Netflix censura un episodio de 'Patriota no deseado' debido a presiones del gobierno de Arabia Saudí

Actualizado: Actualizamos la noticia con las declaraciones que Hasan Minhaj ha realizado en su Twitter

Netflix ha cedido a las presiones y ha decidido censurar un episodio del programa de humor político 'Patriota no deseado' ('Patriot Act') debido a las exigencias del gobierno de Arabia Saudí, tema central de dicha entrega. Eso sí, la censura solo implica la retirada del contenido en Arabia, por lo que podemos ver el episodio en el resto del mundo (y algún clip en Youtube).

Para los que no lo conozcáis, 'Patriota no deseado' es un programa de comentario social estadounidense presentado por el humorista Hasan Minhaj. Minhaj es de raíces indias y musulmanas, lo cual le permite abordar los temas desde un punto no demasiado habitual.

El caso es que en uno de sus programas, titulado 'Arabia Saudi', decidio abordar el tema del periodista Jamal Khasoggi en el consulado árabe de Estanbul, Turquía. Una muerte en extrañas circunstancias (por decirlo suavemente), cuyo relato oficial no se sostenía y que hizo que parte de la comunidad internacional revisara (o eso se dijo en su momento) sus acuerdos con uno de los países más importantes de Oriente medio.

Así pues, este triste acontecimiento sirvió de base para que Minhaj pusiese en entredicho la versión oficial y, de paso, se pusiese a explorar Arabia Saudi y al príncipe gobernante, Mohamed bin Salmán, en un programa que no sentó nada bien a los líderes sauditas que amenazaron con imputar a Netflix bajo la ley del cibercrimen del Reino.

Según esta ley, "la producción, preparación, transmisión o almazcenamiento de material que vulnere el orden público, valores religiosos, morales públicas y privacidad a través de la red de información u ordenadores", es un crimen castigado con hasta cinco años de prisión y una multa de no más de ochocientos mil dólares.

Algo con lo que Netflix ha decidido no luchar. Y eso que "apoyan la libertad artística por todo el mundo". Postura que parece quedarse en nada cuando llegan casos como estos, según ha cuestionado Sarah Leah Whitson, directora de Human Rights Watch en la región de Oriente Medio y África del Norte:

La afirmación de Netflix de que apoya la libertad artística no vale nada si accede a las demandas de oficiales de gobierno que no creen en la libertad para sus ciudadanos - ni artística, ni políticia, ni cómica.

Y, la verdad, cuesta no darle la razón. Sobre todo habiendo visto el programa, que no se diferencia ni es más transgresor que lo que podríamos considerar lo habitual en este género de programa político. Minhaj hace un buen programa, con su sátira habitual, lleno de datos objetivos y aportando su visión como musulmán. El presentador, por su parte, ha declarado:

"Por supuesto, la mejor manera de que la gente deje de ver algo es prohibirlo, hacer que sea tendencia y luego dejarlo en Youtube. No olvidemos que la mayor crisis humanitaria está ocurriendo en Yemen ahora mismo. Por favor, donad."

Una pena, en realidad, que Netflix no haya luchado por conservar este contenido en Arabia. Pero tampoco es que sea, por desgracia, un caso extremo o raro en la comedia... y no hace falta irse tan lejos, ya que aquí en España nos encontramos con demandas y polémicas cada dos por tres porque tal cómico decide hacer un chiste o usar ciertas cosas para sonarse la nariz.

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