'Rec 4', la peor de la saga

Pese a que los vampiros siguen manteniendo una posición de privilegio dentro del cine de terror, lo cierto es que hace ya varios años que los zombis -o infectados- se han convertido en el único personaje con tal popularidad dentro de la ficción audiovisual que sólo los superhéroes han conseguido desbancarlos -y no parece que eso vaya a cambiar en un futuro cercano-. Eso sí, en cantidad -calidad sólo hay a veces, como en esta selección de diez películas que he hecho con motivo de Halloween- no hay quien pueda poner en duda la supremacía de los muertos vivientes.

En España hemos tenido la suerte de contar en 'Rec' con una saga que podía competir de tú a tú con cualquier producción que nos llegase del extranjero. Hasta ahora habíamos podido ver tres entregas e incluso en la menos conseguida -la segunda- había suficientes elementos de interés como para tener muchas esperanzas depositadas en 'Rec 4' (Jaume Balagueró, 2014). Por desgracia, lo que encontramos en ella es la peor película de la franquicia, aunque eso no quiere decir que sea una pérdida de tiempo.

La fuerza sin control 'Rec 4'

'Rec 4' es la primera entrega de la franquicia dirigida en solitario por Jaume Balagueró y la verdad es que esperaba mucho de su trabajo, ya que venía de sorprendernos con la notable 'Mientras duermes' (2011), cinta en la que apostaba por una puesta en escena sobria puesta al servicio de la excelente actuación de Luis Tosar. Estaba claro que aquí iba a tener que apostar por un trabajo de dirección más excesivo y director, pero lo que no esperaba era que en su intento por huir de lo repetitivo cayera de lleno en ello.

En su momento aplaudí que 'Rec 3: Génesis' (2012) abandonase la cámara en mano en beneficio de un acabado visual más convencional, pero para ello resultó clave el cambio de tono introducido por Paco Plaza. Está claro que, como el propio Balagueró reconoció en la entrevista que le hicimos hace bien poco, hubiese sido un error recuperarlo para 'Rec 4', pero el problema es que la película transmite una molesta sensación de rutina que ninguna de sus virtudes consigue eliminar. Por no hablar de algunos movimientos de cámara y ciertas soluciones de montaje que incluso inducen a la confusión.

Esto último es la consecuencia de apostar por un frenesí continuado prácticamente a partir del momento en el que el primer tripulante es infectado. Hasta entonces se juega con corrección con todos los enigmas alrededor del virus y lo que realmente están haciendo a bordo del barco, pero esto cae en el olvido cuando todo se convierte en un correcalles en el que la adrenalina de lo que va sucediendo nunca llega a hacer que nos olvidemos las lagunas del guión del propio Balagueró y Manu Diez, lo estirado que está todo -y eso que apenas dura unos 90 minutos- y el hecho de que no deja de ser un refrito de ideas ya vistas en infinidad de ocasiones.

Algunas luces y muchas sombras

A su favor conviene destacar su potencia visual, consecuencia tanto del trabajo de dirección de Balagueró como, sobre todo, de la fotografía de Pablo Rosso, pero es que incluso eso está a años luz de conseguir el clima claustrofóbico de la primera entrega. Siendo directos, 'Rec 4' es la que más parece una película de Hollywood sin sacrificar por ello su visceralidad -e integrando por lo general con bastante acierto ideas de las tres anteriores películas-, pero las ventajas técnicas que eso conlleva no encuentran un contenido que haga que puedan lucir como dios manda.

Tampoco hay ningún pero que poner el trabajo de maquillaje y efectos visuales, aunque, teniendo en cuenta todo lo demás, uno sí echa en falta más novedades, algo inevitable en una cuarta entrega que se está vendiendo como el episodio final de la franquicia. Quedan varios detalles por resolver y hay un final abierto a caballo entre el mero homenaje a cierto cine de terror y el dejar abierta la posibilidad a seguir avanzando ya sin Balagueró y Plaza. Aunque no haya quedado muy satisfecho con 'Rec 4', espero que eso no suceda, pues considero que los infectados de 'Rec' ya están más que agotados.

Eso sí, tened claro que las debilidades del guión hubieran pasado mucho más desapercibidas de haber contado con un mejor reparto, ya que 'Rec 4' es, con mucha diferencia, la que más flojea en este apartado. Por un lado, sería injusto no reconocer el buen hacer de Mariano Venancio, Hector Colomé e Ismael Fritschi, aunque a la hora de la verdad sea solamente el último el que consiga reproducir del todo esa brillante naturalidad de los vecinos del primer 'Rec', pero es que del resto, incluyendo a una muy decepcionante Manuela Velasco que sólo hacia el final nos recuerda un poco los motivos por los que Ángela es ya un personaje mítico del cine de terror, casi mejor no decir nada.

En definitiva, 'Rec 4' es una agria despedida para una muy estimable saga que merecía un mejor final. Con todo, técnicamente está bastante conseguida y tiene algún momento aislado que merece la pena tanto para los amantes de la franquicia como del cine gore en general. Más allá de eso, un espectáculo muy fallido que fracasa en su intento de ser algo diferente y acaba sabiendo a más de lo mismo. Una pena.

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