'Girls', la juventud que reclama su lugar

Girls‘ lo ha conseguido, es la voz de nuestra generación. Diez capítulos de media hora y un hueco en el prime time de HBO le han servido a Lena Dunham para mostrarnos la realidad de millones de jovenzuelos con ganas pero sin oportunidades. No es su situación actual, desde luego; sólo hay que quedarse un poco a ver los créditos para ver que Lena crea, escribe, dirige, produce y protagonizaGirls‘ en HBO, con tan solo 26 años recién cumplidos, por lo que su situación no es precisamente la de Hannah, su alter en la serie.

Pero por hache o por be, Lena conoce bien el mundo que nos rodea, y que la situación es especialmente difícil para los que ya tenemos veintitantos, con ganas de independizarnos y partirnos el espinazo trabajando para tener un sueldo medianamente digno. Con ganas y motivación hasta para realizar un trabajo gratuito con el único objetivo de rellenar curriculum. Y mientras tanto, intentando mantener una vida sentimental medianamente estable que la mayoría nos empeñamos en destruir debatiéndonos entre la razón y el corazón.

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‘Girls’, no sólo para jóvenes mujeres

Nos equivocamos con todo a la hora de comparar ‘Girls’ con ‘Sexo en Nueva York’. Sí, ambas son series sobre cuatro amigas intentando hacerse un hueco en una ciudad tan abrumadora como Nueva York, enfrentándose a su vida personal y profesional como buenamente pueden, pero el enfoque es completamente distinto. Mientras que la serie de Sarah Jessica Parker era un revulsivo absoluto para el público masculino, la de Lena Dunham ha conseguido hacerse un hueco entre el “macho world”, como bien comentaba James Franco en su artículo para El Huffington Post.

¿La causa? Pues que aunque ambas se centran sobre todo en sus personajes femeninos, una tiene un aura más refinada y de alta alcurnia, mientras que la otra es más real que la crisis. Aquí no abundan cuerpos esculturales, tiarrones machacados en el gimnasio ni mansiones con todos los lujos; Lena está pasada de kilos, Shoshana es virgen y remilgada, y las otras dos no pueden evitar cagarla continuamente en su intento por no dar el siguiente paso, por no madurar nunca. Toman decisiones equivocadas que cualquiera de nosotros tomaría, están a nuestro nivel. Y es un nivel que vale para cualquiera de los sexos.

Adam y Charlie, los chicos de ‘Girls’

Si hay un personaje que sobresale por encima del resto, sin contar a Hannah, es el de Adam. Lo pintábamos como el villano perfecto de la serie, y reflejaba con mucho atino esa figura que todos tenemos en nuestra vida, que sólo nos hace mal pero que no podemos evitar en ningún caso. Poco a poco ha ido creciendo, tanto en su fase excéntrica (masturbándose enfrente de Hannah, meándole en la pierna, dibujándole el continente de África con su semen…) como en la más adorable, que al fin y al cabo ha cedido a Hannah y se ha comprometido con ella hasta el final.

Su ascenso en la escala de agradabilidad queda bien reflejado en esta gráfica creada por Vulture, donde vemos que alcanza su punto máximo en el octavo capitulo (cuando se mea) tras empezar de cero en los primeros episodios de la serie. Todo lo contrario que Charlie, el “vagina man” que ha ido perdiendo con el paso del tiempo, y cuyo único pecado fue ser un buenazo y tratar a Marnie como a una muñequita. En ‘Girls’, como en la vida, los buenos no se comen ni un colín.

Y no me olvido de Ray, probablemente eclipsado por los dos anteriores (Adam, sobre todo), pero que ha experimentando un progreso ascendente hasta acabar con Shoshana en la cama. Con la incorporación de Donald Glover en la segunda temporada, queda claro que el sector masculino de la serie tiene aún mucho que ofrecer.

‘Girls’ no es la serie perfecta

No nos confundamos, que ‘Girls’ sea “la voz de nuestra generación” y que amemos mucho el buen hacer de Lena Dunham no hace que la serie sea perfecta. Algunos críticos hablan de ella como “categóricamente necesaria“, afirmación con la que puedo estar más o menos de acuerdo, pero también como “la serie que cambió la televisión“, nada más alejado de la realidad. Es una serie entretenida pero con muchos defectos, y desde luego no brilla en ella la originalidad.

Lena Dunham ha cometido un error capital, y es que ha convertido a la serie en “su serie”, haciendo que todo gire a su alrededor y dejando pocas escenas en las que ella no aparezca. Es cierto que su historia está muy bien montada, y es lo que nos atrae de verdad en ‘Girls’, pero eso nos deja a unos personajes secundarios pobremente definidos, que llegan a un nivel paupérrimo en el caso de Shoshana, por ejemplo.

No obstante, sí es cierto que ‘Girls’ es una de las series del año, sin ser la panacea. Se habla mucho de si Lena Dunham obtendrá el reconocimiento de los Emmy, no ya en el terreno interpretativo sino como serie en sí. Quizá su enfoque juvenil no sea tan atractivo para los señores de alta edad que abundan entre los académicos, pero si cosas como ‘Glee’ siguen ahí año tras año, no veo por qué ésta no podría hacerlo también. En cualquier caso, ‘Girls’ ya ha obtenido el favor de la audiencia, y eso es lo que de verdad importa.

En ¡Vaya Tele! | ‘Girls’, la voz de nuestra generación

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