'¿Quién mató a Bambi?', disparatado y efectivo divertimento

Siempre me ha resultado curioso que haya tantas quejas sobre la supuesta abundancia de películas españolas que abordan la guerra civil de una forma u otra, aunque en la abrumadora mayoría de los casos con un tono marcadamente dramático, cuando a la hora de la verdad son muchísimo más abundantes las comedias de corte más o menos costumbrista --ahí sí que no somos muy dados a copiar los casos de éxito en el extranjero-- en las que uno puede encontrarse con enormes bodrios, pero también con unos cuantos agradables divertimentos y ocasionalmente con muy buenas películas.

El problema cuando se estrena una de ellas está en las dificultades para discernir si realmente puede valer la pena dedicar dos horas de nuestro tiempo a su visionado o si mejor esperamos a que una persona de confianza se arriesgue y nos transmita luego su opinión. Y es que si los tráileres son ya poco fiables en general, en el caso de las cintas españolas es mejor olvidar su existencia en la mayoría de los casos, pues son muy contados los avances de cintas españolas que realmente te dejan con ganas de ver la película anunciada. En el caso de ‘¿Quién mató a Bambi?’ (Santi Amodeo, 2013) mantuve mi escepticismo hasta el último momento, pero acabé encontrando una simpática comedia que logró entretenerme y me riera en unas cuantas ocasiones.

Matando cabos con ‘¿Quién mató a Bambi?’

Una de las cosas que más me llamó la atención de vuestros comentarios cuando os comenté la aparición de su tráiler fue la excesiva semejanza de lo visto en el mismo con ‘Matando cabos’ (Alejandro Lozano, 2004), cinta mexicana que no conocía por aquel entonces y que aún no he conseguido encontrar tiempo para poder verla. Es por ello que no voy a entrar a valorar hasta qué punto Santi Amodeo simplemente se ha inspirado en ella o si, como algunos señalabais con respecto a su tráiler, ha cometido un saqueo de la cinta de Alejandro Lozano sin querer reconocerlo abiertamente.

Dejando de lado esa necesaria aclaración y centrándonos ya en ‘¿Quién mató a Bambi?’ como ente individual, lo primero que conviene aclarar es que es una película que apuesta por incidir en el patetismo y, sobre todo, lo disparatado de las situaciones a las que se enfrentan sus personajes y a la curiosa personalidad de ellos mismos, en especial en el caso de singular y tronchante abogado interpretado a la perfección por el poco conocido Joaquín Núñez. Esto fuerza a Amodeo a incurrir en ciertos excesos, no tanto a nivel formal, donde se muestra todo lo comedido que puede --la escena del cameo de Andrés Iniesta es la única en la que realmente es más laxo en este punto--, ya que deja que sea su guión y los actores los que vayan rompiendo límites de forma progresiva para alborozo del espectador.

Una comedia coral

Está claro que cuantos más abundantes sean los focos que una película de ha de abordar, mayores son las posibilidades de que el conjunto se resienta por ser irregular. Este es un problema que ‘¿Quién mató a Bambi?’ no consigue esquivar --sólo las grandes películas lo consiguen--, pero tampoco es algo que llegue a resultar molesto, pues todas las tramas tienen suficientes elementos de interés --aka bromas divertidas-- como para que nunca surja la sensación de que ojalá volviésemos con otros personajes con los que estamos disfrutando más. Para ello resulta decisivo el buen trabajo de todo su reparto y la marcada diferenciación en la personalidad de todos ellos para evitar la sensación de mero apelotonamiento de gags.

Dejando de lado la ya comentada genialidad de Joaquín Núñez, se me hace difícil destacar positivamente por encima del resto a cualquier otro integrante de su reparto --y eso incluye a la aparición de Carmina Barrios centrada única y exclusivamente en la vis cómica de la protagonista de ‘Carmina o revienta’ (Paco León, 2012)--, pero sí que la presencia de Úrsula Corberó se apoya en exceso de su físico, ignorándola casi por completo en la marcada faceta cómica de ‘¿Quién mató a Bambi?’. Con todo, esto no es un bache importante para el medido y creciente ritmo que imprime Amodeo, quien es algo más parco en bromas durante los primeros minutos, pero no por falta de material, sino tanto para evitar una saturación temprana como para que realmente el final, donde todo vale, transmita una sensación de clímax.

En definitiva, ‘¿Quién mató a Bambi?’ es una buena comedia --aunque en ningún momento consigue ser desternillante-- que cumple holgadamente como entretenimiento y que va encajando bien sus piezas para que la creciente absurdez de lo que vemos en pantalla parezca una evolución natural --aunque no falten unos cuantos altibajos de interés, pero nada especialmente grave-- de los hechos cuando es un completo disparate. Además, es mucho más graciosa de lo que esperaba y tiene una duración bastante reducida, algo ideal en estos casos para evitar el agotamiento. Una opción a tener en cuenta, aunque tengo que reconocer que disfruté más con ‘Malavita’ (‘The Family’, Luc Besson, 2013), otro de los títulos que llegaron este pasado viernes a los cines españoles.

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