Qué ver en Netflix: la obra maestra de Michael Mann y una de las películas definitivas del género de atracos

Ha vuelto Michael Mann tras muchos años de ausencia a través del episodio piloto de 'Tokyo Vice'. Y es una gran noticia no sólo por volver a tener las mejores exploraciones de submundos criminales en pantalla, sino porque hablamos de uno de los mejores cineastas de siempre. Una singular voz dentro del cine de acción popular, muchas veces topado con la incomprensión o la apreciación tardía, pero tremendamente influyente para generaciones de cineastas, incluyendo a titanes como Christopher Nolan.

Este retorno del maestro debería servirnos de perfecta excusa para recuperar alguna de sus obras. En streaming podemos encontrar algunas de ellas, pero lo mejor es ir directamente a por su obra maestra. Una cima del thriller criminal y del género de atracos que, al igual que la mayoría de las obras de Mann, no fue un éxito abrumador inmediato. Pero fue la televisión, a través de incesantes reposiciones, la que estableció a 'Heat' como obra de culto absoluto. Y en televisión podemos volver a disfrutarla a través de Netflix.

Policías y ladrones

Tras años de investigación en torno tanto a los mundos de los policías y los criminales, Mann escribió un guion donde estos mundos colisionan en 1979. Tardó en conseguir que el proyecto obtuviese atención, destinándolo en origen hacia la televisión en forma de piloto para una serie llamada 'Corrupción en Los Ángeles'. El piloto no consiguió luz verde para la serie, pero el director seguía obsesionado con esta idea, y la transformó en una película, que llegó a termino al involucrar a nada menos que Al Pacino y Robert De Niro.

Este proyecto suponía la primera vez que se juntaban Pacino y De Niro, las dos grandes estrellas de cine de los setenta y ochenta, iban a compartir escena -ambos aparecieron en 'El padrino. Parte II', pero ambos aparecían como protagonistas de líneas temporales distintas-, y ese fue el gran aliciente en la estrategia de marketing. No obstante, ese gran cruce tarda muchísimo en llegar. Mann se encarga, a lo largo de casi tres horas, de meternos en las vidas de ambos personajes, policía (Pacino) y ladrón (De Niro).

Ahí se nota el pasado televisivo de este proyecto, porque alrededor de ambos van surgiendo diferentes subtramas y personajes, donde vemos caras reconocibles como Val Kilmer, Ashley Judd, Jon Voight, Tom Sizemore o una jovencísima Natalie Portman. Esto puede sonar a inflación innecesaria, pero ayuda a cimentar el mundo interno de los protagonistas, sus percepciones sobre los entornos que deben transitar y los conflictos con los que van a tener que lidiar en la película.

'Heat': el calor ardiente a la vuelta de la esquina

En el corazón de 'Heat' reside el mismo dilema existencial que suele explorarse en las obras de Mann, aquí llevado a su máxima expresión. Tanto el personaje de De Niro como el de Pacino son excelentes en sus respectivos campos, profesionales intachables con métodos singulares pero que, llevados bien a cabo, resultan infalibles. Eso choca con una vida convulsa, donde sus relaciones personales se debilitan por no contar con la atención necesaria. El protagonista de Mann (doble en este caso) se ve ante la duda de si mantenerse en su particular excelencia profesional a costa de romperse emocionalmente por completo.

De ahí que el duelo entre Pacino y De Niro sea excitante no sólo por el evidente juego de caza del gato y el ratón, o por estar ambos involucrados en secuencias de acción brillantes como el excelso tiroteo a la puerta de un banco que ya de por sí vale toda la película. El ladrón expresa de manera cortante su filosofía: "No admitas nada en tu vida que no puedas dejar en 30 segundos si la pasma te pisa los talones". Los viajes que ambos recorren son paralelos, a ratos siendo las dos caras de una misma moneda -evidenciado en la icónica escena de encuentro en la cafetería- pero las diferencias morales son las que terminan marcando la diferencia.

Esa meticulosa construcción, el rigor bien aplicado, la impresionante planificación y técnica a la hora de rodar la acción -se siente tan real que te crees que estás tú también en peligro- o la brillante dirección de actores son motivos más suficientes para hablar de la obra total de Michael Mann. Pero no se queda ahí. 'Heat' es una joya del cine de atracos que ha perdurado a lo largo de los años y sigue influyendo muchas de las películas que vemos actualmente, con muchos artistas citándola sin pudor. Ya no verás igual 'El caballero oscuro' después de ver esta película.

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