Aun así, no perderá nunca el alma de clásico
Pocas películas conservan un aura tan icónica como la de 'Desayuno con diamantes', dirigida por Blake Edwards y basada en la novela de Truman Capote. La imagen de Audrey Hepburn con un vestido negro frente al escaparate del Tiffany’s, o su interpretación de 'Moon River', forman parte del imaginario colectivo del cine romántico y durante décadas se la ha considerado una historia encantadora sobre el encuentro entre Holly Golightly y Paul Varjak (interpretado por George Peppard), envuelta en glamour neoyorquino y sofisticación.
Sin embargo, bajo ese brillo se esconden algunos elementos incómodos que invitan a revisar la película con una mirada más crítica: desde la ambigüedad en torno al verdadero trabajo de Holly hasta la caricaturesca y ofensiva representación del señor Yunioshi.
Incógnitas detrás de un clásico
La película sugiere con sutileza -y eufemismos- que Holly obtiene dinero acompañando a hombres adinerados. Nunca se dice de forma explícita, pero las pistas están ahí: no tiene otra fuente de ingresos conocida, frecuenta figuras de alto estatus y menciona recibir 50 dólares "para el tocador". En 1961, el contexto de censura hacía impensable presentar abiertamente a una protagonista como trabajadora sexual, por lo que el guion opta por insinuarlo.
De hecho, en su momento, Capote describió a Holly como una "geisha americana" y aseguró que "no era precisamente una prostituta", una distinción que puede tener matices literarios. Sin embargo, en la adaptación cinematográfica esa diferencia se diluye y vista hoy, su actividad encaja claramente dentro del espectro contemporáneo del trabajo sexual, aunque en su momento la película prefiriese esconderlo tras metáforas y silencios impuestos por el Código Hays.
Por otro lado, si hay algo que ha envejecido especialmente mal es el personaje del señor Yunioshi, interpretado por Mickey Rooney. Su caracterización es un ejemplo flagrante de yellowface: un actor blanco maquillado y sobreactuando rasgos asiáticos para provocar risa. Incluso en su estreno hubo críticas que señalaron lo ofensivo del retrato, y con el paso del tiempo se ha convertido en uno de los casos más citados de estereotipo racista en Hollywood.
Sin embargo, más allá de esto, el señor Yunioshi parece pertenecer a otra película, porque contrasta con el tono elegante y melancólico del resto del filme. Concebido como un alivio cómico, termina rompiendo con la atmósfera y reforzando una tradición irrespetuosa que es inaceptable.
Aun así, nada de esto borra la influencia cultural de 'Desayuno con diamantes'. La película sigue siendo un referente de la historia del cine. Como ocurre con muchas obras clásicas, su permanencia en la historia convive con elementos problemáticos, aunque el hecho de ver estos hechos revisables no impide reconocer su valor. Y, de hecho, yo elijo perdonárselos.
La podéis ver en Movistar Plus+.
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