Una película tierna que resbala en sus últimos minutos y cada vez que quiere mostrar la realidad del stand-up, pero siempre resulta agradable
Una vez intenté subirme a un escenario y hacer un monólogo. Solo hubo una risa, con el terrible chiste "Acabo de volver de Estonia, y lo mejor es que no está aquí, estallín". Fueron diez minutos tan incómodos que no solo me hicieron apreciar más a la gente que se atreve a subirse una hora a contar chistes sobre su vida, sino que me hicieron poner una lupa sobre las series y películas sobre cómicos. Porque, salvo excepciones como 'Mi reno de peluche', suelen hacernos creer que cualquier cosa dicha encima de un escenario con cierto tono va a causar carcajadas... y que, por tanto, no hace falta trabajarse esa parte del guion. Pero, como demuestra 'Sin conexión', es más fácil hacer llorar que hacer reír, sobre todo cuando tienes un talento arrollador como el de Will Arnett y Laura Dern a tu disposición.
El perro Mistetas
Desde hace un tiempo, el cine adulto está viviendo un nuevo auge, como oposición directa a los años donde estaba relegado, con suerte, al streaming. 'Sin conexión' habría sido una película directa a Netflix (o al lugar que toque) hace muy poco tiempo, pero que, por suerte, Bradley Cooper ha sabido redirigir donde merece estar: en la pantalla grande. A medio camino entre una comedia romántica, un drama adulto y un análisis de la vida en pareja y las relaciones sociales a partir de cierta edad, la película da en el clavo en su tono de manera constante, aunque su trama se diluye a lo largo del metraje y no todas sus partes acaban interesando de igual manera. Se aprecia el esfuerzo, pero el resultado no está todo lo pulido que debería.
Cooper ha pretendido crear un estudio de personajes complejos de los que ya no se ven habitualmente, utilizando como excusa la crisis de una pareja, su evolución y el humor como unión inevitable y centro sanador. Tristemente, a pesar de lo encantadora que resulta en todo momento, se nota que no hay un guionista puramente cómico a los mandos: por muy gracioso que sea Will Arnett y lo bien que defienda a su personaje, es difícil entender su éxito (aunque sea a pequeña escala) en los bares de stand-up con chistes y rutinas más que trillados. A diferencia de otras producciones como 'Hacks', que sí entienden la importancia de crear gags al hablar sobre humor, 'Sin conexión' patina de manera irremediable y lastra, aunque sea ligeramente, la verdad a la que trata de apuntar.
Eso sí, después de que 'Maestro' abarcara mucho y consiguiera muy poco reconocimiento, está claro que a Cooper le sientan mejor las distancias cortas y los presupuestos contenidos: los personajes se engrandecen, sus tramas son coherentes y el tono se vuelve eminentemente cálido. Con toda ínfula eliminada de la ecuación, 'Sin conexión' triunfa en todo lo que se propone gracias a una aparente sencillez muy frágil que eclosiona en una dolorosa disección de los sentimientos de dos personas que han confundido no quererse a sí mismos con no quererse entre sí. Tienes que dar un par de saltos de fe para creértela del todo, pero es fácil creer en unos Arnett y Dern simplemente apoteósicos.
¿Saben aquel que diu?
Aunque es capaz de maquillarlo, el carisma de estos dos actores no es capaz de evitar un final algo apresurado, donde los reencuentros, enfados y verdades a gritos ocultan por momentos la sensibilidad de la que había hecho gala hasta ese momento. Ambos son dos grandes personajes a los que la película quiere (y el espectador, inevitablemente, también), pero, en última instancia, es difícil entrar del todo en la relación porque sus actitudes acaban resultando algo forzadas, especialmente en un estallido de sinceridad sacado de quicio que lleva a una resolución que desluce la progresión del resto de la cinta.
Por suerte, para cuando hemos llegado a ese punto de desbarajuste, ya estamos tan dentro de la película que poco nos importa: lo que en otras manos podría ser un desastre, aquí es una maravillosa combinación de indecisión, crecimiento personal, sexo, reencuentros y autoconsciencia. Separarse para intentar ser mejores, pero descubrir que el problema viene de ti mismo. 'Sin conexión' da las cosas más mascadas de lo que me gustaría, pero mucho menos de lo que el cine actual nos tiene acostumbrados: es una comedia dramática que no provocará carcajadas ni llantos, pero sí sonrisas de gratitud. No te cambiará la vida, pero tampoco te olvidarás de ella rápidamente. No es poco.
Cuando te separas de alguien que has amado hasta la médula, los sentimientos llenan tu garganta sin permitir que ninguno pueda cristalizar del todo: amor, odio, miedo, angustia, arrepentimiento, coraje, ganas de empezar de nuevo, ganas de volver. 'Sin conexión' es una radiografía aguda y acertada de esos momentos donde no somos nosotros del todo, pero queremos descubrir si hay algo más que no hemos podido ver a lo largo de los años. Lo hace con ternura, humildad, amor y comedia, de una manera tan adulta como frágil e imperfecta. Al fin y al cabo, ¿qué ruptura no lo es?
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