'Hasta siempre, hijo mío' despliega un monumental y audaz retrato de China a través de un sensible drama

Xingxing mira impasible al horizonte como quien retiene un anhelo de liberación ante la tentación de su mejor amigo y casi medio hermano, Haohao, que lo empuja a jugar en el río con los otros niños. No sabe nadar, dice. Ante la resistencia de Xingxing, Haohao se lanza con los demás, en réplica del grupo, mientras su amigo observa en silencio desde la distancia.

Tras este remanso de paz, todo lo que se desencadena después de forma repentina, sorprendiendo a unos personajes con la guardia baja, no puede más que funcionar como metáfora de una China explosiva que aguarda su momento y se abalanza y arrolla a cuantos no la veían venir. El estallido definitivo de un desarrollismo voraz, de algún modo a la par previsible y súbito.

'Hasta siempre, hijo mío' ('Di jiu tian chang', o 'So long, my son' en el mercado internacional) del veterano director chino Wang Xiaoshuai, se presentó a competición el pasado Festival de Berlín, donde recibió el Oso de plata para sus protagonistas, y tras ser recogida en la sección donostiarra de "Perlas" llega ahora a las salas de cine españolas. En ella seguimos, a través de los años, el duelo de un matrimonio obrero de mediana edad después de la pérdida inesperada de su único hijo.

Narrado con una forma casi caleidoscópica, el film hace uso de la exploración del concepto tiempo para desgranar la historia humana que permanece tras un golpe fulminante que escapa de todo control. Una realidad concreta que influye el futuro cotidiano de los protagonistas de este drama, del mismo modo que el régimen político chino afecta a sus ciudadanos.

Una acción que funciona como catalizador para desarrollar un paralelismo con la China de las últimas décadas, dividiendo a la población entre dos actitudes ante la vida: transformación camaleónica o preservación y permanencia.

De lo personal a lo social: 'Hasta siempre, hijo mío' retrata la China de las últimas décadas

Además de otra maravillosa aportación de la cinematografía china contemporánea a la Historia del Cine mundial en cuanto que historia particular, la cinta resulta una brillante aproximación a la Historia china reciente.

En su exploración temporal formal, Wang Xiaoshuai desordena sus cartas y las reparte de forma no lineal a lo largo de tres horas de metraje, evitando crear asociaciones fáciles de acción-reacción, y propiciando una reflexión más profunda sobre los efectos a largo plazo de un régimen invasivo que extiende su influencia al entorno privado.

Rompiendo la lógica cronológica, el realizador desposee al espectador de esa ventaja inicial respecto a sus personajes que, al contrario que nosotros, todavía no conocen el futuro histórico que les espera, colocándonos de alguna forma al mismo nivel de incertidumbre y retándonos a buscar respuestas. De esta forma, con la reconstrucción del relato que marcaría la vida de esta pareja ficticia, Wang nos invita a encajar también las piezas del puzle social y político de una China en feroz expansión económica tras décadas de comunismo férreo.

Un mordaz retrato de los radicalismos ideológicos de buena parte de la población subyace así en el subtexto del film, poniendo en relieve la contrariedad de pertenecer fervientemente a una sociedad conducida y liderada por una disciplina basada en postulados inamovibles, pero que se adapta y transforma de forma interesada; frente a la pobreza y la marginación de no hacerlo. Una suerte de callejón sin salida con sus luces y sombras que Wang nos invita a analizar sin prejuicios.

'Hasta siempre, hijo mío' resulta, en definitiva, un audaz repaso a la historia reciente de toda una generación que ha tenido que adaptarse de forma vertiginosa a la evolución caprichosa de un régimen y que explica la llegada al tiempo presente, dejando siempre abierta la puerta a la interpretación del espectador.

Una jugada redonda ejecutada con la destreza de un director que, a través de una historia aparentemente inocente, encuentra una manera creativa de acercarse a temas sensibles de carácter nacional con la suficiente habilidad para mantener una mirada aguda y punzante, burlando los requerimientos del régimen de manera ingeniosa. Un golpe maestro que además destila bondad y humanidad.

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