
Se basa en una historia real y es uno de los mejores papeles de la carrera de Al Pacino
Antes de convertirse en uno de los rostros más reconocibles de la historia del cine, Al Pacino ya había demostrado que podía cargar sobre sus hombros una película entera. 'Serpico', estrenada en 1973, es uno de esos títulos que explican por qué el actor se convirtió en una leyenda y por qué Sidney Lumet fue uno de los grandes especialistas en retratar desde dentro cómo se pudren las instituciones.
La película cuenta la historia real de Frank Serpico, un policía de Nueva York que se negó a participar en la red de corrupción que dominaba buena parte del departamento y que terminó pagando un precio altísimo por mantenerse fiel a sus principios. Pero más que un simple relato sobre policías corruptos, Lumet construye un thriller oscuro sobre el aislamiento, la presión de un entorno hostil y la dificultad de enfrentarse solo a un sistema que parece imposible de cambiar.
Un policía incorruptible
Inspirada en una historia real, 'Serpico' sigue a Frank Serpico (Al Pacino), un detective de la policía de Nueva York que descubre que sus compañeros participan en una extensa red de corrupción. Mientras otros agentes aceptan dinero y favores como algo completamente normal, él decide no mirar hacia otro lado.
Su negativa a formar parte del sistema lo convierte rápidamente en un elemento incómodo dentro de su propio departamento y, cuanto más intenta denunciar lo que está ocurriendo, más solo se encuentra. La película convierte así la corrupción policial en el punto de partida para contar algo mucho más personal: qué ocurre cuando mantener tus principios significa enfrentarte prácticamente a todo el mundo que te rodea.
Sidney Lumet aprovecha esa historia para construir una Nueva York muy alejada de cualquier postal. La ciudad es sucia, gris, hostil y asfixiante, mientras las calles, los edificios y las comisarías se convierten en una extensión del conflicto que vive su protagonista. Serpico parece estar permanentemente fuera de lugar, rodeado de personas que no entienden o no quieren entender por qué se empeña en hacer las cosas de otra manera. Esa sensación de aislamiento atraviesa toda la película y hace que su lucha resulte cada vez más angustiosa.
La gran baza de 'Serpico' está en Al Pacino. Después de interpretar a Michael Corleone en 'El Padrino', el actor se aleja aquí de aquella frialdad casi impenetrable para construir un personaje completamente distinto: nervioso, apasionado, vulnerable e impredecible. Pacino interpreta a Serpico como un hombre que no siempre sabe cómo enfrentarse a lo que tiene delante, pero que tampoco está dispuesto a renunciar a sus convicciones. Su actuación alterna momentos de contención con auténticos estallidos de rabia y frustración, y le valió una nominación al Oscar a Mejor Actor.
Además, la película funciona porque nunca convierte a Serpico en un héroe perfecto ni reduce su historia a una sencilla batalla entre buenos y malos. Lo interesante está precisamente en observar cómo su decisión de hacer lo correcto afecta a todos los aspectos de su vida y cómo el aislamiento va aumentando a medida que intenta denunciar una corrupción que parece demasiado arraigada para desaparecer.
Por eso la película siendo una referencia imprescindible dentro del thriller y del cine negro estadounidense. Combina el retrato de un hombre dispuesto a rebelarse, la radiografía de una institución corrupta y una historia de suspense que mantiene la tensión sin necesidad de artificios. Más de cincuenta años después, su denuncia sigue resultando sorprendentemente actual y su retrato de la lucha individual frente a un sistema que protege a los suyos no ha perdido la fuerza.
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