Ven a la película por el póster con gatito incluido, quédate por su tratamiento del trauma emocional
Las víctimas también pueden reír, bailar, jugar, besar y disfrutar. Puede parecer obvio, al menos a priori, que es positivo que un hecho doloroso puntual en tu vida no te defina, pero a lo largo de los años hemos visto reacciones furibundas al hecho de que una víctima pueda salir de fiesta y tratar de hacer vida normal, incluso si en su interior hay una perenne nube negra que no le deja respirar con normalidad. 'Sorry, baby' parece dirigida directamente a esa gente que no soporta que tu trauma no sea tu personalidad al completo, les hace un corte de mangas y sigue adelante. Como debería ser.
El poder del gato
La primera vez que vemos a Agnes no está llorando, afligida por el fantasma de su pasado. Sabemos que algo malo le ha ocurrido, pero ella prefiere pasar el tiempo haciendo bromas sobre como follan los hombres junto a su amiga de toda la vida. Porque, de una manera muy inteligente, su directora y guionista, Eva Victor, no quiere dar la razón a todas las películas con mirada masculina que abordan las agresiones sexuales y convierten a sus víctimas en meros guiñapos emocionales. De hecho, en una decisión de dirección inteligentísima, muestra la agresión de puertas para adentro, en un fantástico plano general que lo dice todo sin mostrar nada.
Hemos visto mil títulos antes que creen que es vital que una violación sea el centro temático de una obra, pero a 'Sorry, baby' le preocupa más lo que pasa después. Porque la vida no se termina, ni se pone en una pausa eterna. Solo a veces te viene a la cabeza, entre momentos de comer (de manera inesperada) el sándwich perfecto, medrar en el trabajo, plantearte el futuro, encontrar un gato perdido y conocer al hijo de tu mejor amiga lesbiana. Puede que esta no sea la película más esperanzadora, pero hace algo mucho más especial: meterte de lleno dentro de la vida de Agnes, enteder su sentido del humor, vivir su vida y, cuando ya crees que es tu amiga, dejar que te confiese Aquella Cosa Que Pasó.
La estructura desordenada de 'Sorry, baby' da en la diana por eso mismo: no necesitas un contexto para comprender cómo la protagonista cayó en la trampa de su acosador, sino retales de su vida para apreciarla y comprenderla. Lo único que importa es ella, su reacción, la construcción de una vida en la que la mayor venganza es seguir adelante, aunque todo tenga una extraña pátina grisácea: su oficina es la misma que la de su antiguo profesor, decide dar clases sobre 'Lolita', el sexo con su pseudo-pareja es tan necesario y desesperado como acomodado... Esta no es una película sobre el trauma, pero es inevitable que lo moje todo. Incluso la esperanza.
Nada más llegar, te quisiste ir
Victor se atreve a hacer algo que suena a desafío contra la sociedad y la propia industria: hacer una película sobre un tema peliagudo y hacerla notoriamente divertida. Porque 'Sorry, baby', que podría ser la típica tragicomedia que nunca permite al espectador sonreír del todo, es, casi en todo momento, incisiva e incluso hilarante. Los gags funcionan gracias a un fantástico guion en el que la directora, experta en lanzar acertadísimos titulares satíricos en Internet, no se corta y permite que su protagonista sea constantemente divertida, aún aprendiendo a convivir consigo misma. Eso sí, sin aguar la importancia de lo sucedido, con un equilibrio y una sutileza dignos de maestros y que ella ha logrado en su primera obra.
'Sorry, baby' no pretende sentar cátedra sobre el dolor ni subrayar cómo deberías sentirte tras un caso tan terrible. En su lugar quiere, simplemente y sin darse mayor importancia, indicar que cada cual debe llevarlo a su manera. Por momentos, incluso, olvidándose de lo que pasó y no convirtiéndolo en el centro de la existencia... pero siempre volviendo, de manera incluso ténue, una y otra vez a lo mismo. Hay razones de sobra para estar viva, para no sufrir, para no llorar. Pero también para no olvidar jamás.
Victor sabe perfectamente lo que está haciendo en 'Sorry, baby' al desafiar tus expectativas. Es consciente de cómo te vas a sentir al reír y lo culpable que te vas a notar al hacerlo con un tema tan serio como este, de cuyas reacciones sociales se ríe sin pudor ("Sabemos por lo que estamos pasando, somos mujeres"), pero en ningún momento de las de su protagonista, que hace lo que puede para sobrevivir, seguir adelante, reírse, follar sin enamorarse, demostrarse a sí misma que puede cuidar a alguien. 'Sorry, baby' no se da importancia a si misma, pero es, quizá, el mejor acercamiento posible hacia un tema que el cine ha banalizado con frecuencia, insistiendo en un "torture porn" que solo puede (y debe) ser satirizado con un chiste reído a mandíbula batiente.
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