'La crónica francesa' es puro Wes Anderson y reúne tanto lo mejor como lo peor de su cine

Wes Anderson tiene un estilo único e inconfundible, hasta el punto que de probablemente sea el director de Hollywood actual más reconocible. Eso le ha valido millones de fans, pero también hay otros espectadores a los que nunca ha terminado de conquistar. Tampoco pasa nada por ello, pues si intentas contentar a todos, lo más probable es que acabes haciendo algo completamente intrascendente.

Con 'La crónica francesa', su nuevo largometraje que llegó a los cines españoles el 22 de octubre, queda claro que Anderson no tiene el más mínimo interés en dejar atrás todas esas obsesiones que han definido su cine hasta ahora. De hecho, casi parece ser un intento de elevarlas a su máxima potencia, dando como resultado una obra que contiene tanto lo mejor como lo peor de su cine.

Inconfundible

Se va a decir muchísimo que 'La crónica francesa' es un canto de amor de Wes Anderson al periodismo, pero no a ese oficio en general, sino a una forma muy concreta de hacerlo. De hecho, ni siquiera se molesta en ocultar que se trata de un homenaje al New Yorker y muchas de las personas que escribieron en esa emblemática publicación, hasta el punto de que incluso adopta una estructura narrativa que busca, a su manera, imitar la de un número de esa revista.

Eso lleva a que 'La crónica francesa' tenga cierta naturaleza de historia suspendida en el tiempo, como si los diferentes relatos que dan forma a la película fuesen una especie de fábulas ajenas a la realidad. Ni siquiera sus personajes se comportan de tal forma que resulte plausible pensar que nada de eso pudiera suceder realmente, pero es que su intención no es esa, sino encontrar una especie de estado de ánimo reconfortante en el que importa mucho más el cómo que el qué.

A partir de ahí surge una galería de personajes que tiene mucho de niños grandes que de adultos funcionales, pero llevando eso a su terreno, lo cual quiere decir diálogos imposible en sí mismos, pero escritos de tal manera que solo podrían haber salido de la mente de Anderson. Y es que en 'La crónica francesa' todo vuelve a estar medido el detalle, volviendo a mostrar sus obsesiones habituales en lo referente a la puesta en escena, desde la precisión del encuadra hasta el uso de los colores y el uso de una fotografía con tintes casi pictóricos.

Desigual

No obstante, hay algo en 'La crónica francesa' que delata que se trata más de un capricho por parte de Anderson que cualquier otra cosa. Eso le lleva a deleitarse sin miedo en un universo que según a quien preguntes te definirán como fascinante, excéntrico o pedante. Lo irrebatible es que se trata de algo único y muy mimado en lo formal, pero a la hora de la verdad padece de un mal habitual en este tipo de propuestas: es bastante desigual.

No me cabe duda que cada uno tendrá una historia con la que conecte más. Personalmente, la que peor me entró fue la segunda, con esa singular protesta estudiantil que ofrece mucho en lo superficial, pero en lo sustancioso se siente vacía. No es que en el resto prime el contenido sobre la forma, pero sí tienen algo que te seduce, como ese uso de la animación en el tercero con unos diseños que traen más a la mente historietas franco-belgas que los trabajos previos de Anderson en este campo.

A su favor un reparto totalmente entregado para la causa que conecta muy bien con lo que Anderson requiere de ellos, pero también existe cierta sensación de sobrecarga de rostros conocidos para que luego muy pocos personajes tengan la oportunidad de respirar, de ser algo más que peones dentro del precioso y extravagante tablero que presenta Anderson.

Obviamente, no se le puede pedir al director de 'El gran hotel Budapest' o 'Moonrise Kingdom' que vaya de repente contracorriente respecto a su obra, pero eso tampoco supone una carta blanca para hacer lo que quiera y aplaudirle por ser fiel a sí mismo. Aquí simplemente hay muchos estímulos, algunos funcionan y otros no, porque quiere ser efervescente de forma continuada y más de una vez se queda sin gas.

En resumidas cuentas

'La crónica francesa' se queda algo lejos de los trabajos más inspirados de Anderson, pero tampoco es el menos interesante de ellos, pero sí que probablemente sea el más irregular, porque tan pronto te atrapa con ese hechizo del que solamente es capaz como te deja pensando si realmente merecía la pena contar esto.

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