
La carrera de Julie Andrews está ligada a algunos de los grandes clásicos del cine, pero su carrera está lejos de haber terminado
Julie Andrews acaba de cumplir 91 años y es muy difícil encontrar una actriz cuya voz, sus personajes y su trayectoria estén tan ligados a varias generaciones de espectadores al mismo tiempo. La actriz británica lleva 77 años vinculada a la industria y, aunque su carrera comenzó mucho antes de que el cine la convirtiera en una estrella mundial, fueron dos papeles en la década de los 60 los que terminaron de convertirla en un icono: Mary Poppins y María von Trapp.
Ganadora del Oscar por 'Mary Poppins' y protagonista de películas tan recordadas como '¿Víctor o Victoria?' o 'Princesa por sorpresa', Andrews ha atravesado ocho décadas de historia del cine sin dejar de encontrar nuevas formas de mantenerse viva su leyenda. Incluso después de perder su característica voz para cantar, siguió trabajando como actriz de doblaje, demostrando que su carrera está muy lejos de limitarse a sus grandes musicales.
Una carrera imposible de olvidar
La carrera cinematográfica de Julie Andrews está marcada, sobre todo, por dos personajes que interpretó con apenas un año de diferencia. En 1964 se convirtió en Mary Poppins, la peculiar niñera de Disney que llegaba a la familia Banks para poner patas arriba su rutina y que terminó conquistando a espectadores de todo el mundo. Y solo un año después volvió a demostrar sus extraordinarias capacidades musicales en 'Sonrisas y lágrimas', donde interpretó a la exnovicia que llegaba a la familia von Trapp y acababa ayudándola a escapar de los nazis.
Andrews fue nominada tres veces al Oscar y ganó la estatuilla en 1966 precisamente por 'Mary Poppins'. Pero aquellos dos personajes fueron solo el comienzo de una trayectoria repleta de papeles icónicos. Desde su interpretación en 'Victor/Victoria', en la que se hacía pasar por un hombre, hasta su regreso al cine comercial como la reina Clarisse Renaldi en 'Princesa por sorpresa', la actriz ha conseguido permanecer en el imaginario popular incluso cuando sus apariciones en pantalla se han espaciado.
De hecho, su extraordinaria voz fue uno de los elementos fundamentales de su éxito. Nacida como Julia Elizabeth Wells en 1935, Andrews creció en Inglaterra en unas circunstancias económicas muy complicadas y comenzó a relacionarse con el mundo del espectáculo desde niña, gracias a su madre y su padrastro, que trabajaban en el vodevil. Su voz la convirtió rápidamente en una estrella y la llevó a los escenarios del West End y Broadway, donde alcanzó una enorme popularidad interpretando a Eliza Doolittle en 'My Fair Lady'. Curiosamente, cuando la obra llegó al cine, el papel acabó en manos de Audrey Hepburn.
Precisamente por esa voz resulta todavía más trágico uno de los episodios más duros de su carrera. A mediados de los años 90, Andrews perdió su capacidad para cantar a los 62 años después de una intervención quirúrgica relacionada con unos nódulos en las cuerdas vocales. La operación no consiguió devolverle su voz para el canto, pero la actriz encontró nuevas formas de seguir trabajando, como el papel de la Reina en la saga 'Shrek' o la madre de Gru en 'Gru, mi villano favorito'.
Aunque muchos la recordarán más por la icónica Lady Whistledown. Desde el estreno de 'Los Bridgerton' en Netflix en 2020, Julie Andrews ejerce como narradora de la serie y presta su voz a la misteriosa cronista que conoce todos los secretos de la alta sociedad londinense. Es una forma muy apropiada de continuar una carrera tan ligada a la voz, porque aunque ya no pueda cantar como cuando interpretó a Mary Poppins o María von Trapp, Andrews sigue siendo reconocible y un icono irrepetible.
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