Aquella vez que Studio Ghibli mintió a Ursula K. Le Guin para hacer 'Cuentos de Terramar' (y por qué pareció durante años que Hayao Miyazaki odiaba a a su hijo)

'Cuentos de Terramar' es una de las peores películas del estudio, pero es que hacerla fue un pifostio tremendo

Studio Ghibli nos ha dejado unas joyas tremendas, pero como todos los estudios también ha tenido sus puntos bajos y sus puntos bajísimos... y sin duda una de las que se recuerda como de las películas más flojas de toda su filmografía es 'Cuentos de Terramar'.

La verdad es que adaptar, adaptar, no es algo que nunca se le haya dado bien a Ghibli, porque aunque a veces toma como base novelas como 'El castillo ambulante', las tramas se van por otros derroteros y terminan inventándose media película. Que el resultado al final no queda ni tan mal, pero en el caso de 'Cuentos de Terramar' la película estaba maldita casi desde el principio y la propia Ursula K. Le Guin aborreció la "adaptación" de sus libros.

Cualquier Miyazaki no vale

Hayao Miyazaki es un gran fan de las novelas de Le Guin y estuvo durante años luchando por conseguir los derechos para hacer una película. Se le había metido entre ceja y ceja pero la escritora no cedía porque no pensaba que la animación fuera un buen medio (y que era para niños). Al menos hasta que se sentó, vio algunas de las películas de Studio Ghibli, y entonces el pájaro tuvo otro cantar.

Tras ver algunas de las joyas de Miyazaki, decidió dar su brazo a torcer y accedió a que Studio Ghibli hiciera una adaptación de su saga de 'Terramar'. Pero había una condición indispensable: tenía que dirigirla Hayao Miyazaki.

El problema vino porque por aquel entonces, a principios de la década de los 2000, Miyazaki estaba metido de lleno en el desarrollo de 'El castillo ambulante', pero el productor Toshio Suzuki no quería demorarse demasiado con la película de 'Terramar'... y decidió que los Miyazakis del estudio eran intercambiables.

Originalmente Goro Miyazaki estaba trabajando en los storyboards de 'Cuentos de Terramar' como asesor, pero tras ver su trabajo Suzuki le fichó para dirigir la película. Hasta entonces Goro había trabajado como paisajista y no tenía experiencia en el campo de la animación, así que a su padre no solo le sentó mal que le pasasen por encima para una película que él llevaba años persiguiendo, es que sentía que Goro era un novato que no podía hacerse cargo de un proyecto así. Y bueno, de la mentira a Le Guin, ya ni hablamos.

Al final 'Cuentos de Terramar' salió adelante, pero Miyazaki fue muy, muy crítico con el trabajo de su hijo. Y como se puede ver en el documental '10 years with Hayao Miyazaki', el co-fundador de Studio Ghibli incluso se llegó a salir de la sala de cine a mitad de la proyección película.

"No deberías hacer una película basándote en tus emociones. Me siento como si llevase tres horas ahí dentro", dijo Miyazaki, que volvió a entrar a la sala y al terminar la película sentenció: "Estaba mirando a mi hijo. Todavía no es un adulto, eso es todo".

En defensa de Goro, no solo le faltaba experiencia como director y animador, si no que también se encontró con un proyecto que le venía excesivamente grande y unas fechas de entrega poco realistas, ya que la película debía estrenarse en cines apenas dos años después desde que Le Guin firmó el contrato con Ghibli. Y sin el apoyo de su padre y sin experiencia, Goro se encontró trabajando casi a ciegas.

El final feliz a lo Ghibli

A pesar de su primera reacción, con el tiempo Hayao Miyazaki admitió que 'Cuentos de Terramar' "había sido hecha con honestidad, así que era buena". Aún así, la relación entre padre e hijo se llevó un revés que tardó años en curarse y que Hayao intentó arreglar con 'Ponyo en el acantilado', que en parte sirvió como una disculpa a su hijo.

Sosuke, el co-protagonista de 'Ponyo', está basado en Goro cuando tenía esa edad, y muchos detalles de la familia están basados en los propios Miyazaki... Como que el padre de Sozuke está ausente por su trabajo y no puede comunicarse con su hijo aunque le quiere muchísimo (y a su esposa le siente fatal que siempre esté fuera). Y Sosuke, incluso llega a salvar el mundo él solo a pesar de tener tantísimo todo en contra, una disculpa mayúscula.

De hecho, Goro Miyazaki trabajó como animador en 'Ponyo' y mejoró sus habilidades inmensamente. Este tiempo permitió a los dos directores mejorar su relación y cuando llegó su segunda película, 'La colina de las amapolas', Goro sí que recibió todo el apoyo de su padre y muchísimos consejos que le ayudaron a hacer una película infinitamente mejor que su debut.

Por desgracia Goro no ha tenido mucha suerte como director y su último proyecto 'Earwig y la bruja' es directamente la peor película de Ghibli... aunque aquí hay que decir que trabajó junto con su padre en los guiones y el storyboard. Así que quizás por eso y por haber mejorado su relación, Hayao Miyazaki ahora sí que parece estar mucho más orgulloso de su hijo.

"Pensaba que Goro no daría la talla, pero su espíritu de lucha ha superado mis expectativas. Y creo que el resultado es muy interesante", dijo el director. "Creo que su uso del CGI era bueno, ha sido toda una hazaña. Creo que crear esta película ha sido muy difícil, hasta el punto de que quiero alabar a todo el mundo sin limitaciones".

Así que herida entre los Miyazaki se ha ido sanando poco a poco. Aunque queda claro que tener un padre como Hayao Miyazaki no es nada fácil, por mucho que sea todo un genio (o quizás precisamente por eso).

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