'Argo', de Ben Affleck, la película

El día 26 de octubre llegará a nuestras pantallas ‘Argo’, de Ben Affleck, un thriller con tintes de comedia, basado hechos reales, que cuenta en su reparto, además de con el propio Affleck, con Bryan Cranston, John Goodman y Alan Arkin, entre otros. La historia, situada en 1979, involucra tanto a agentes de la CIA, como a personalidades insignes del mundo del cine. ¿De dónde sale esa mezcla? Veámoslo.

Basada en un artículo periodístico

En junio de 2011, en Blogdecine os hablábamos ya de ‘Argo’, que su director describe como un thriller, una comedia y una historia disparatada de la CIA. Como adelantaba en aquel post, se trata de la adaptación de Chris Terrio de un artículo de Joshuah Bearman publicado en Wired con el título ‘How the CIA Used a Fake Sci-Fi Flick to Rescue Americans from Tehran’ («Cómo la CIA utilizó una falsa peli de ciencia ficción para rescatar a los americanos de Teherán»). Para ver carteles y el tráiler, podéis visitar la página de ‘Argo’.

El 4 de noviembre de 1979, mientras la revolución iraní alcanzaba su punto más sanguinario, algunos militantes irrumpieron en la embajada de Estados Unidos en Teherán y tomaron cincuenta y dos prisioneros estadounidenses. Sin embargo, en mitad del caos, seis de ellos lograron escapar y encontraron refugio en casa del embajador canadiense. Sabiendo que era sólo cuestión de tiempo que los encontrasen y, muy probablemente, los matasen, un especialista de la CIA en operaciones especiales llamado Tony Méndez (Affleck) urdió un arriesgado plan para sacarlos del país de forma segura. Un plan tan increíble que sólo podría salir bien en una película.

¿Por qué a Affleck le toca tan de cerca esta historia?

Ben Affleck rechazó otros trabajos como intérprete para dedicarse de lleno a la dirección de ‘Argo’. El cineasta ha declarado que nada más leer el guion, pensó que era una historia estupenda. Habló con George Clooney, que es uno de los coproductores y rápidamente, dijeron: “adelante”.

A pesar de eso, el director y protagonista reconoce que es más difícil rodar una historia real, ya que las personas involucradas esperan algo concreto y piensan que va sobre ellos. Además, la vida no es en tres actos y hay que comprimirla. Pero no se puede cambiar lo más importante, el centro de la historia, para ser fiel a la realidad. Solo se pueden alterar los pequeños detalles.

Sobre la posibilidad de compaginar su labor como actor y como director, Affleck declara que no le supone un problema porque tiene mucha experiencia como intérprete. Pero que cada una de las dedicaciones requiere tiempo y una le tiene que quitar espacio necesariamente a la otra, así que puede dedicar menos tiempo a dirigir si hace de protagonista. Mientras actúa, su instinto le puede decir qué tal lo están haciendo los demás intérpretes que están a su alrededor. Se basa en esa intuición o sensación, pero luego en el monitor revisa lo rodado. Si acaso, dice que prefiere dirigir, pero que no quiere vivir una vida en la que no pueda hacer las dos cosas.

A Affleck le gustaría hacer una película en español. Su dominio no es perfecto, pero es capaz de responde a algunas preguntas de las entrevistas en nuestro idioma. A los trece, estuvo viviendo en México durante un año y allí participó en la serie titulada ‘El viaje del Mimi’ (‘The Voyage of the Mimi’, 1984).

Una película dentro de otra

(Spoilers)

Un agente de la CIA y un maquillador de Hollywood ganador de un Oscar tuvieron la idea de fingir que rodaban una película para sacar a los rehenes de la embajada de Canadá. Aunque suene disparatado, es real. John Chambers (1923–2001), el maquillador que era amigo del agente de la CIA Tony Méndez, es un personaje real. Fue el ganador del primer Oscar entregado a los efectos especiales de maquillaje por ‘El planeta de los simios’ (‘The Planet of the Apes’, Franklin J. Schaffner, 1968) y fue el jefe de maquillaje en la Warner Bros. Además, tenía un cajón de maquillaje con un compartimento secreto que guardaba bajo llave y ahí escondió todos los disfraces de agentes de la CIA. “Las máscaras con las que escapó gente del sureste de Asia y ese tipo de cosas… todo eso era real”, declara el mismo Ben Affleck cuando habla emocionado de lo que más le fascina de la verdadera historia en la que se basa su película.

Ambientación en los setenta

Para que ‘Argo’ tuviese un aire setentero, Affleck rodó con celuloide de 35 mm. utilizando únicamente la mitad del fotograma. Posteriormente cortó en dos estos fotogramas y los amplió al doble de su tamaño para aumentar el grano. Los movimientos de cámara para escenas de gran dinamismo que transcurren en el cuartel general de la CIA están inspirados en ‘Todos los hombres del presidente’ (‘All the President’s Men’, Alan J. Pakula, 1976), mientras que para los exteriores de Los Ángeles, Affleck se fijó en ‘El asesinato de un corredor de apuestas chino’ (‘The Killing of a Chinese Bookie’, John Cassavetes, 1976).

Cuando eligió a los actores, además de buscar buenos intérpretes, buscó que se pareciesen a las personas reales a las que dan vida. Los bigotes, las gafas y el vestuario de época ayudaron mucho a conseguir esos parecidos. Affleck decidió que los actores se hospedarían en el decorado, en la supuesta casa del embajador canadiense en Teherán, que se había llenado de objetos de entonces, para acostumbrarse al ambiente. Además quería que pasasen auténtico tiempo juntos para que en sus actuaciones se percibiese que habían estado encerrados y se conocían de manera íntima.

El tema que más se escucha en el tráiler es ‘Dream On’ (sigue soñando), de Aerosmith. Pertenece al segundo single de su álbum de debut de 1973, titulado como el grupo, aunque se rumorea que la canción la había escrito Steven Tyler a los 17 años, en 1965. Esta canción ha aparecido en otras bandas sonoras recientes, tanto de cine como de televisión, y en sus casi cincuenta años de existencia no ha dejado de sonar actual y muy potente.

‘Argo’ huele a Oscar

Affleck dice que ‘Argo’, que lleva el título del barco de Jasón y los argonautas, es la mejor película que ha hecho en toda su vida. En el Festival Internacional de Toronto 2012 quedó en segundo puesto en el Premio de Elección del público. En el Festival de Cine de San Sebastián no competía, pero obtuvo grandes elogios, como ya habíamos indicado. Tras su paso por el festival donostiarra y por otros certámenes, las críticas que surgieron hablaban ya de peliculón y de que podría estar entre las candidatas a los Oscar. En EE. UU. se estrena el 12 de octubre.

Declaraciones de los intérpretes

Bryan Cranston declara que su personaje es una amalgama de agentes de la CIA, no se trata de un oficial concreto. “Fui a Langley, Virginia, y hablé con muchos oficiales. Fue una experiencia curiosa porque son hombres y mujeres acostumbrados a conocer mucha información y no hablar sobre nada de lo que saben. Así que era muy difícil que respondieran algo más que monosílabos. Lo que yo quería conocer sobre ellos era personal. Les pregunté sobre si les resultaba complicado no poder hablar con su cónyuge de lo que les ocurre día tras día”.

Sobre el trabajo con Affleck, nos dice que admira que el director guarde la compostura para transmitir tranquilidad a sus actores y permitirles trabajar lo mejor que saben, pero que por dentro mantiene esa ansiedad y ese perfeccionismo que él comparte.

John Goodman interpreta a un personaje que, según las declaraciones de Affleck, es idéntico físicamente a él. El actor declara que “el director es muy inteligente, estaba muy preparado, sabía lo que quería, sabía cómo contar una historia y”, añade de forma humorística, que “me prometió que me presentaría a Matt Damon“.

Sobre el personaje de Alan Arkin, Affleck contó que lo habían enriquecido, dotándolo de una historia pasada más interesante y convirtiéndolo en un productor más famoso y cosmopolita para que Arkin sacase todo el partido posible de su personaje. Siente que lo suyo solo era un tercio de la historia, que se cuenta desde varios lugares. Lo principal son las vidas que están en juego. En Washington había empleos en juego y en Hollywood había dinero en juego. Había situaciones que resultó que salieron graciosas, lo cual está bien.

Trabajar juntos supuso una experiencia interesante para ambos ya que Arkin, aunque tuviese un personaje serio hacía reír a Goodman, era su alivio cómico. Arkin encuentra más divertido el personaje de su compañero.

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