‘Deadpool 2: Super Duper Cut’ no es solo una edición extendida, es la secuela que debería haber llegado al cine

No es habitual que las ediciones domésticas que venden como versiones del director o unrated tengan más que tres o cuatro minutos extras de diálogos o alguna escena eliminada incluida en un remontaje similar al habitual. Hay ocasiones como montajes alternativos de Ridley Scott o las extendidas de las sagas de Peter Jackson que incluyen más de media hora, pero no es lo más normal.

El caso de ‘Deadpool 2’ es mucho más extraño. No solo se ha editado un remontaje doméstico con 15 minutos extra, sino que se ha trufado la edición de metraje alternativo para lo que ya hemos visto, cambios de diálogos y música y un sinfín de pequeños insertos que en un 90% de las veces hacen una película más comprensible, más salvaje, más graciosa y con una actitud más cercana al cómic, pero en esencia, el ‘Super Duper Cut’ probablemente no cambiará drásticamente la imagen de nadie sobre la película.

La famosa escena post-créditos censurada

Para el que le gustó, hay muchas razones para que esta versión le pueda agradar aún más, para los que no, no hay ningún cambio en el tono guasón y meta del personaje, por lo que si el problema que tenían era Ryan Reynolds, lo van a tener por triplicado. La mayoría de cambios son bromas añadidas y muestras de por qué se le considera el bocazas del mundo mutie. De hecho, si la versión para cines se percibía un poco más del universo cinematográfico de losX-Men’, en esta el equilibrio se restituye para parecerse más a la primera, un puro egotrip de Masacre.

No conviene destripar todas las sorpresas de esta nueva versión, pero los que estuvieran al tanto de algunos de los problemas de postproducción, sabrá después de los créditos faltaba una escena, censurada por considerarse demasiado fuerte. En ella tenemos a Wade Wilson, una vez asesinados su yo en la película de ‘X-Men Orígenes: Lobezno’ (X-Men Origins: Wolverine, 2009) y Ryan Reynolds frente al guion de ‘Linterna Verde’ (Green Lantern, 2011), encontrando a Hitler recién nacido y deliberando si debe asesinar a un bebé o no. Funciona por la escalada de absurdo de las anteriores, como rizo del rizo negrísimo.

Ese fue uno de los cortes anunciados antes de su estreno y también la recuperación más anhelada, y definitivamente muestra que en esta ocasión no han tenido ningún límite. Por supuesto, este montaje tiene más violencia, más apuñalamientos gráficos, más sangre y más desnudos (incluyendo un miembro íntimo pixelado digitalmente). El mejor ejemplo, está en las escenas de acción del principio de la película. Tremendamente salvajes y sin reticencias a mostrar mutilación y chorretones.

No todo es más sangre y violencia

En ocasiones, las mismas frases son intercambiadas por otras, o duran más tiempo, lo cual puede ser cargante para los que no conectan con el sentido del humor absurdo que destilan las vueltas de tuerca a algunos conceptos. En ocasiones bromas internas que aparecían en el principio y no volvían a recuperarse, como la repetición del "¿Donde está la biblioteca?" en momentos clave y crean un efecto de conexión con el espectador inédito en la versión de cines.

El humor hace que escenas como la llegada de cable a la tierra sea más larga e hilarante, dándole más frases a los paletos interpretados por Matt Damon y Alan Turik, lo que crea más consistencia como parodia de personaje sombrío. Sin embargo, otros cambios llegan a ser tan sutiles como algunos añadidos imperceptibles. Por ejemplo, en la escena de la prisión, cuando se habla del bolígrafo oculto de Russell hay algunos efectos de sonido mejorados, lo cual hace que la repulsión de Deadpool con el tema el resto de la cinta sea más comprensible.

Otros cambios afectan al efecto cinemático de las imágenes. Algunas pistas de música son completamente diferentes, sustituyendo el tono de acción más duro por melodías que crean un tono más cómico y convierten a la violencia extrema en slapstick. El momento ‘Take on Me’ se cambia por ‘Ashes’ de Celine Dion y el dubstep del final ahora es un temazo de folk punk que da otro tono mucho más primitivo y atemporal a la pelea final. Parece un detalle sin importancia pero hasta cambia la impresión global del filme.

Profundidad de personajes y humor

Pero además, la historia queda mucho menos casual. Vemos a Russell antes que Deadpool, y sus historias se muestran de forma paralela, haciendo que los destinos de ambos tengan más sentido juntos, ayudando a que el vínculo posterior entre ellos no sea tan forzado. Si un Deadpool deprimido es acogido por los X-Men, Russell es torturado por su condición de mutante, por esa diabólica antítesis de Charles Xavier, cuyo centro para chicos extraviados tiene secretos turbios. Cuando Russell luego se lamenta de que nadie hace nada por salvarle tiene mucho más peso.

Todo esto aclara y focaliza el tema central de la película, y se ve con más claridad cómo a Wade Wilson se le presentan dos versiones de sí mismo: un niño divertido consumido por el dolor o un tipo amargo y encallecido con sed de venganza. Consigue hacer convivir ambas gracias a esa familia disfuncional que logra formar con Coloso, Domino y sus amigos sin que resulte demasiado empalagoso o las ideas que siempre subyacen en el cine mutante se superpongan a la diversión.

Deadpool 2: Super Duper Cut’ sigue pareciendo un remake/parodia de 'Looper' (2012), pero es una versión más completa, pulida y matizada que la copia que se estrenó en todo el mundo y es diferente en bastantes aspectos como para que el visionado de la versión sencilla también tenga su sentido, pero con la cantidad de añadidos y modificaciones la versión canónica y llevada a las pantallas debería haber sido esta.

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