Antes el cine exigía atención. Ahora parece conformarse con no ser apagado, y los estudiantes del gremio son parte del problema

Algo ha cambiado en la forma en que se consumen películas, y las escuelas de cine ya lo están notando

Matthew Mcconaughey In Interstellar Movie
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Joel Calata

Editor

En los últimos meses ha ido circulando la idea de que las películas ya no son el centro de atención que antes eran cuando la familia se sentaba frente al televisor, y es que ahora parece ser que, más que producciones que piden atención, resultan ser un acompañante o elemento secundario cuando estamos en el móvil. 

Pues bien, ese comportamiento no es sólo propio de los amanes del cine que disfrutan de sus títulos favoritos desde el calor de su sofá, sino que entre profesores y estudiantes de cine se ha convertido en una inquietud que hace unos años habría sonado a chiste: los futuros cineastas parecen cada vez menos capaces de ver una película entera sin distraerse.

Y no es que falte cine en sus planes de estudio, sino que la atención y la paciencia necesarias para absorberlo parecen escaparse entre notificaciones y pantallas secundarias. Al respecto, profesores de estudios cinematográficos en varias universidades de Estados Unidos han compartido con medios que muchos alumnos tienen dificultades para mantener la atención durante el visionado de filmes completos

En una de esas anécdotas que se hicieron virales, un docente proyectó 'Jules et Jim' de François Truffaut y luego preguntó a la clase por el desenlace: más de la mitad no sólo no había visto la película con atención sino que marcaba respuestas con cosas que en realidad no ocurrían en ella.

Este fenómeno no es exclusivo de una anécdota aislada. Varios profesores entrevistados por The Atlantic señalaron que, con la proliferación de dispositivos personales y el consumo fragmentado de contenidos, estudiantes hoy día luchan por sentarse a ver un largometraje sin tener el teléfono en la mano. 

Muchos incluso optan por hacer de un filme el protagonista de una "segunda pantalla", es decir, ver la película en un dispositivo mientras interactúan con otra app en el móvil o el portátil al mismo tiempo, un hábito que diluye la capacidad de atención profunda.

Frances Mcdormand Fargo Movie

La situación ha generado debate. Hay quien lo achaca simplemente a la omnipresencia de los smartphones y al tipo de contenidos cortos que dominan redes como TikTok o Instagram, donde la duración y el ritmo visual se centran en captar miradas fugaces. Está claro que esa forma de consumo audiovisual, pensada para ser adictiva y rápida, no casa bien con la narrativa extendida y más exigente de un clásico cinematográfico. 

Dado que gran parte del aprendizaje dentro de la industria del cine implica precisamente observar, analizar y debatir películas, esta falta de atención se convierte en un problema real para la formación. Algunos profesores han respondido adaptando sus metodologías: en lugar de exigir el visionado de filmes completos, programan fragmentos específicos para discutir en clase, conscientes de que mantener la atención frente a una proyección tradicional es cada vez más difícil para los alumnos.

Y si no cambia el consumidor, que cambie el contenido

En las escuelas de cine y de guion de todo el mundo hay una frase que muchos profesores repiten como mantra a sus alumnos: "mostrar, no contar". Se trata de un principio clásico del arte narrativo que implica confiar en la imagen, la acción y el subtexto para transmitir emociones, motivaciones y hechos sin tener que decirlos con palabras. 

Pero hoy ese mantra está chocando con una realidad mucho más prosaica y, para algunos, preocupante, relacionada con la forma en que consumimos historias audiovisuales.

En los últimos años ha empezado a surgir un debate intenso entre guionistas, académicos y espectadores sobre cómo las plataformas de streaming están influyendo en la escritura de los guiones

Según reportes publicados en medios y analizados por críticos del sector, uno de los grandes cambios es la creciente exigencia de que los personajes en películas y series anuncien lo que están haciendo o verbalicen explícitamente sus acciones y motivaciones en el diálogo.

Esta tendencia busca atender a un tipo de audiencia que rara vez presta atención plena a la pantalla y que suele consumir contenido como ruido de fondo mientras hace otras cosas con el móvil o el portátil.

C Roma Via

La lógica detrás de esta práctica parte de la llamada "vista casual", es decir, ver una película o serie de forma distraída, sin mirar todo el tiempo la pantalla. Las plataformas están diseñando narrativas que se pueden seguir incluso si el espectador está revisando redes sociales, chateando o atendiendo otras tareas domésticas mientras la historia se reproduce. 

Para lograrlo, los guionistas reciben notas que van en contra de décadas de enseñanza en escuelas de cine y guion: en lugar de implicar al espectador a través de imágenes, gestos y silencios (la base de "mostrar, no contar"), los personajes deben explicar directamente lo que hacen o piensan para que la audiencia no se pierda nada importante aunque no esté mirando fijamente.

En las aulas, este giro genera una mezcla de sorpresa y resignación entre los futuros cineastas. Por un lado, muchos jóvenes ven en esta forma de escribir una adaptación pragmática a los hábitos actuales de consumo audiovisual, donde la multitarea es prácticamente la norma. 

Por otro lado, muchos docentes lamentan que se dé prioridad a la claridad pasajera por encima de la riqueza narrativa, ya que esto puede empobrecer el aprendizaje de técnicas más sutiles de escritura visual y dramática que han sido pilares del cine desde sus inicios.

Mientras que las escuelas de cine siguen enseñando técnicas clásicas y la importancia de que las imágenes hablen por sí mismas, la industria está experimentando con formas de narrativa que reconocen y se adaptan a la realidad fragmentada de la atención. 

Esto deja a muchos aspirantes a cineastas en una encrucijada: aprender las reglas tradicionales para dominar el lenguaje cinematográfico, pero también entender cómo escribir para un espectador que, más que mirar, escucha.

Foto de ar.inspiredpencil.com | The Movie DatabaseThe Pitt News

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