El actor y cineasta tenía también un compromiso político notable, y trató de emplearlo en una sátira mordaz
Sólo la increíble colección de títulos que componen su filmografía como estrella, plagada de clásicos queridos y apreciados a lo largo de las generaciones, dan para considerar al difunto Robert Redford como una leyenda absoluta del cine. Pero a eso le sumo algunos trabajos como director encomiable, y también usar su poderosa popularidad para intentar hacer el bien.
Además de incentivar la creación de voces independientes en el cine americano a través del Festival de Sundance, Redford tenía un marcado carácter político progresista y crítico con cómo funciona el poder. No dudó en emplearlo mucho antes de que empezase a hablarse de separar el cine y la política, y tampoco titubeo a la hora de protagonizar algo tan lanzado como ‘El candidato’.
El hombre perfecto
Dirigida por Michael Ritchie, este drama con sátira mordaz aprovechó la sensación que era el actor para venderlo como un candidato político potente enfrentado a toda la fuerza de un sistema. Una película por la que sintió tanto cariño que quería hacer una secuela muchas décadas después. No se materializó, pero tras verla recientemente en streaming a través de Filmin puedo comprender las motivaciones para hacerla.
California sigue dominada por el senador republicano Crocker Jarmon, que apunta a revalidar su mandato una vez más. Desde las fuerzas del partido demócrata necesitan un golpe de impacto a nivel de nombre y recurren a Bill McKay, un idealista liberal que es hijo del popular gobernador del Estado. Abogado joven y de buen parecido con bastante actividad política y fuertes ideas que el partido le ofrece a expresar con libertad viendo que es posible que no gane.
Con este escenario, ‘El candidato’ señala cómo el poder político admite la disidencia y la crítica cuando considera que ya está todo perdido. En el momento que estas visiones más transformadoras pueden resultar inofensivas por sólo estar comunicándose a una minoría, resultan tolerables. Cuando la fuerza del carisma pone esas ideas en primera plana y hasta empieza a vislumbrarse un escenario de victoria, toca atajar el discurso.
‘El candidato’: qué hacer con el carisma
No tanto para neutralizarlo como para adaptarlo hacia lo que se considera el terreno medio consensuado. Ritchie emplea pinceladas de humor para hacer más digerible las sensaciones de impotencia de su personaje, que no contaba tampoco con que su presencia y su capacidad discursiva le convirtiese en un fenómeno de masas.
Esto, en 1972 en plena turbulencia con Richard Nixon, eran ideas rompedoras. En el siglo XXI hemos visto cómo no sólo se han trasladado a la realidad política americana y global, sino que llegan a extremos más perniciosos. Al menos, en su fantástico final, ‘El candidato’ se permitía tener cierta inquietud ante la incertidumbre de qué hacer tras prenderle fuego a todo.
En Espinof | Las mejores películas de 2026
En Espinof | Las mejores comedias de la historia
Ver todos los comentarios en https://www.espinof.com
VER 0 Comentario