Nadie le quita su parte de razón, pero viendo quién es Ken Paxton, uno ve que esta no es solo una demanda buscando compensación para los usuarios ultrajados
Hace ya once años que Ken Paxton se convirtió en el fiscal general de Texas, y no debería pillar a nadie por sorpresa que sea un ultraconservador amigo y partidario de Donald Trump. Al fin y al cabo, en sus años en el cargo ha prohibido el acceso al aborto, intentado que el Obamacare fuera declarado inconstitucional, se ha opuesto a una proposición de ley que aseguraba el bienestar animal en los productos de granja y, por supuesto, ha llegado a mostrar su apoyo a leyes anti-sodomía del siglo XVII que fueron abolidas en 2003. Ahora, en plena cruzada contra Netflix, Paxton ha puesto su ira contra el servicio de streaming. Eso sí, por ideológica que parezca esta acusación, no quiere decir que no tenga fundamento.
A-Ken no hay quien viva
Como ha desvelado Variety, el fiscal general de Texas ha denunciado al streamer por una serie de supuestas infracciones. La más grave es "espiar a los tejanos, incluyendo niños, y recopilar datos de usuarios sin su conocimiento o consentimiento". De hecho, afirma que "Netflix vendió suscripciones a su programación como un escape de la vigilancia de las grandes tecnológicas: paga mensualmente, evita el rastreo. Los tejanos se lo creyeron. Netflix mintió, construyendo el sistema de recopilación de datos del que los suscriptores pagaron para escapar".
Además, la demanda afirma que Netflix ha diseñado su plataforma para ser adictiva, señalando la función de "autoplay" que genera una reproducción continua "que pretende que los usuarios, incluidos los niños, lo vean durante largos periodos de tiempo". Podemos discutirlo, pero la pregunta es, ¿por qué la demanda contra Netflix y no contra cualquier otro servicio de streaming, incluyendo YouTube, que utilice la misma función?
Los tejanos se sorprenderían al saber hasta qué punto Netflix comercializa sus datos a través de las turbias redes de las grandes empresas de tecnología publicitaria. Pero, según la legislación de Texas, los consumidores nunca deben quedarse en la ignorancia: los usuarios tienen derecho a conocer la verdad mediante una información clara y sincera. Sin embargo, Netflix gana miles de millones de dólares cada año aplicando en silencio las mismas tácticas que públicamente rechazó para atraer a los consumidores en un principio.
La estrategia de publicidad engañosa que Netflix lleva años aplicando ha llevado a la empresa justo adonde prometió que nunca llegaría: crear adicción a su plataforma entre los niños y las familias, extraer datos de esos usuarios y, a continuación, convertir esos datos en información lucrativa para los gigantes mundiales de la publicidad. En pocas palabras, se trata de una conducta engañosa que viola la legislación de Texas.
Desde Netflix, viendo la que les puede caer encima en el juicio, han afirmado en un comunicado que "Esta demanda carece de fundamento y se basa en información inexacta y distorsionada. Netflix se toma muy en serio la privacidad de nuestros miembros y cumple con las leyes de privacidad y protección de datos en todos los lugares donde operamos. Esperamos poder responder a las acusaciones del fiscal general de Texas ante los tribunales y explicar con más detalle nuestros controles parentales, líderes en el sector y aptos para niños, así como nuestras prácticas de privacidad transparentes".
Habrá que ver cómo evoluciona el caso: el gobierno de Trump hace tiempo que tiene ganas a Netflix, y esta puede ser la estocada que necesitaban. Que empiece el duelo judicial.
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