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'Looper', brillante y emocionante reinvención del blockbuster

'Looper', brillante y emocionante reinvención del blockbuster
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Hace tiempo que veía en ‘Looper‘ (Rian Johnson, 2012) un rayo de esperanza entre unos estrenos de Hollywood caracterizados en los últimos meses por ofrecernos blockbusters con una tendencia bastante clara a ser un tanto decepcionantes. Lo peor era la sensación de que podrían haber sido mucho mejores sólo con haber dedicado algo más de tiempo a perfilar su guión, algo que sí ha sucedido en el caso que nos ocupa. Y lo mejor de todo es que ha sido a partir de una idea original, usando una premisa tan sugerente como la de los viajes en el tiempo. Todo apuntaba a que ‘Looper’ iba a ser uno de los largometrajes más estimulantes de 2012, y ha acabado siéndolo, pero de una forma muy diferente a lo que parecía por su estupenda campaña promocional.

Un inicio brillante

Es evidente que el tema de los viajes en el tiempo es uno de los más atractivos que puede explorar cualquier ficción audiovisual, ya sea para reunir a personajes de épocas diferentes, comprobar la reacción que suscita en alguien o simplemente para abordar el eterno debate sobre si cambiar algo en el pasado crea una línea temporal diferente, algo reflejado con brillantez en un episodio de ‘Los Simpson’. Sin embargo, en ‘Looper’, aunque suene extraño, es un elemento catalizador de la auténtica historia y no el eje vertebral de la misma. El primer acto sí que está dedicado casi en exclusiva a explicarnos el mundo de la película, resultando fascinante a la hora de establecer que los loopers son agentes contratados por una mafia del futuro para eliminar a aquellas personas que les resultan molestas, siendo bastante peculiar la forma en la que los despiden: Mandan a su yo del futuro para que se asesinen a sí mismos. A cambio reciben una compensación económica muy elevada, pero desde el primer tráiler de ‘Looper’ ya sabemos que algo raro pasa cuando es el protagonista el que tiene que hacerlo.

Imagen de Joseph Gordon-Levitt y Paul Dano en

Sin embargo, el primer acto no sólo sirve para plantearnos eso, sino también para establecer una sociedad futura en la que la mayoría de la gente vive en la más absoluta miseria, unos pocos han desarrollado una mutación que les hace tener un (poco útil) poder psíquico y nos presenta a Joe como un personaje dual. Y es que al mismo tiempo es un irresponsable de mucho cuidado y alguien muy previsor que va ahorrando gran parte del dinero que le pagan por su trabajo como looper. Este hecho será decisivo a lo largo de la película, ya que el guión de Rian Johnson echa mano de forma constante de ello para explicar las motivaciones de Joe. También hay tiempo para ubicarnos dentro del entramado criminal detrás de todo y espacio suficiente para que ‘Looper’ coquetee con varios géneros de forma magistral hasta la primera aparición de Bruce Willis.

‘Looper’ no es lo que parece

Todo apuntaba a que ‘Looper’ iba a acabar convirtiéndose en un emocionante correcalles entre los dos Joe, dando un toque especial al relato el hecho de partir de los viajes en el tiempo y contarnos la lucha entre una persona y su yo del futuro. Sin embargo, Rian Johnson no está dispuesto a convertir su creación en un thriller de acción al uso, por lo que decide centrar el interés del relato en las emociones de los personajes, contando todos con buenos argumentos para defender su postura, pero también con aspectos moralmente muy discutibles. Esta dicotomía es la que mantiene enganchado al espectador hasta su emocionante desenlace. Me gustaría profundizar en este aspecto clave de ‘Looper’, pero sería imposible hacerlo sin entrar en spoilers, y ya os aviso de que deberíais retirar la palabra a todo aquel que os cuente más de lo esencial sobre la película.

Imagen de los viajes en el tiempo de

Es en el segundo acto cuando ‘Looper’ se convierte en un drama de ciencia ficción, en el cual hay espacio para que el trío protagonista tenga la oportunidad de dar lo mejor de sí mismos. Del caso de Joseph Gordon-Levitt se ha hablado mucho de su discutible parecido físico con Bruce Willis (da el pego para mi gusto, aunque quizá más como padre-hijo), pero en todo lo demás lo borda, y es que Willis hasta llegó a grabar las frases que Gordon-Levitt tiene que decir en off para que éste pudiera ensayar minuciosamente cómo decirlas para resultar lo más cercano posible al protagonista de la magistral ‘12 Monos‘ (Twelve Monkeys, Terry Gilliam, 1995). Para la parte gestual, Gordon-Levitt se vio infinidad de veces varias películas protagonizadas por Willis, pero dejando de lado en las que era más joven para no caer en el error de intentar imitar el cómo era por aquel entonces. El resultado es que Gordon-Levitt hace una réplica perfecta (y natural) de su yo con 30 años más.

Por su parte, Willis tiene una presencia secundaria en ‘Looper’, pero eso no es óbice para que su ilimitado carisma se adueñe de la función, demostrando también sus dotes dramáticas en varias momentos, siendo el más destacado el que está centrado a contar cómo el Joe de Gordon-Levitt acabó convirtiéndose en él y la forma en la que acabó volviendo al pasado. Magistral. Del personaje de Emily Blunt es preferible que no sepáis nada, por lo que me limitaré a decir que mantiene el nivel de los dos protagonistas masculinos, siendo ella la que incluso eleva un poco más el engranaje dramático de ‘Looper’.

Imagen de Emily Blunt en

No quiero olvidarme de Rian Johnson, ya que me reconozco fan de ‘Brick‘ (2005), su ópera prima, pero luego me decepcionó bastante con ‘The Brothers Bloom‘ (2008). Sin embargo, en la primera se liaba un poco de más en varios conceptos teóricos y en la segunda, entre otras cosas, no terminaba de resultar convincente a la hora de explorar la faceta espectacular de una película. Ambos problemas están problemas perfectamente corregidos en ‘Looper’. Para lo conceptual no ha dudado en pedir ayuda a Shane Carruth, responsable de la seminal ‘Primer’ (2004), para evitar incurrir en cualquier exceso a la hora de explicar con perfecta claridad al espectador las reglas básicas de sus viajes en el tiempo, mientras que en lo segundo ha apostado con acierto por conseguir que la implicación emocional del espectador con los personajes sea la gran baza para sólo tener que recurrir a los disparos, peleas y persecuciones cuando es imprescindible.

Además, confía en la inteligencia del espectador y se permite mantener esas oscilaciones genéricas que comentaba durante el primer acto, habiendo espacio para breves apuntes cómicos (esa persecución de alguien que deriva en una hacia otra persona), grandes sobrecargas dramáticas (el Joe adulto empezando su cruzada personal), pausas reflexivas y buenas escenas de acción en la que los excesos están al servicio de la historia y no al revés. Bravo por Johnson.

Los pequeños problemas

Imagen de Bruce Willis en

Si hay algo que debería haberse mejorado en ‘Looper’, eso es su presupuesto, ya que apenas se han invertido 30 millones de dólares para hacerla. Es cierto que es una cifra mareante en condiciones normales, pero es irrisoria a la hora de sacar adelante un aspirante a blockbuster. Sin embargo, la combinación de historia original con la necesidad de conseguir una calificación R en Estados Unidos (hay elementos de la trama que no pueden ser suavizados de ninguna manera si realmente se quiere conseguir el impacto emocional deseado) fue una losa demasiado pesada, y eso es algo que se nota de forma poco molesta cuando llegan los arrebatos de espectacularidad, pero a buen seguro fueron claves para que diferentes subtramas no estuvieran más trabajadas.

Además, podría decirse, aunque no lo comparto, que ‘Looper’ sufre cierto bajón hacia la mitad de metraje, ya que el desarrollo de la acción se tranquiliza, algo que puede causar una sensación de estancamiento narrativo. Johnson anima eso a través de la acción paralela con la particular odisea de Bruce Willis y usando un peligro secundario para los personajes que están en una casa en mitad de la nada. Uno hubiera agradecido que aquí también ganase peso Jeff Daniels y los engranajes de esa fascinante organización criminal en poder de una máquina del tiempo, pero, personalmente, no me resultó molesto, ya que ‘Looper’ apuesta por otra forma de hablarnos de ello, quizá consecuencia de la falta de presupuesto, tal vez totalmente deliberado, pero que funciona a las mil maravillas en el plano emocional, el auténtico eje de la función.

Imagen de Joseph Gordon-Levitt y Bruce Willis en

En definitiva, ‘Looper’ es una película estupenda y un entretenimiento de primer nivel, siendo su único lunar el que en Hollywood desconfíen de las ideas diferentes a la hora de dar el presupuesto que hubiera sido necesario en este caso. Y es que se nota que ‘Looper’ ha costado bastante menos de lo habitual en una producción de este calibre, algo que le impide desarrollar todo su potencial y convertirse en la casi obra maestra que podría haber sido. Sin embargo, lo que es le da de sobra para ser una de las mejores películas de lo que llevamos de 2012 y una de las obras de ciencia ficción más estimulantes de los últimos tiempos.

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