30 años del estreno de la primera película escrita por Quentin Tarantino: un desigual y "autobiográfico" romance que se puede ver en Amazon Prime Video

Su guion pasa por las manos del director Tony Scott y lo pasa por una coctelera de cine criminal y fantasía hollywoodiense

Quentin Tarantino es un autor tan idiosincrático que resulta muy complicado de llevar a la gran pantalla a menos que se trate de él mismo el encargado. Sus trabajos como director resultan inconfundibles y mayormente exitosos en sus propósitos. Sus guiones realizados por otros directores mantienen el ADN, pero no siempre llegan a las mismas cotas. En los mejores casos suele haber alguien con una sensibilidad parecida (Robert Rodríguez) o con tanta personalidad que es capaz de darle un giro ingenioso e interesante (Oliver Stone).

Tanto un caso como el otro son necesarios para que sus característicos diálogos y situaciones no rompan la sensación de la incredulidad, y que sus personajes no se terminen volviendo cargantes de más. Es un complicado equilibrio, especialmente cuando tienes entre manos uno de sus primeros trabajos, donde se aprecia que su cinefilia extrema aún necesita ser pulida. Es el caso de 'Amor a quemarropa'.

Amor, crimen y Elvis

Película de culto que fue el primer guion completo escrito por Tarantino, que fue dirigido finalmente por Tony Scott después de que su colaborador se estrenase con 'Reservoir Dogs'. Venerada por no pocos, la película celebra hoy el 30 aniversario de su estreno en cines. Un aniversario que se puede celebrar realizando un visionado en streaming a través de Amazon Prime Video o de Filmin.

Christian Slater interpreta a un dependiente de tienda de cómics de Detroit que celebra su cumpleaños yendo a una retrospectiva de películas de kung-fu. Allí conoce a la hermosa Alabama, interpretada por Patricia Arquette, que comparte sus intereses y lo quiere llevar a una noche de pasión. Pronto le desvela que está allí como prostituta contratada por su jefe como regalo de cumpleaños, pero su conexión resulta tan potente que no podía ocultarlo. Ambos se embarcan en un romance marcado por el peligro, conectado con submundos criminales, y que termina viajando a Hollywood.

Con toda esa premisa, no cabe duda de que Tarantino buscaba realizar una película autobiográfica que deriva en la fantasía romántica. Una marcada por sus intereses, como la cultura pop (cómics, cine oriental, la música de Elvis), menos por una conexión genuina entre personajes. Aun quedaba para esa clase de personajes perfilados y llenos de vida que suelen poblar su cine, mientras que en 'Amor a quemarropa' parecen estar trabajando con una versión por pulir del guion.

'Amor a quemarropa': fantasía descarrilada

Luego está el factor Tony Scott. El director era uno de esos seguros de vida en forma de artesano de Hollywood, con una habilidad consistente para determinado tipo de thriller adulto de ambición comercial. 'Amor a quemarropa' fue su intento de salirse del molde, pero no tiene bastante dominio sobre el tono para que se consiga esa alquimia que suelen definir los complejos guiones de Quentin. Sus decisiones de renunciar a la estructura poco convencional y a cambiar el final muestran que no tenía una visión realmente diferencial para poder llevar esta historia a donde se debe.

Es por ello que se sienten muy exagerados y hasta falsos sus cambios desde la fantasía, que bordea la ñoñería delirante, hacia el toque criminal, que apenas resulta divertido o intimidante, mucho menos creíble incluso desde sus propias reglas. Hay momentos divertidos en su paso a Hollywood, especialmente a través de la desquiciada interpretación de Saul Rubinek, pero en general queda un resultado desigual que se coloca en la parte baja de los trabajos con la firma de Tarantino.

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