El 46% de los espectadores ve los anuncios en sus grabaciones


Personalmente, me cuesta mucho entender a los espectadores. Igual nos encanta el piloto de ‘V’ que lo detestamos, no solemos ponernos de acuerdo en mayoría y a cada uno le gusta una cosa. Es una de las masas más heterogéneas que existen. Sólo había una cosa en la que creí que todos estábamos inexorablemente de acuerdo: a ninguno nos gustan los cortes de publicidad. Pues no, también me equivocaba. Resulta que un estudio ha revelado que el 46% de los espectadores estadounidenses de 18 a 49 años que graba las emisiones en un PVR, también se traga los anuncios cuando reproduce los videos.

Es un porcentaje realmente alto, casi la mitad. Según el New York Times, diario que publica el dato, apunta a que esto es una actitud pasiva del espectador frente a la pantalla. La industria televisiva esperaba un fuerte bajón con la llegada de los PVR’s, incluso algunos se aventuraban a predecir su muerte. No ha sido así. Me atrevo a decir que a los PVR les quedan unos 6 o 7 años de vida útil, para que pasen a convertirse en una tecnología obsoleta como comienzan a ser hoy en día los grabadores de DVD. El ordenador y su capacidad para manejar ficheros con programas grabados entre distintas plataformas (móvil, otros ordenadores, ultraportátiles, iPods y la propia pantalla del salón) es quien va a ganar esta batalla.

Este cambio viene cambio tenía que llegar. La actitud activa frente a la pasiva sería la de otro tipo de espectadores, como muchos de nosotros: acudimos a otros medios para ver televisión, nos salimos de la parrilla programática y no aceptamos fácilmente cualquier contenido audiovisual. Por ende, no aceptamos los bloques publicitarios. Y lo cierto es que la utilidad lógica de un PVR va más allá de grabar la emisión: podemos saltarnos todos los anuncios, aunque el estudio ya demuestra que no todos pensamos así.

La fuga publicitaria (así es como llamamos cuando las cadenas se van a publicidad y los espectadores cambiamos de canal) es algo terriblemente temido por las televisiones. Implica que programadores, publicistas y creativos se las deban de ingeniar de tal manera que queramos quedarnos a ver los anuncios. De ahí han surgido técnicas nuevas, algunas probadas en España, como el advergaming o la pantalla compartida para los directos, y que han dado muy buen resultado. Sin publicidad la televisión privada no puede vivir, y aceptar este principio implica que los televidentes nos quedemos en los bloques. Es algo que nunca nos ha gustado. ¿Quién tiene la culpa? No es un tema nuevo, viene desde hace bastantes años, y la culpa de esto no es más que los insoportables bloques de anuncios a los que nos tienen acostumbrados las cadenas. Nadie quiere quedarse 20 minutos escuchando a un comercial hablar sobre sus nuevos, fantásticos, fabulosos y bonitos productos que probablemente, no nos interesen lo más mínimo.

Vía | The New York Times
En ¡Vaya Tele! | El abuso, 29 minutos de publicidad por hora emitida
En Xataka | Hauppauge HD-PVR, grabación de vídeo en alta resolución

Portada de Espinof