo de tristeza constante escondida detrás de las peleas, el humo y las chaquetas de cuero. 

Aún queda esperanza por el futuro

Coppola convierte la novela de S. E. Hinton en algo mucho más grande que una historia de pandillas adolescentes y logra que cada escena tenga la atmósfera de una leyenda juvenil condenada a desaparecer demasiado pronto.

La historia transcurre en el Tulsa de principios de los sesenta, dividido entre dos mundos irreconciliables: los greasers, chicos obreros y marginados, y los socs, jóvenes ricos protegidos por privilegios que parecen intocables. Esa diferencia de clase atraviesa toda la película y convierte cada enfrentamiento en algo mucho más doloroso que una simple rivalidad callejera.

Ponyboy Curtis, interpretado por C. Thomas Howell, funciona como el corazón emocional de la historia. A través de él vemos a unos personajes que intentan encontrar algo de belleza en medio de una vida marcada por la violencia y la precariedad. Su relación con Cherry Valance añade una tensión romántica que nunca termina de convertirse en una historia de amor convencional, precisamente porque el entorno social hace imposible cualquier fantasía de cuento adolescente.

Lo más impresionante es ver reunido a un reparto que hoy parece irrepetible: unos jovencísimos Matt Dillon, Ralph Macchio, Patrick Swayze, Rob Lowe y Tom Cruise aparecen aquí antes de convertirse en iconos absolutos del cine americano. Todos tienen todavía ese aire vulnerable y juvenil que hace que la película resulte incluso más melancólica vista desde el prisma actual.

Además de los conflictos entre pandillas, 'Rebeldes' encuentra momentos inesperadamente delicados. Cuando Ponyboy y Johnny huyen al campo y se refugian en una iglesia abandonada, la película cambia de tono y se convierte casi en una historia de iniciación a lo 'Mark Twain'. Entre lecturas de 'Lo que el viento se llevó', poemas de Robert Frost y silencios compartidos, Coppola deja respirar a unos personajes que saben que su inocencia está a punto de desaparecer.

Y quizá por eso sigue funcionando tan bien más de cuarenta años después. 'Rebeldes' tiene la intensidad emocional de los grandes melodramas clásicos, pero también la sensibilidad amarga de las historias juveniles que entienden que crecer suele significar perder algo por el camino. Ver hoy aquellas caras jóvenes que después marcarían generaciones enteras de espectadores añade todavía más emoción a una película que sigue siendo una joya que revisitar de vez en cuando.

La tenéis en Prime Video.

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