"En Histeria de Cataluña no nos hemos cortado con el humor, que ya está bastante tensa la cosa". Kikol Grau, director

Una de las grandes sorpresas de la última edición del Atlàntida Fest de Filmin ha sido el estreno de 'Histeria de Cataluña', prolongación de la fenomenal, combativa y abrasiva 'Histeria de España'. Su director Kikol Grau la planteó como un divertimento colaborativo con gente como David Domingo, María Cañas o Manuel Bartual, entre muchos otros realizadores. Entre todos compusieron un fresco demoledor de esta España surrealista de nuestros días con estética de collage demencial y multimedia .

El éxito llevó a Filmin a financiar una segunda parte, 'Histeria de Cataluña', centrada en el procés catalán que ha revolucionado la estabilidad política de España durante el último año. Pero el coordinador de ambos proyectos colectivos, que ahora está disfrutando de una retrospectiva en el Palacio de la Virreina en Barcelona, tiene un resto de filmografía muy jugoso. Por ejemplo, sus extraordinarias piezas en formato collage dedicados a grupos míticos de la escena punk española. Nos sentamos con él para hablar de sus técnicas de montaje y el atractivo de este formato.

¿Cómo surgió la idea para el primer 'Histeria de España?

A raíz de hacer mis películas centradas en temática punk, se me fue ocurriendo un formato similar a los que hacía para Barcelona Televisión y otras teles pequeñas con las que curraba, cápsulas más divertidas y desmadradas. Así creamos 'Histeria de España', que concebí cuando me di cuenta de lo que se estaba moviendo a nivel social en España. Me salió muy rápida porque creí que la gente me iba a mandar a freir espárragos cuando les pedí piezas, pero hubo mucho entusiasmo.

Salió más rápido de lo que yo esperaba, en cuatro o cinco meses. Y como las películas de punk ya habían tenido éxito en festivales, antes ni siquiera de acabarla ya me la habían pedido en el Festival de Sevilla. Y luego Filmin me dio un apoyo económico para que pudiera hacer la segunda parte, 'Historia de Cataluña'.

¿Sueles dar algún tipo de orientación a los colaboradores?

En la primera no les dije nada, en 'Histeria de Cataluña' la premisa es que no nos cortáramos con el humor y el cachondeo, porque ya está bastante tensa la cosa. Llegamos tres meses tarde a los últimos cambios políticos, al principio estábamos cagados con eso, pero la situación se ha tranquilizado y eso hace que el conjunto haya quedado más reposado, con buena parte de la tensión inicial ya algo más calmada.

¿Haces un guión previo o lo vas creando según te llegan las piezas?

Me van llegando las piezas y yo las voy ordenando de determinada manera en el timeline de la película, intentando que no se repitan patrones ni secuencias. Y luego les doy sentido y ritmo con piezas, memes y demás. Por ejemplo, es voluntario que 'Histeria de Catalula' acabe con una pieza más larga de Roger Lapuente, que trabaja con gente con deficiencias psíquicas, y que explican, como en una peli de indios y vaqueros, todo el conflicto catalán.

Este estilo de collage acelerado y con múltiples texturas se remonta al principio de tu trabajo, con los documentales sobre punk.

Todo esto lo empecé a hacer como experimentos que cuando salí del programa de La 2 'Metrópolis', donde estuve trabajando haciendo reportajes culturales. Cuando me quedé sin ese curro, vi que había ido aprendiendo una serie de técnicas de montaje y grabación que podía usarlos para hablar de temas como los punks de los ochenta en España. Si estuviéramos en un país anglosajón, habría veinte películas y todo tipo de estudios sobre aquella escena, pero aquí no se ha hecho nada.

Pero incluso has abordado otros temas con esta técnica.

A raíz de estudiar Historia en la universidad, decidí ir resumiendo cada año como experimento algún aspecto de lo que había ido aprendiendo. Hice la de Gaddafi cogiendo todas las partes del telediario de noche de La 1 sobre la Primavera Árabe, desde que empieza ésta hasta que matan a Gaddafi. Luego hice la trilogía punk, que salió del tirón. Mi intención era hacer la de Eskorbuto, 'La más macabra de las vidas', como modo de explicar la Transición española. Es entonces cuando se produce un punto de inflexión, cuando la hago y empiezan a pedírmela en festivales: ha ido a más de cincuenta, y resulta que originariamente la había hecho un poco solo para mí.

¿Piensas continuar con esa serie de documentales sobre la España punk?

Tengo una cosa pendiente por finalizar. He hecho tres con los tres grupos que consideraba más importantes: Eskorbuto, Cicatriz y La Polla Records. Me quedan otros también importantes pero que no tenía tanta discografía, como RIP o Vómito, y esos los quería incluir en una pieza genérica de punk de toda España. Que estamos acostumbrados a que nos hablen de los grupos de la Movida, pero me interesaba meter a gente como Mucho Morro de Málaga, Apártate ke piso mierda, que eran de Guadalajara... mejor que hablar otra vez de Alaska, que ya no hay nada que decir y le tengo mucha tirria.

Me interesa la periferia, gente de la que no se suele hablar. Pero esa pieza se me ha quedado colgada porque he tenido que preparar la exposición en el Palacio de la Virreina. Pero sí he acabado la quinta y última, que es de punks de Barcelona y alrededores. Así que me gustaría hacer la cuarta sobre toda España, pero cuando termine con ella voy a descansar una temporada, quiero grabar y hacer otras cosas.

¿Y esas otras cosas conservarán tu característico lenguaje de collage?

A mí lo que me gustaría ahora es hacer ficción, a ser posible terror, tipo años ochenta. He ido experimentando con cosas a medio camino, como una que se llama 'Moctezuma-Grau', que se estrenó en Gijón el año pasado. Con ella he probado a grabar ficción para complementar material de archivo y enriquecerlo. Ahora mismo lo que me apetece es grabar cosas.

En realidad, a mí me gustaría estar, más que en el cine, en la tele, pero claro, es que mira la tele que tenemos ahora mismo. La televisión es el medio más experimental que hay, pero le han cortado las alas. Las cosas que conocemos todos, la BBC, o ahora Netflix y HBO sí que están haciendo material un poco diferente, pero en el fondo, si miras a lo que hacen, son un médico pero joven, un detective con poderes, una superheroína levemente diferente...

Se basan todas en lo mismo, sin riesgo, quieren ser muy mayoritarias, y ese es el problema de la televisión, que necesita más experimentos. Yo creo que el último experimento grande que se hizo en el medio fue 'Gran Hermano', que era muy bueno como tal. Y es una pena, porque ya no hay cosas como era La 2 antes, como era Canal 33 en Cataluña o el Canal Arte...

Tienes una relación muy peculiar con la imagen, entendida como algo que te encuentras y haces tuyo. ¿Cuál es tu relación con las imágenes, son más una herramienta o tienen potencial para adaptarse a tu discurso?

La vida y mi carrera profesional me ha llevado a manipular la imagen, trabajando con material de desecho. Por ejemplo, en las pelis del punk, con material que gente tenía grabado en VHS y han subido a Youtube. Y luego está el saber darle un sentido a las imágenes: recuperarlas del pasado y reformularlas para que expliquen algo. La suerte es que he trabajado mucho con archivos, y la experiencia me ha ayudado a relacionar imágenes, o a saber usar unas para ilustrar otras.

Por ejemplo, en la película de Eskorbuto, hay una canción, 'Tragedia' que cuando la escuché me pregunté que por qué tiene esa temática: muertes multitudinarias, accidentes aéreos... Buscando, me enteré de que había habido unas inundaciones en Bilbao en 1982 e iban estupendamente para ilustrar la canción, es decir, que a veces encuentras imágenes que hablan unas con otras.

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