'Doctor Who' vuelve con una historia trepidante

Doctor Who‘ es una de esas series que a la hora de recomendarla, no sabes exactamente como decirlo. “Un señor del tiempo que tiene una nave en forma de cabina de policía y que viaja a través del tiempo y del espacio”. Sí, claro, y es en esa ocasión cuando te piden tú carnet de identidad para comprobar tu edad y ver que no estás emocionado por una serie que parece un cuento de niños.

Y lo cierto es que si se piensa bien, ‘Doctor Who‘ hasta la época de Matt Smith siempre ha sido un poco un cuento de niños, contando historias que nos hacían volar la imaginación y que eran tan blancas que le acababan gustando a cada miembro de la familia. Eso fue hasta Matt Smith (y quizás un poco la última de Tennant), porque entonces llegó Steven Moffat y le dio una vuelta de tuerca al doctor, y esta segunda temporada de Matt Smith es clara prueba de ello.

La primera temporada de Matt Smith nos trajo a un Doctor mucho más adulto, más desafiante y más serio de cara a los problemas que amenazan la tierra, claro ejemplo fue esa increíble presentación de su regeneración donde se recordaron a todos los doctores y el undécimo amenazó a los alienígenas con su presencia. También nos trajo a una acompañante diferente a todas las demás, con un componente sexual importante y un caracter que la hace tener una relación de amor-cariño-odio hacia el doctor realmente interesante. También conocimos a River, esa relación del Doctor con una línea temporal propia que nos trae a todos de cabeza tanto por su actitud como por su relación con el Doctor hacia atrás, que aunque en un momento parece que lo entiendes, al siguiente episodio vuelves a estar liado.

Steven Moffat dijo que cuando era pequeño el Doctor siempre le inspiraba un miedo aterrador, pero que le gustaba verlo. Gracias a eso es por lo que pudimos disfrutar en la primera temporada de esos monstruos que aterrorizan sin estar ahí, esos que sabes que están debajo de tu cama pero que no los ves, los que se esconden en el rabillo del ojo y que sabes que están ahí. Con esa filosofía empezamos la segunda temporada de Matt Smith, con The Silence, un concepto que ya vimos en la primera temporada pero que se dejó un poco a un lado por el tema de las grietas y que se ha recuperado ahora.

Y con The Silence hemos encontrado los que son, para mí, uno de los mejores monstruos del universo de ‘Doctor Who‘. ¿Quién se imaginaba un concepto tan simple y a la vez tan aterrador? Unos alienígenas que influyen en ti y que solo te acuerdas de ellos cuando los ves, ya que en el momento de perderlos de tu vista ya te has olvidado de ellos. Sí, a alguno le recordarán a los elfos de Mundodisco, pero el concepto sigue siendo simplemente icnreíble, al igual que la manera del Doctor de salvar la Tierra de ellos., que fue completamente genial e inesperada.

Y si con The Silence no tuviéramos bastante, Moffat nos ha introducido dos elementos inquietantes y a la vez interesantes, uno es la muerte del Doctor y el otro es el no-embarazo de Amy con mujer extraña con parche incluída, todo contado a través de seriales basados en la trama principal o en episodios realmente divertidos como el último ‘The Doctor’s Wife’ o clásicos episodios de “monstruo de la semana” como fue el de los piratas.

En definitiva, esta segunda temporada de ‘Doctor Who’ pinta increíblemente bien. Lo único negativo que tengo para sacarle es que va a estar dividida en dos partes y nos van a dejar comiéndonos las uñas, ya que el final de la primera parte acaba en un serial de dos episodios que no veremos resuelto hasta septiembre. Por cierto, una curiosidad que me comentó un amigo muy fan de la serie ¿qué manía tienen en esta temporada con la palma de la mano?

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