Hoy en Prime Video, la película que querría haber sido la saga 'Torrente'. La mejor adaptación de un cómic hecha nunca en España que creó su propio lenguaje

Maki

Andrés Pajares, Jesús Bonilla y Pedro Reyes adaptaron las páginas de Ivà a su propio estilo. 'Makinavaja' es pura trangresión, pura comedia, puro humor. ¿Fale o no fale?

Randy Meeks

Editor

Como todo adolescente rojillo de los 90 y los 00, El Jueves fue la revista que no me perdí ni una sola semana durante años y años, viviendo entre 'Tato, con moto y sin contrato', '¡Para ti que eres joven!', 'Pedro Pico y Pico Vena' y las reimpresiones de una de sus series más míticas: 'Makinavaja'. Dos páginas repletas de texto y un lenguaje único que parodiaban (desde el respeto) lo quinqui y barriobajero, por obra y gracia de Ivà, que tristemente murió demasiado joven dejándonos huérfanos y sin el Maki para guiarnos. Por suerte, incluso los que nunca han abierto un cómic disfrutaron de sus desventuras en dos películas que adaptaban a la perfección el universo de 'Makinavaja, el último choriso' y que están disponibles en Prime Video.

Pobueno, pofale

No había otra manera de hacer 'Makinavaja' que cogiendo las mejores tiras de Ivà y uniéndolas con un hilo argumental enano. La primera parte, de 1992, es, vista ahora, el vestigio de otra época, la parodia de unos personajes que ya no existen (o, al menos, no están representados en el cine): los hijos de los barrios bajos, ladrones de poca monta que viven en los bares donde se junta la calaña. Todo lo que el cine quinqui nos había enseñado que era peligroso y dramático, pasado por el filtro cómico de Ivà y Andrés Pajares. Pobueno, pofale, pomalegro.

Sí, 'Makinavaja' no deja de ser una colección de sketches, pero es tan divertida, bestia e incorrecta (no en vano hay un letrero al inicio advirtiendo de que "determinadas essenas desta pinícula puen, pol su contenío, herí la sensibilidá de pelsona esesivamente emotiva") que uno solo puede disfrutarla a carcajada limpia. En el fondo, esto es lo que le hubiera gustado ser a la saga 'Torrente': un chapuzón en los bajos fondos con un personaje tan entrañable como turbio e increíblemente carismático. Ni héroe ni antihéroe: simplemente, el navajero por antonomasia. 

La película no deja de ser una nueva visión a la picaresca del Lazarillo de Tormes: Maki, Popeye y Matías entran en un banco a robar para pagar sus deudas con Hacienda, emborrachan a un niño para sacar dinero a la gente en un bar, sustraen varios cuadros de Miró y los acaban tirando a la basura creyendo que no valen nada... Pero además, hay hueco para hablar de la brutalidad policial, denunciar el abuso de influencias y hasta incluir sorprendentes reflexiones que, rodadas con más chufla, habrían caído en saco roto ("En un mundo podrido y sin ética, a las personas sensibles solo nos queda la estética. Vamos, que me han tocado mucho los huevos, ¿fale o no fale?"). 

Eto e un atraco, to dió al suelo

Sin embargo, tanto 'Makinavaja' como su secuela, '¡Semos peligrosos!', entienden perfectamente que la historia de estos maleantes no puede rodarse desde la ironía o la superioridad, sino desde la empatía, el arraigo y el amor por los personajes. O sea, tratar de traspasar las intenciones de Ivà casi con papel cebolla. 

Puede que en pleno 2026 choquemos frontalmente contra algunas bromas de la película (especialmente todas las que se ríen de que Maki parezca "un mariconaso, perdón, quería desir homosesuá") o que un nuevo público se quede patitieso al ver que un personaje es conocido como "Moromierda", pero es un reflejo tan imperfecto como paradigmático del humor underground de la época.

'¡Semos peligrosos! (usease, Makinavaja 2)', de 1993, no es tan buena como la primera, en parte por un affaire vacacional que se alarga en exceso, pero a cambio tenemos bromas a costa de la gentrificación, el turismo excesivo ¡hace 33 años! o la Barcelona moderna que quedó tras las Olimpiadas. Tristemente, la saga terminó aquí, y la transgresión del Maki, ya aguada de por sí en la adaptación a cine (os invito a leer los cómics, infinitamente más bestias), quedó convertida a la nada en una serie de televisión de 39 episodios que puedes encontrar en RTVE Play, pero que ni José Luis Cuerda pudo salvar  de la mediocridad en su temporada 2. 

Es un gusto ver 'Makinavaja' y su reparto en estado de gracia, con un Andrés Pajares que encarna perfectamente el espíritu de Maki, acompañado de Jesús Bonilla, el añoradísimo Pedro Reyes (el mejor cómico de su generación) o Mary Santpere, en uno de sus últimos papeles, interpretado a Maru, la madre prostituta del protagonista. Una ventana a otra época que resulta realmente transgresora, única e incómoda, sin por ello dejar de lado el amor incondicional por unos personajes que han elegido su estilo de vida, entrando y saliendo de la cárcel sin parar y a puro atraco por la vida. 'Makinavaja' huele a bocata de fritanga, a cigarro en el bar del Pirata, a Varón Dandy, a orín en una calle de Barcelona, a pólvora y a una era pasada de la que queda como muestra eterna. ¿Fale o no fale?

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