'Pocoyó', el ejemplo a seguir de un éxito


Que ‘Pocoyó’ ha derribado las fronteras nacionales de la animación es ya un hecho consumado. Asombra ver cómo un producto ideado y terminado en nuestro país ha alcanzado unas cotas de éxito tan desconocidas para los productos patrios. ‘Pocoyó’ se emite en cien países y sus episodios han sido descargados ciento diez millones de veces ante una audiencia potencial de tres millones quinientos mil espectadores.

No está mal para una serie infantil, o no tan infantil, que tiene uno de sus pilares en la universalidad (es imposible reconocer el factor español de la producción). Generado como una marca y tratado como un producto de marketing más, ‘Pocoyó’ no conoce patria ni bandera, podría haber nacido en cualquier parte. De hecho, aunque la animación es española, los guiones se crean en Estados Unidos y los contenidos se evalúan en Inglaterra. Ante esto, muchos podrían poner en duda el origen real de la producción pero la idea sale de Madrid con miras a conquistar el mundo y es aquí donde se ingresan los beneficios por la venta y explotación de derechos.

Es esta vocación de conquistar mercados lo que pone en evidencia que sí, que se puede hacer, que desde España se pueden conquistar audiencias de medio mundo, lo que sucede es que el hecho surge de un planteamiento inicial, de una estrategia muy clara con unas líneas de desarrollo muy marcadas. Pero así es como tendrían que hacerse siempre las cosas, ¿o no? Queda aún tiempo para que las series españolas crucen fronteras como si nada pero ‘Pocoyó’ es la demostración real y palpable de que puede alcanzarse un éxito más allá de la venta de formatos y productos a posteriori.

La industria de la televisión en España avanza lenta pero segura, su grado de desarrollo es aún bastante temprano y quedan muchos obstáculos que superar. El mayor de ellos, seguramente, es la falta de implicación extranjera en las producciones. No será por ausencia de mercados porque hay tantos como países. Quizá la clave esté en encontrar la fórmula. En ese momento los formatos empezarán a generar beneficios económicos reales que alimentarán la tan ansiada consolidación de esa industria.

Estoy segura de que hay mucha gente trabajando en ello y que las nuevas formas de trabajo más allá de las coproducciones tendrán que terminar de dar sus frutos. En esta era global es un dispendio hacer productos sólo para lo local y a fuerza de repetirlo tendrán que terminar aplicando la fórmula, aunque eso suponga que las cadenas pierdan cierto control en el resultado final. Por ahora, las cadenas siguen encargando, comprando y mandando sobre muchos de los formatos que se producen aquí. Superar esa tiranía es todo un desafío.

Vía | El Periódico
Más información | Mundo Pocoyó
Imagen | [Des] Aprendizaje
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