Las hermanas Wachowski: Andy sigue los pasos de Lana y se presenta al mundo como Lilly

Lo que haga cada uno con su cuerpo no es asunto nuestro, ni de nadie, pero este caso merece ser considerado una excepción: los hermanos Wachowski son ahora las hermanas Wachowski. Andy ha publicado un comunicado donde anuncia su cambio de género, siguiendo los pasos que su hermano Larry dio años atrás. Así, el dúo de directores conocidos por la trilogía 'Matrix' han pasado a llamarse Lilly y Lana Wachowski.

"No somos predadores, somos presas", declara Lilly, nombre que, quizá por lo reciente del estreno, me recuerda al de la historia real que cuenta 'La chica danesa' ('The Danish Girl'). En su declaración confiesa sentirse afortunada por recibir el amor de su familia y amigos pero habla de la dificultad de ser transgénero, de suicidios y asesinatos, de una intolerante sociedad 'binaria'. Podéis leer su carta completa a continuación:

"SEX CHANGE SHOCKER—WACHOWSKI BROTHERS NOW SISTERS!!!"

Ése es el titular que llevo esperando este último año. Hasta ahora con temor y/o exasperación. La “noticia” ha estado a punto de salir al menos un par de veces. Cada una de ellas precedida por un ominoso e-mail de mi agente: los reporteros han estado pidiendo declaraciones en torno a la historia de “la transición de género de Andy Wachowski” que están a punto de publicar. En respuesta a esta amenaza de divulgación pública contra mi voluntad, había preparado una declaración que era una parte de orina, una parte de vinagre y 12 partes de gasolina.

Tenía un montón de contenido políticamente relevante sobre los peligros de sacar del armario a personas transgénero, y las horribles estadísticas de suicidio transgénero e índice de asesinatos. Por no mencionar un cierre ligeramente sarcástico "revelando" que mi padre se había inyectado en los testículos sangre de mantis religiosa antes de concebir a sus niños para producir una camada de súper-mujeres, empeñadas en la dominación femenina. Ok, mega-sarcástico.

Pero no ha ocurrido. Los editores de esas publicaciones no publicaron una historia que era solo morbosa en sustancia y que potencialmente podría haber tenido un efecto fatal. Y siendo la optimista que soy, estaba feliz de apuntarme al progreso.

Entonces, anoche, mientras me preparaba para salir a cenar, sonó el timbre. De pie frente a mi porche se encontraba un hombre que no reconocí.

“Esto puede ser un poco incómodo”, dijo con su acento inglés.

Recuerdo que suspiré.

A veces es realmente complicado ser optimista.

Procedió a explicarme que era un periodista del Daily Mail, que era el medio de noticias más grande de Reino Unido, y que no era un tabloide. Y que debía sentarme con él mañana, o al día siguiente, o la semana siguiente, para que pudiera hacerme una foto y contar mi historia ¡que es muy inspiradora! Y que realmente yo no quería que me siguiera alguien del National Enquirer, ¿no? Por cierto, definitivamente el Daily Mail no es un tabloide.

Mi hermana Lana y yo hemos evitado a la prensa. Encuentro frustrantemente aburrido hablar de mi arte y una experiencia completamente mortificante hablar sobre mí. Sabía que en algún momento iba a tener que salir del armario públicamente. Ya sabéis, cuando uno está viviendo como una persona transgénero fuera del armario... es difícil de ocultar. Solo quería/necesitaba tiempo para poner mi cabeza en su sitio, para sentirme cómoda.

Pero aparentemente no decido eso.

Después de que me diera su tarjeta y yo cerrara la puerta, empecé a pensar dónde había oído antes algo del Daily Mail. Fue el medio de comunicación que jugó un papel importante en la divulgación nacional de Lucy Meadows, una profesora de colegio y mujer transgénero en Reino Unido. Una editorial en ese medio “que no es un tabloide” la demonizó señalando que podría ser una influencia dañina para la delicada inocencia de los niños y resumía “él no sólo está atrapado en el cuerpo equivocado, también está en el trabajo equivocado”. La razón por la que supe de ella no fue porque era transgénero sino porque tres meses después del artículo del Daily Mail, Lucy se suicidó.

Y ahora aquí estaban en la puerta de mi casa, casi como si pudieran decir:

“¡Aquí hay otro! Vamos a sacarlo fuera para que todos podamos echarle un vistazo”.

Ser transgénero no es fácil. Vivimos en un mundo de género binario forzado por la mayoría. Esto quiere decir que cuando eres transgénero tienes que enfrentarte a la dura realidad de vivir el resto de tu vida en un mundo abiertamente hostil hacia ti.

Yo soy una de las afortunadas. Tener el apoyo de mi familia y los medios para permitirme doctores y terapeutas me ha dado la oportunidad de sobrevivir al proceso. Las personas transgénero sin apoyo, medios ni privilegios, no tienen este lujo. Y muchos no sobreviven. En 2015 la tasa de asesinato de transgéneros alcanzó su cifra más alta en este país. Un terriblemente desproporcionado número de víctimas eran mujeres transgénero de color. Ésos eran solos los homicidios registrados como tal, porque todas las personas transexuales no encajan en las estrechas estadísticas de asesinato para el género binario, lo que quiere decir que los números reales son mayores.

Y a pesar de que hemos avanzado mucho desde 'El silencio de los corderos', continuamos siendo demonizados y villanizados en los medios donde se nos retrata como potenciales predadores a los que se nos debe prohibir incluso usar el maldito baño. La llamada "propuesta de baños" que está surgiendo por todo el país no mantiene a los niños a salvo, obliga a las personas transgénero a usar baños donde pueden ser agredidos o asesinados. No somos predadores, somos presas.

Así que sí, soy transgénero.

Y sí, he realizado la transición.

Estoy fuera del armario para mis amigos y mi familia. La mayor parte de gente en el trabajo también lo sabe. A todo el mundo le parece bien. Sí, lo han hecho antes gracias a mi fabulosa hermana, pero también porque son gente fantástica. Sin el amor y el apoyo de mi mujer, mis amigos y mi familia, hoy no estaría donde estoy.

Pero esas palabras, “transgénero” y “transición” son duras para mí porque las dos han perdido su complejidad en su asimilación al “mainstream”. Hay una falta de matiz en tiempo y espacio. Ser transgénero es algo que durante mucho tiempo se ha entendido dentro de la existencia de los dogmáticos términos “femenino” y “masculino”. Y la “transición” implica un sentido de inmediatez, un antes y un después de un término a otro. Pero la realidad, mi realidad es que he estado haciendo una transición y continuaré haciéndolo toda mi vida, del infinito que existe entre hombre y mujer, como es el infinito que existe entre los binarios cero y uno. Necesitamos hacer que el diálogo trascienda la simplicidad de lo binario. Lo binario es un falso ídolo.

Ahora, la teoría de género y la teoría "queer" hieren mi pequeño cerebro. Las combinaciones de palabras, como el jazz libre, resuenan inconexas y discordantes en mis oídos. Llevo mucho tiempo tratando de entenderlo pero es una lucha por entender mi propia identidad. En mi oficina tengo una cita de José Muñoz que me dio un buen amigo. A veces la contemplo tratando de descifrar su significado pero la última frase resuena:

“Lo queer es esencialmente sobre el rechazo al aquí y al ahora y una insistencia en el potencial de otro mundo."

Así que continuaré siendo una optimista sumando mi espalda a esta lucha por el progreso, a lo Sísifo, y en mi propio ser, convertirme en ejemplo del potencial de otro mundo.

Lilly Wachowski.

Vía | WindyCity

Ver todos los comentarios en https://www.espinof.com

VER 60 Comentarios

Portada de Espinof