'Sandman' prometía ser una de las mejores series de Netflix del año y una fantasía imprescindible pero se queda un poco en tierra de nadie

La gran obsesión de Netflix es conseguir franquicias tan populares como las más populares de Hollywood. El problema es que lo más parecido a ello que tiene es 'Stranger Things', una serie que llegará a su final con la temporada 5. Ahora parece que quieren que 'El agente invisible' ocupe ese lugar, pero su éxito dista mucho de ser el esperado por la plataforma.

De entre todos los títulos que le queda a Netflix por estrenar a lo largo de este año, 'Sandman' sobresale con luz propia por sus posibilidades como franquicia. El propio Neil Gaiman, cocreador y guionista del cómic original, ha participado activamente en esta adaptación que inicialmente apuntaba a ser una de las mejores series de la plataforma del año, pero las dudas llegaron cuando se supo que el embargo para las críticas finalizaba este 5 de agosto, el mismo día de su estreno. Eso puede no tiene por qué ser una mala señal, pero en ningún caso presagia algo bueno.

Sí pero no

Por mi parte he podido ver seis de los diez episodios que dan forma a esta primera temporada de 'Sandman' y se nota que la principal preocupación de la serie es presentar un universo propio rico y variado. Ojo, eso no supone que sea muy vistosa -sí que hay detalles concretos, como cierta criatura que aparece en un episodio-, ya que la serie tiende a apostar por el uso de unos colores apagados -curiosamente cuando más vivo parece todo es cuando la serie entra más de lleno en el tema de la muerte-, mientras que el declive del reino de su protagonista tampoco invita a grandes alardes en términos de belleza visual.

Sin embargo, eso es precisamente lo que el propio planteamiento de la serie requiere, por lo que por ahí la única pega que se le puede poner es que no resulta especialmente seductora, algo problemático teniendo en cuenta la infinidad de localizaciones que aparecen en apenas un puñado de episodios. Eso sí, aquí la estrategia no es la de ir lanzando cosas de forma incansable al espectador, sino optar por una enfoque que sospecho que algunos espectadores considerarán un tanto errático.

Por lo pronto, 'Sandman' no termina de decidirse nunca por completo si quiere ser una serie en la que prima un plan a largo plazo o si esto no deja de ser poco más de una consecuencia de su vocación episódica. Esto lleva a que, más allá del protagonista interpretado por Tom Sturridge, en cada episodio diferentes personajes tengan una gran importancia y luego muchos parece como si cayeran en el olvido.

No dudo que a la mayor parte de ellos se volverá en un momento u otro, pero ahí sucede algo curioso, y es que a menudo llaman más las atención esos personajes que entran y salen que el propio personaje principal -aunque tampoco sucede siempre, que hay algunos que resultan un tanto anodinos por mucha intensidad que se quiera imprimir a su presencia-. No es que Sturridge haga un mal trabajo, pero es que el propio enfoque de su Morfeo tiene un toque de misterio intrigante, pero nunca encandila, es como si fuese demasiado gris en su forma de ser.

Luces y sombras de 'Sandman'

Inicialmente eso tiene todo el sentido del mundo, ya que el primer episodio, coescrito por el propio Gaiman, tiene una importancia esencial para establecer todo lo que ha de deshacer el protagonista, cumpliendo además con creces su faceta introductoria, algo que muchas series olvidan últimamente. Es un arranque muy potente que invita a esperar grandes cosas de la serie, pero luego el motor se atasca, quizá incluso de forma intencionada, dejando un sabor agridulce en todo lo que viene después.

Tengo claro que habrá quien se queje y aluda a esa tontería de usar lo woke como arma arrojadiza incluso sin ver algo por los cambios realizados en algunos personajes como el hecho de que Lucifer esté interpretado por una mujer. Por mi parte cero problemas, el propio creador lo ha decidido así, pero es que además Gwendoline Christie está estupenda en los pocos minutos que aparece. Aún mejor está Jenna Coleman como la Constantine de nuestro tiempo, eso sí.

No obstante, lo que afecta a la serie es el uso de una narrativa dispersa, hasta el punto de que casi parece que los primeros 5 episodios podrían ser un volumen aparte y al mismo no tienen la entidad necesaria para ello. Esa relativa contradicción afecta a la serie a todos los niveles, pues tan pronto engancha como está cerca de repeler, incluso dentro de una misma secuencia.

Seguro que Gaiman ha querido evitar a toda costa que 'Sandman' se convierta en una serie convencional y puedo decir que lo ha conseguido. El problema es que por el camino nunca consigue la consistencia necesaria para hipnotizar al espectador y que nos dejemos llevar. Simplemente no se lo gana, y es una pena. Con todo, seguro que habrá quien acabe hechizado por una propuesta así y es probable que tenga éxito, pero no tengo nada claro que vaya a convertirse en el fenómeno de masas que espera Netflix. Esa cualidad sí que no se la veo, pues es como si hubiesen querido hacer una serie de nicho, pero también que de un episodio a otro se salte de un segmento del público a otro.

En resumidas cuentas

'Sandman' no es el gran pelotazo que algunos esperaban cuando Netflix anunció la serie. Virtudes tiene unas cuantas y el universo que presenta deja al menos con curiosidad por ver cómo va ampliándose, pero la falta de foco y lo irregular que llega a resultar acaban dejándola un poco en tierra de nadie. No digo que lo haga del todo porque motivos hay para tener fe, pero también para seguir dudando y pensar que 'The Witcher' sigue siendo la mejor serie de fantasía de Netflix.

.

Ver todos los comentarios en https://www.espinof.com

VER 119 Comentarios

Portada de Espinof