'Más dura será la caída': un salvaje y estiloso western que se sitúa entre las mejores películas originales de Netflix

Netflix estrena actualmente más películas que cualquier otra plataforma o distribuidora, pero muchas de ellas acaban sepultadas dentro de su enorme catálogo. Solamente unas pocas tienen la oportunidad real de destacar y en algunos casos es sencillo anticipar cuáles pueden lograrlo, ya que son pocas las que llegan a verse antes de forma limitada en cines. Un privilegio al que sí tuvo acceso 'Más dura será la caída'.

Dirigida por Jeymes Samuel, también conocido por su nombre artístico como músico The Bullets, 'Más dura será la caída' es una historia de venganza con forma de western, género que ya había abordado en el mediometraje 'They Die by Dawn', protagonizada por un reparto estelar de intérpretes negros. Una propuesta con suficientes alicientes para dar forma a una salvaje y estilosa película.

Con energía

Tras un contundente prólogo llamado a poner en imágenes la gran motivación de su protagonista, 'Más dura será la caída' avanza varios años en el tiempo para conocer al personaje ya adulto, una especie de criminal que se gana la vida aguando la fiesta a otros malhechores. Vamos, que otros pueden robar los bancos que él ya se encargará de arrebatarles el botín a ellos.

Ya en esos primeros minutos se nota que Samuel no está interesado en ofrecer un acercamiento convencional al western. Eso no quiere decir que reniegue del género y tenga un ánimo puramente renovador, pero sí que el hecho de que la película esté siendo vendida como un western new wave no es mera palabrería intentar hacerlo más atractivo para el público actual.

Eso es algo que se percibe a todos los niveles, desde el uso de la música, muy efectivo para dotar a la película de una energía única e inconfundible, hasta el manejo de la cámara. Todo ello para impulsar la tendencia de 'Más dura será la caída' hacia el exceso, pero entendiéndolo más como la querencia de Samuel a exagerarlo todo, a intentar llevarlo al límite para que la actitud de sus personajes encuentre acomodo en las imágenes, pero sin que ello suponga perder nunca el control sobre lo que sucede.

Es verdad que hay momentos puntuales que se desmadran un poco, normalmente en lo referido al tono dominante en la película, pero nada tan grave como para herir de gravedad al resultado final. De hecho, Samuel muestra un mayor desparpajo en la parte inicial de las secuencias, e incluso de los planos, que cuando la cosa se asienta. Ahí no voy a decir que opte por una puesta en escena más clásica, pero sí que existe un mayor sosiego para deleitarse en la estupenda aportación del reparto a la película.

La aportación del reparto

Ahí también se percibe un interés en dejar respirar a los personajes y que cada uno de ellos tenga la oportunidad de brillar. Está claro que no todos tienen el mismo espacio y también que la cosa cambia en función si se forma parte del equipo de los "buenos" -en realidad también son unos criminales- o de los villanos, ya que los segundos tienden a llenar más sus personajes a través de su presencia, de la sensación de amenaza que desprenden, que por contar con un desarrollo más amplío por parte del guion que Samuel firma junto a Boaz Yakin -'Safe'-.

Esa decisión ayuda a resaltar la oposición entre unos y otros, allanando así el camino ante la inevitable confrontación final, donde acaba dándose mayor presencia a los duelos individuales. La contrapartida es que hay un elemento clave del desenlace de la película que debería haber tenido mucha más fuerza de la que logra por esa apuesta a la hora de abordar a estos personajes.

A cambio, los héroes están todos muy bien perfilados sin la necesidad de parones innecesarios para presentar las motivaciones de cada uno de ellos. En el caso de RJ Cyler es inevitable acordarse de Leonardo DiCaprio en 'Rápida y mortal', mientras que el personaje de Danielle Deadwyler seguro que da de lo que hablar, sin olvidarme tampoco de la fiereza de Zazie Beetz, pero aquí la estrella es Jonathan Majors.

Mucho más convincente cuando ha de mostrar ese desparpajo que caracteriza a Nat Love, más de una vez mostrado a través del humor, que cuando ha de exhibir su lado más dramático, Majors cumple con solvencia dando vida a un personaje repleto de contradicciones pero que nunca pierde su atractivo de cara al espectador. Además, tampoco es uno de esos casos en los que se necesita que el protagonista esté en todos los planos de la película, dejando así que todo respire mejor.

Otros detalles de 'Más dura será la caída'

De hecho, la propia película parece abrazar esas contradicciones a todos los niveles -en los diálogos también abunda la jerga moderna-, con situaciones e incluso escenarios más llevados al extremo frente a otros que sí llevan a pensar en un western más tradicional, aunque ahí también es verdad que uno se acuerda más de los spaghetti westerns. Esto incluso afecta a la voz de los protagonistas, con algunos dando rienda suelta a sus acentos, mientras que en otros casos se apuesta por una mayor contención.

Donde sí que Samuel apuesta siempre por estar lo más desatado posible es en los tiroteos, recordando en parte a la forma de abordarlos por parte de Quentin Tarantino en 'Django desencadenado', pero buscando (casi) siempre algo que los particularice. Aquí la cuestión no es tanto deleitarse en ello como incidir en su brutalidad, logrando incluso cierta belleza macabra a la hora de de reflejarlos.

Más allá de eso, es cierto que la película quizá esté un poquito más vacía de lo deseable, algo que intenta compensar a través del estilo y la energía tanto de sus imágenes como de su reparto. Sin embargo, al final acaba funcionando mejor como un lujoso pasatiempo que como una obra llamada a hacer un poco más de justicia en el hecho de que el cine americano no ha sido especialmente generoso con los westerns protagonizados por actores de color más allá de excepciones puntuales como la actualmente algo olvidada 'Renegados'.

En resumidas cuentas

'Más dura será la caída' es una de las mejores películas originales de Netflix hasta ahora -fácil Top 20, de ahí para arriba tendría que repasar con calma, pero quizá estaría más cerca del décimo puesto que del vigésimo-, uno de esos títulos en los que se nota que habido suficiente mimo detrás para sacar adelante un western salvaje y con estilo que quizá no da en la diana en todo lo que se propone, pero uno se lo puede pasar tan bien viéndolo que eso pasa a ser una preocupación secundaria.

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