La película de Netflix 'Dentro de la machosfera’ es un retrato perturbador que expone a los influencers del "hombre de alto valor" y el peligro que suponen

A veces es mejor quedarse dentro de la burbuja de tolerancia

Belén Prieto

Editora

En 'Dentro de la machosfera', el nuevo documental de Netflix, el realizador británico Louis Theroux vuelve a adentrarse en uno de los territorios que mejor conoce: los márgenes de la cultura contemporánea. Esta vez no se trata de sectas o de subculturas televisivas, sino de un fenómeno nacido y amplificado en internet. La llamada “machosfera” -un ecosistema digital donde influencers masculinos promueven una visión jerárquica de la masculinidad basada en el éxito económico, la dominación y el estatus sexual-, que se ha convertido en un espacio de enorme influencia entre algunos jóvenes. 

El documental explora cómo este discurso se difunde a través de redes sociales, podcasts y comunidades privadas, y cómo mezcla promesas de superación personal con una visión profundamente tradicional y a menudo misógina de las relaciones. Theroux nos invita a observar cómo estas narrativas prosperan en un contexto de incertidumbre económica, frustraciones sobre la identidad y algoritmos que premian los mensajes más provocadores.

Éxito basado en discursos extremos

Para investigar ese universo, Theroux entrevista a varios creadores con millones de seguidores, como Harrison Sullivan, Myron Gaines o Justin Waller. Sus contenidos combinan consejos sobre negocios, fitness o independencia económica con una narrativa centrada en el llamado "hombre de alto valor", donde el dinero, el físico y el éxito sexual funcionan como indicadores de estatus.

Uno de los momentos más reveladores llega cuando Theroux pregunta directamente por el mensaje que difunden. Sullivan lo resume así: "Entreno a chicos para que se comporten como auténticos hombres. Les enseño a ganar dinero, a estar al margen del sistema, a no tener un jefe que les diga qué hacer. Les enseño a ser hombres de verdad".

A lo largo del documental, el método habitual de Theroux permite que los propios entrevistados se expongan y revelen la lógica de ese universo. Algunos defienden modelos de relación como la llamada "no monogamia unilateral", en la que el hombre mantiene libertad sexual mientras exige fidelidad absoluta a su pareja. Las conversaciones dejan ver cómo estas ideas se presentan como una filosofía de vida atractiva para seguidores que están buscando su propia identidad.

Una economía basada en contradicciones

Más allá del discurso ideológico, el documental también expone el modelo de negocio que sostiene a este ecosistema. Muchos de estos influencers monetizan sus contenidos mediante suscripciones, cursos, comunidades privadas o programas de coaching, donde las inseguridades masculinas se convierten en un producto rentable.

El propio Sullivan lo admite sin rodeos cuando Theroux le pregunta por las contradicciones de su discurso. "Digo abiertamente que me importa un carajo, y lo hago por dinero". Y más adelante añade otra confesión igual de reveladora: "Si simplemente hubiera hecho cosas buenas, nunca me habría vuelto tan famoso en las redes sociales". De esta manera, el filme expone cómo detrás de la retórica sobre el éxito masculino y la independencia, la machosfera funciona también como un negocio digital construido sobre la polémica, la provocación y la promesa de una identidad fuerte para los que sienten que no la tienen.

Lo tenéis en Netflix.

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