'Hellcats' ofrece lo que promete y más

Siempre he dicho que ‘High School Musical’ hizo mucho daño a Ashley Tisdale, y estoy seguro de que muchos de los que condenaron a ‘Hellcats‘ incluso antes de su estreno lo hicieron con este prejuicio por delante. Allá cada uno con sus prioridades y sus criterios, pero lo que no podemos hacer es valorar a estas animadoras pensando que vamos a encontrar tramas intensas, dramas profundos y personajes complicados de largo recorrido. Señores, esto es The CW, esto es “teen”, y como tal, esta serie lo borda.

Hellcats‘ es tan simple como el mecanismo de un botijo, es entretenida, sin pretensiones. Viene genial para desconectar durante cuarenta minutos viendo cuerpos esculturales, rollitos sentimentales entre universitarios de muy buen ver y, de regalo, actuaciones musicales y de baile al más puro estilo ‘Glee’. Las tramas son importantes hasta que dejan de serlo (durante cuatro capítulos, conseguir 5000 euros fue lo más difícil del mundo, pero cuando todas las opciones difíciles se acabaron consiguieron reunir el dinero simplemente subastando citas con el equipo, bailecito en la pasarela incluído), y no hay capítulo en el que no nos regalen una impresionante actuación de piruetas y acrobacias. ¿Queréis más? Pues lo hay.

Aunque son tramas algo más secundarias, también tenemos un caso judicial a largo plazo del que Marti se está haciendo cargo. Capitaneada por uno de sus profesores (el maravilloso Gale Harold, Brian Kinney en ‘Queer as folk’), Marti está intentando sacar a un hombre inocente de la cárcel, y con cada paso que da se demuestra que existe toda una trama de intereses alrededor del caso por el que podría salir mal parada, aunque evidentemente no va a ser así. Y además, ‘Hellcats’ se ha adentrado también en la corrupción del fútbol americano en institutos y universidades, donde ilegalmente se paga a alumnos y padres para que los jugadores se mantengan, algo que otras series como ‘Friday Night Lights’, salvando las distancias, también han querido mostrar.

Pero eso sí, nada de caras largas, que esto es una comedia y aquí viene uno a divertirse. Así que en cuanto la cosa se empieza a poner un poco dramática te sacamos un numerito de animadoras en plena calle, te ponemos a todo el equipo a preparar una coreografía para que el novio de la entrenadora pueda pedirle matrimonio o nos sacamos de la manga un acto benéfico por el que las chicas tengan que bailar como si les fuera la vida en ello. Un par de torsos por aquí, tres culos apretados por allá y un par de canciones actuales acullá, y ya tenemos una serie que entretiene como ninguna otra.

¿Se le puede criticar esto a ‘Hellcats’? Yo creo que no. La serie da lo que promete, sin pretensiones, y quien no quiera ver este tipo de cosas en pantalla sólo tiene que bajarse del carro y dejarnos a los demás disfrutar de esta simpleza en forma de serie de televisión. En audiencias no le va demasiado bien; le costaba antes del parón de Navidad teniendo el lead in de ‘America’s Next Top Model’ y le está costando mucho más ahora que no lo tiene; los datos por debajo de los 2 millones de espectadores y del 1 en demos pueden ser definitivos. O no, ya sabemos que The CW es muy dada a sorprendernos.

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