"No debería tratarse a la animación como el hermano pequeño del cine". Manuel Cristóbal ('Buñuel en el laberinto de las tortugas')

Tras la confusión de las nominaciones a los Goya, nos alegra una noticia de Variety informando que 'Buñuel en el laberinto de las tortugas' tendrá distribución en Estados Unidos gracias a Gkids, sello detrás de cintas tan sonadas como 'El pan de la guerra'. La operación se fraguó tras la premiere mundial de la producción española (el pasado 20 de octubre) en el Animation is Film Festival de Los Angeles.

En España será Wanda Films la encargada de llevar 'Buñuel en el laberinto de las tortugas' a las salas. Podremos verla a partir del 26 de abril, el mismo día en el que se estrenó el documental 'Las hurdes', de Luis Buñuel, allá por 1933. En el marco del apasionante Festival Internacional de Animación de Annecy tuvimos la oportunidad de volver a coincidir con Manuel Cristóbal y hablamos de su última producción.

No son muchos los que pueden presumir de haber ganado cuatro premios Goya. Entre ellos está Manuel Cristóbal, uno de los productores de animación más importantes de nuestro país, que se llevó el galardón por 'El bosque animado', 'El sueño de una noche de San Juan', 'El lince perdido' y la genial 'Arrugas', una de las cintas de animación más aclamadas en nuestro país desde su estreno.

Pero Manuel no sólo destaca por su dilatada trayectoria en la industria de animación, donde ha participado también en proyectos muy alejados del circuito comercial, como 'Gritos en el pasillo', también por su amplio conocimiento del mundo de la producción cinematográfica. Por ello, fue un placer charlar con él sobre la interesante 'Buñuel en el laberinto de las tortugas' y realizar la entrevista que puedes leer a continuación:

La animación como ente

¿Por qué producir animación y no centrarse en otros sectores del ámbito cinematográfico?

Creo que, cinematográficamente, la animación es la que ofrece más novedades y posibilidades narrativas. A nivel audiovisual, se ha visto que las series han supuesto un revulsivo narrativo y, cinematográficamente, lo más novedoso es la animación, sin duda alguna.

¿Se puede vivir produciendo animación?

Totalmente, siempre y cuando dimensiones bien los proyectos. 'Arrugas' tuvo un presupuesto de dos millones de euros, similar al de ‘Buñuel y el laberinto de las tortugas’. Nos encantaría hacerlo por más, pero producir desde España este tipo de películas requiere trabajar con presupuestos competitivos.

¿La animación tiene fronteras? ¿Hay algo que el medio animado no pueda representar?

Hay dos citas de Walt Disney que ilustran muy bien esta pregunta: la animación puede representar todo aquello que el ser humano puede imaginar. Que es cierto, y otra, de mis favoritas: Es divertido hacer lo imposible. Estas dos citas, para mí, definen la animación.

La situación de la animación española

La situación actual de la animación española parece boyante: no sólo hay grandes proyectos animados enfocados a un público infantil, sino que también se llevan a cabo otro tipo de películas alternativos. Es el caso de ‘Arrugas’ o también de 'Memorias de un hombre en pijama'. ¿Está reflotando la industria?

Creo que la animación española es una referencia europea. El problema es que seguimos estancados con la clase política, que debe ponerse al día con las desgravaciones fiscales. Muchas veces no se nos permite ser competitivos, y estamos muy cansados de que nos den palmadas en la espalda. Queremos las mismas condiciones de países de nuestro entorno para poder igualarnos a ellos.

La animación no sólo crea empleo de manera muy importante, sino que además crea puestos de trabajo estables. Es una pena no poder encadenar producción tras producción porque hay muchas limitaciones en España si la comparamos con las facilidades que brindan otros países europeos.

Manuel Barroso, nuevo presidente de la Academia de Cine, ya ha afirmado que quiere reunirse con el ministro de cultura para discutir el aspecto impositivo del cine. ¿Crees que con José Guirao puede mejorar la situación de la industria de animación española?

Totalmente. Las desgravaciones son importantes para las producciones españolas y para atraer rodajes, trabajo de animación y efectos visuales. Muchos políticos siguen viendo el cine como las películas españolas de imagen real, que son, pero también son mucho más, como la animación o los efectos visuales que se producen en nuestro país. Estamos cansados de realizar producciones muy importantes a nivel internacional, viendo a la clase política sólo a la hora de hacerse la foto.

España tiene un mercado importante a nivel europeo. Sin embargo, ¿cuál es el nivel de dificultad de distribuir animación a nivel internacional?

Quien habla de dificultades de distribución, normalmente, tiene películas que no son interesantes para la distribución. Hay que ser muy autoexigente, teniendo siempre en cuenta la dimensión de los proyectos. La distribución de ‘Arrugas’ con Wanda tuvo unas cifras fantásticas para España, pero no somos Francia.

El cine familiar de animación es un gran ejemplo, con ‘Tadeo Jones’ a la cabeza, que con sólo dos películas ha recaudado más de cuarenta millones de euros. El nuevo ministro debería tratarnos como una industria con entidad propia, no como el hermano pequeño del cine.

¿Los Premios Quirino, cuya primera edición se celebró en abril de este año, son una oportunidad no sólo para la distribución internacional de la animación, sino también para poner los cimientos de una industria potente de habla hispana?

Los Premios Quirino me hacen mucha ilusión, porque culturalmente los españoles tenemos más conexión con cualquier país iberoamericano que con un país del norte de Europa. Creo que hay mucho trabajo por hacer en la animación iberoamericana, porque todas las convocatorias están pensadas para películas de imagen real. Si estas convocatorias se adaptaran y se obtuvieran mejores condiciones, los resultados serían sorprendentes. Iberoamérica es un mundo alucinante y hay que seguir trabajando con ello.

Muchas de las producciones en las que has tomado parte tenían como base previa obras que ya estaban realizadas, como el caso de ‘Arrugas’, basada en la novela gráfica de Paco Roca. ¿Es más fácil a nivel creativo y de producción recoger una obra concluida que partir de cero con una idea que requiere desarrollo conceptual y artístico?

No soy ningún gurú, pero a mí me ha funcionado trabajar con material preexistente. En esos casos, la magia ya existe, y el trabajo es trasladar esa magia a otro medio. También es muy útil partir de una obra previa porque te aporta un valor de producción. Además, tienes una referencia para el director sobre la película que quieres hacer. Creo que es una opción muy válida que lleva funcionando desde la creación del cine. Por supuesto, hay grandes escritores, tengo gran respeto por todo el que escribe. Lo que necesitas es encontrar ese proyecto que te emociona y conseguir transmitir esa emoción.

Has colaborado con Paco Roca como productor de ‘Arrugas’ y productor asociado de ‘Memorias de un hombre en pijama’, que participó en la sección oficial del Festival de Málaga. ¿Las colaboraciones con él y con otros autores han sido fructíferas y seguirán en el futuro, ha habido dificultades para realizar la adaptación?

Cuando te aproximas a una obra que te emociona, siempre lo haces desde el respeto que tienes hacia el autor, y creo que es muy importante que éste sea el primer prescriptor de la película. En el caso de ‘Arrugas’, no podemos estar más contentos con Paco Roca, que decía que nos habíamos llevado a su hijo y lo habíamos traído más listo, guapo y alto.

Es muy importante respetar al autor, que éste vea que primero hay un director, que toma las decisiones narrativas del nuevo medio, pero con todo el cariño y respeto. Paco Roca es un narrador maravilloso en cualquier género: drama, comedia, épica… Es un creador por el que siento una gran admiración, y no puedo estar más contento al haber trabajado con él.

Buñuel en el laberinto de las tortugas

Vuestra próxima película, ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’ es una coproducción con Holanda. ¿Parte esto del interés previo de algún estudio en el proyecto?

En este caso, la coproducción funcionó por el propio Luis Buñuel. Se nos olvida que Luis Buñuel no sólo es un director español, aunque murió mexicano, sino que es un icono mundial absoluto. Es muy conocida la fotografía que le hicieron en 1972 en una comida que le organizaron, donde estaban, entre otros, John Ford o Billy Wilder. Eso explica el nivel de Luis Buñuel: en el Festival de Cannes, existe la sala Lumière, la sala Debussy, pero también la sala Buñuel. Luis Buñuel es un icono del cine español y mundial que tendríamos que tratar con todo el respeto.

De izquierda a derecha, de pie: Robert Mulligan, William Wyler, George Cukor, Robert Wise, Jean Claude-Carriere, Serge Silberman. Sentados: Billy Wilder, George Stevens, Luis Buñuel, Alfred Hitchcock y Rouben Mamoulian

La figura de Buñuel no sólo es fascinante por todas las implicaciones que conlleva, sino también por su complejidad como individuo. Era un ser poliédrico y amplio. ¿Parte esta película del interés en su figura?

A nosotros nos interesó la figura de Buñuel porque es un personaje contradictorio. Lo explica muy bien el hecho de que su autobiografía, ‘Mi último suspiro’, la escribió Jean-Claude Carrière, en la que él decía, claramente, que iba a mentir. Era un gran socarrón, con su particular humor aragonés. A mí me recuerda a las entrevistas de John Ford, muy divertido porque no se tomaba muy en serio a sí mismo a pesar de su genialidad. Buñuel también tenía esa modestia de los grandes genios, sabía bromear sobre ello.

¿Es la animación el mejor medio para captar el universo de Buñuel?

Estoy convencido de que la animación ofrece unas posibilidades narrativas inmensas, incluso más cuando alrededor existe un mundo de fantasía. Estoy seguro de que Luis Buñuel habría hecho animación, tal como su amigo Ramón Acín, artista aragonés y coprotagonista de ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’, que tiene piezas animadas.

No hay límites, ni en la imaginación ni en el sentido como historia. Además, la animación te permite edulcorar la realidad ante la imagen real, donde hay cosas muy crudas. Creo que una de las cosas más importantes de ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’ es que Salvador Simó, como director, se ha centrado en Luis como persona, reinventándolo a su manera con todo su respeto y cariño.

De cara al futuro

No paráis: habéis presentado las primeras imágenes de ‘Gabo, memorias de una vida mágica’, basada en la novela gráfica homónima. ¿Cómo se plantea el proyecto?.

Con ‘Gabo, memorias de una vida mágica’ repetimos la mayoría del equipo: dirección, dirección artística… Como productor, anuncio proyectos porque creo que van a salir adelante y estoy convencido de ello. En este caso, hablamos de otro personaje fascinante, Gabriel García Márquez. Siempre digo a la gente que no habla español que aprenda el idioma sólo por el placer de leer en español a Gabriel García Márquez.

Es un escritor maravilloso, además de un icono mundial de la literatura y a nivel latinoamericano. Sin su figura, habría sido muy complicado que el cine funcionara dentro Latinoamérica. Gabo es un referente absoluto: nos aproximamos al proyecto con mucho respeto y cariño, y estamos muy ilusionados y seguros de que llegará a las pantallas.

Tenéis otra producción entre manos que no tiene nada que ver con ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’ o ‘Gabo, memorias de una vida mágica’: hablamos de ‘Dragonkeeper’, ambiciosa película que coproducís con China. ¿Cómo se afronta la diferencia entre la dimensión de proyectos tan diferenciados?

La animación no es un género, sino una técnica que permite cualquier registro o género. ‘Arrugas’, ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’ o ‘Gabo: memorias de una vida mágica’ son dramas en animación, mientras que ‘Dragonkeeper’ es una película familiar de animación basada en las estupendas novelas de Carole Wilkinson. Iniciaremos inminentemente la producción, con Ignacio Ferreras -'Arrugas'- en la dirección.

Es un proyecto liderado por la productora española Dragoia Media que nos llena de ilusión, porque es una coproducción con un mercado por descubrir como China, que tiene infinitas posibilidades. Creo que es fascinante el cómo hacer una película que sea relevante en China y que, además, sea atractiva internacionalmente.

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