Qué ver en HBO Max: un desatado Álex de la Iglesia firma esta salvaje radiografía de las dos Españas con payasos asesinos

La queja habitual con el cine español es que se obsesiona demasiado con la Guerra Civil. Más allá de si los datos dan la razón a esta frecuente opinión (spoiler: no, no se la dan), afrontar un periodo concreto de la historia de un país de manera recurrente no tiene que ser negativo, especialmente si se encuentran cosas que decir, o divertidas formas de contarlas. Y pocos más adecuados tanto para uno como para el otro supuesto como Álex de la Iglesia.

El irreverente autor bilbaíno nunca ha tenido un pulso endeble a la hora de cargar de mensaje social su aproximación al cine fantástico. Su recién estrenada 'Veneciafrenia' es muestra de ello, lanzando dentelladas contra el turismo masivo mientras deja que fluyan la sangre y el desparpajo más giallo en pantalla. Aunque, en lo que respecta a hacer equilibrio de comentario y espectáculo cafre, pocas destacan tanto como una de las imprescindibles de su filmografía, que tenemos en HBO Max. Hablamos, por supuesto, de 'Balada triste de trompeta'.

De payaso triste a payaso asesino

A modo de contexto, empezamos siendo trasladados a un circo español durante el año 1937, donde irrumpen los soldados republicanos para llevarse a gente que luche contra el bando nacional, incluyendo a un payaso (Santiago Segura).

Este suceso marca en cierta forma a su hijo (Carlos Areces), que ya de adulto, durante la última etapa del franquismo, se mete al negocio familiar como payaso triste en una compañía. Allí conoce a Sergio (Antonio de la Torre), un payaso con el que rivalizará en varios aspectos, incluyendo en la conquista del amor de una atractiva trapecista (Carolina Bang).

Con un título directamente sacado de una gran canción de Raphael, 'Balada triste de trompeta' establece con estos payasos rivales un claro paralelismo con los bandos enfrentados durante la guerra. Las dos Españas, tan comentadas, representadas en dos psicópatas disfrazados para la chanza. Es una empresa bastante kamikaze por parte del director, pero consigue sacarla precisamente por crear con ella una propuesta singular, cuyo comentario social está contado con tal jarana que es difícil no estar de su parte.

Es muy arriesgado lo que intenta, porque a esa radiografía a nuestra historia, plasmada en dos freaks cada vez más siniestros y deformes, la realiza con una combinación de thriller de venganza, slasher loco y comedia muy negra. Es muy complicado dar con el tono adecuado con esos ingredientes, pero De la Iglesia contaba ya con varios años y películas a su espalda para poder encontrar ese equilibrio requerido. Su rabiosa bilis pone el resto para consolidarla como una película urgente y demoledora.

'Balada triste de trompeta': festiva y desquiciada

Por eso mismo, si el único problema que le puedes señalar a 'Balada triste de trompeta' es su temática franquista, estarás cayendo en una superficialidad injusta. De la Iglesia crea aquí una de sus películas imprescindibles, no sólo por lo que decide criticar, sino por la festiva y desquiciada forma que tiene de contarlo, dando un arrollador film de payasos asesinos de irreprochable poderío visual. Más allá de problemas que son habituales en su cine, es una experiencia fenomenal.

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