Ya puedes ver en streaming el multiverso de la locura más sorprendente: piedras parlantes, mapaches cocineros y bagels gigantes en esta mezcla perfecta de géneros

Imagina que eres un productor de Marvel o DC en un año en el que se han puesto de moda los multiversos. Prepararas tu película repleta de cameos. Tienes incluso la audacia de llamar a Sam Raimi y titularla "el multiverso de la locura". Y entonces los directores de aquella película donde Daniel Radcliffe estaba muerto y se tiraba pedos lanzan la película de multiversos más épica, graciosa, emotiva, impredecible y fantástica posible. Y para colmo, tiene el mejor título posible: 'Todo, a la vez, en todas partes'.

Todo

Los Daniels sabían muy bien lo que estaban haciendo. 'Swiss Army Man', una película muy fácil de reducir al absurdo, atraía por su propuesta bizarra pero cautivaba por el plano emocional, su sentido del humor particular y unos personajes fabulosos. En 'Todo, a la vez, en todas partes' doblan la jugada con una cinta tan pasada de revoluciones y atípica como innovadora y perfecta.

Los espectadores cada vez somos más inteligentes y resabiados. Sabemos adivinar los giros de la trama e incluso adivinar el plano final desde el inicial. Y las películas lo saben, pero poco hacen por retarnos como espectadores: son conscientes de que, muchas veces, el riesgo es equivalente a una mala taquilla o críticas demasiado extremas en un momento en el que nos hemos acostumbrado al cine bien masticadito. 'Todo, a la vez, en todas partes' es un soplo de aire fresco en un lodazal, una cinta que nos recuerda el poder de la sorpresa, descubrir una película a medida que ocurre, dejarse llevar por un mundo propio en el que nunca sabes qué ocurrirá a continuación.

Si la película mostrara todas sus cartas desde el primer minuto, probablemente no sería tan impactante. Pero en su lugar prefiere empezar de la manera más sosegada y rutinaria posible, como si de un slice of life indie se tratara: una familia ahogada en las deudas debe conseguir aclarar sus impuestos. La puerta de entrada hacia la locura se abre poco a poco, a fuego lento, pero cuando lo hace del todo es imposible no disfrutar de una propuesta que es capaz de algo que no se suele ver: mezclar géneros (acción, comedia, drama, ciencia ficción...) en la proporción perfecta. Nada sobra y nada falta. Su existencia es un pequeño gran milagro.

A la vez

'Todo, a la vez, en todas partes' pone dinamita en tus expectativas y las vuela por los aires. Muestra conceptos complejísimos de entender pero, sin necesidad de una sobreexplicación innecesaria, haciendo fácilmente que todo fluya. Es un prodigio imaginativo con escenas en las que no pararás de preguntarte cómo se han atrevido a ir tan lejos. En sus dos horas y veinte minutos tiene tiempo de tocar el humor absurdo, las artes marciales, el existencialismo y la ciencia ficción sin que en ningún momento se resienta.

Uno puede creer que a este cóctel explosivo en algún momento se le va a ir el sabor, pero es una obra tan bien medida que sabe cuándo es el momento de añadir un nuevo ingrediente sorpresa: los Daniels tratan a los espectadores como personas inteligentes. No es una cinta pensada con algoritmos ni con el famoso (y falso) "espectador promedio" en mente, no intenta contentar a todos los espectros demográficos ni se preocupa porque haya partes "demasiado tontas" o "demasiado complejas". Como debería ser el cine... Y como nos han acostumbrado a que no sea.

'Todo, a la vez, en todas partes' no funcionaría si fuera una simple sucesión de escenarios muy locos y situaciones imposibles. Su núcleo emocional es lo que la convierte en la maravilla contemporánea que es. Un núcleo basado en la familia, sí, pero también en el autodescubrimiento, en encontrar el amor donde parece imposible, en un bagel gigante como metáfora de la vida. Lo que hace grande a esta película es que detrás de las risas y la aventura hay algo de lo que otras películas se olvidan: alma.

En todas partes

Ahora, con la llegada a Movistar Plus+ de 'Todo, a la vez, en todas partes', el que se la perdió en cine (craso error) va a poder disfrutarla por primera vez. Y es que no importa lo que te hayan contado sobre ella: hay tantos detalles, planos increíbles, secuencias de acción y momentos únicos que jamás has visto antes en una pantalla que te vas a quedar pegado a ella. ¿Hace cuánto tiempo que una película no te sorprendía de verdad?

Que la película haya sido el mayor éxito de la historia de A24 desbanca muchas teorías que algunos estudios tienen sobre el cine que la gente quiere ver. Ni acción sin sentido, ni gente joven con poca ropa, ni chistes con calzador cada medio minuto, ni dramas que tratan de forzar la lagrimita: lo que el público quiere es un buen guion, una buena puesta en escena, una película de la que salir plenamente satisfecho, con la cabeza funcionando a mil por hora.

Esta película es al mismo tiempo puro 2022 y cine alejado totalmente del estilo que las majors lanzan este año. Es inteligente, idiota, seria, hilarante, sentimental, rutinaria, fantástica, compleja, simple, sencilla, compleja: lo ha conseguido. Es todo. A la vez. En todas partes.

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