'Him & Her', el humor de lo escatológico

A lo largo de su corta historia, el canal BBC Three nos ha deleitado con grandes producciones de muchísima calidad que, por ser un canal algo más minoritario y no tratarse de ficción norteamericana, han pasado algo más desapercibidas. Algunas sí han sido recibidas masivamente, como 'Torchwood', pero otras como 'Little Britain' o 'Being Human' (que recientemente ha sido adaptada por el canal SyFy para Estados Unidos) están más escondidas. A finales del pasado verano, el canal estrenó una comedia extremadamente simple titulada 'Him & Her', que ha sido recibida de forma muy diversa entre los espectadores por su tono demasiado escatológico.

'Him & Her', sigue las vivencias de Steve (Russell Tovey, el hombre lobo de 'Being Human') y Becky (Sarah Solemani), una pareja de novios veinteañeros que se pasan la vida holgazaneando en el piso de Steve. La serie se dedica a contar las historias de esta pareja anti-romántica con un argumento llano, sin artificios de ningún tipo, donde una araña, un sandwich o un partido en la tele se convierten en los protagonistas de cada capítulo. El reparto de secundarios lo componen el desagradable vecino de arriba, la hermana de Becky y su cuñado. Dos principales, tres secundarios, tres habitaciones de una casa... ¡y ya tenemos una comedia montada! (aunque ponemos la etiqueta de "spoilers" en la foto de portada, las revelaciones de la trama son muy lights; si tienes interés en saber cómo es la serie, puede seguir leyendo sin miedo).

La grandeza de lo simple, lo complicado de lo escatológico

Pocas comedias como ésta se ven ya a estas alturas de la película, pero 'Him & Her' ha demostrado que para divertir no hacen falta risas enlatadas, diálogos acelerados, falsos documentales y ni tan siquiera saltos en el tiempo. El formato casi teatral de la serie la convierten en un producto muy fácil de disfrutar, es imposible perderte en ella; es tan simple y a la vez puedes sentirte tan identificado con los personajes (o no, no me malinterpretéis) que engancharse a ella es algo casi automático.

Sus similitudes con una obra de teatro son muchas. Para empezar, no hay ningún tipo de elipsis en la trama; la historia dura en la ficción lo que tarda en emitirse el capítulo, unos treinta minutos. En esos minutos da tiempo a retozar en la cama, ir al baño a hacer las necesidades, recibir una visita, ducharse, prepararse para ir a una fiesta... pero todo ello de forma continua.

De igual forma, los personajes no salen de las cuatro paredes en las que están encerrados. El piso de Steve se compone de una cocina, un dormitorio, un cuarto de baño y una entrada. Muy ocasionalmente utilizan el descansillo de la escalera, pero de ahí no se salen. Es una comedia de situación, sí, pero no hay risas enlatadas ni chistes elaborados, las cámaras se mueven por los decorados a su libre albedrío y el humor está más presente en lo que hacen que en lo que dicen.

Aquellos a los que no les guste el humor escatológico y la verguenza ajena como forma de hacer humor, pueden ir quitando ya a 'Him & Her' de su lista de series, porque son sus dos pilares básicos. Las bromas pasan de los pedos de Steve (porque ha comido lentejas) a las uñas de los pies de Becky; durante un minuto y medio oiremos cómo el vecino de arriba recibe los servicios de una prostituta justo en el momento en que Steve conoce a los padres de Becky, y una de las escenas más divertidas de toda la serie se produce cuando Steve impide que Becky se maquille dándole con su entrepierna en la cabeza. Creo que con esto se define claramente el tono de 'Him & Her'; si a eso le añadimos un toque de humor negro, queda claro que esta serie no es para todo el mundo.

Los personajes, unos "anti-todo"

Este argumento sería difícil de asimilar si no fuera por unos personajes que comienzas odiando con todas tus fuerzas para terminar amándolos aun a pesar de lo crueles y malignos que pueden llegar a ser. Por eso, al final del primer capítulo casi entran ganas de lanzar la serie por la ventana, pero al final te quedas con ella, y cuando comienza el tercer capítulo estás ya tan conectado con ellos que resulta difícil desprenderse.

Steve es un buenazo; es un poco guarro, muy celoso, maniático y un calzonazos, pero un buenazo al fin y al cabo. Su personaje dista muy poco del George que vemos en 'Being Human'; igual de tonto y enamoradizo, con la misma voz de pito desagradable, y si no se transforma en lobo desde luego no será por falta de ganas. Incluso no tiene ningún reparo en volver a enseñar el trasero; si total, después de todas las veces que lo ha hecho en 'Being Human', por una más no pasa nada.

Becky, por el contrario, es la que lleva las riendas de la relación. Su cara de tonta y sus aires de mosquita muerta no reflejan para nada su carácter autoritario; ella es el macho dominante de la relación, y siempre se hace lo que ella diga. No tiene reparo en ridiculizar a su novio siempre que puede, y no le importa que quede como un panoli frente a su familia y amigos. Es mala, amigos, pero es una mala de esas a las que hay que adorar por encima de todas las cosas.

Luego tenemos al vecino de arriba, Dan, al que da asquito sólo de ver. Pelo largo y grasiento, barba descuidada, sudadera vieja y una postura en bipedestación digna de ser estudiada. El pobre está siempre solo, e intenta meterse en casa de Steve siempre que puede. Amante de las tetas de Kate Winslet, se ha visto ya 'Titanic' unas cien veces. ¡Un crack este hombre!

Finalmente, la pareja de Laura y Paul, hermana y cuñado de Becky, a los que Steve tiene que soportar en casa cada dos por tres (como buen calzonazos). Ella es tonta a más no poder, y él es un chulo con todas las de la ley. Así de primeras se les odia mucho, pero en cuanto Laura coge carrerilla, se convierte en un personaje imprescindible. El capítulo en que Paul descubre que es adoptado mientras Laura no hace más que dar en la llaga con el temita de marras es para partirse de risa.

La primera temporada son sólo seis capítulos, y al ser de poca duración, en una tarde te la puedes ventilar. Por ser tan fácil de ver y por su poca duración os recomiendo que le déis una oportunidad; quizá al principio te tire mucho para atrás el tono de la serie y tanto "caca, culo, pedo, pis, teta, pene", pero hay que mirar más allá, deleitarse con la cara de breva que se le queda a Steve en muchas ocasiones y disfrutar de los silencios que en muchas ocasiones son incluso más divertidos que los diálogos en sí. Además, BBC Three ha renovado la serie por una segunda temporada, por lo que si todo va bien a finales de verano podremos ver más de esta pareja anti-romántica.

En ¡Vaya Tele! | BBC

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