James Van Der Beek fue el chico bueno de 'Dawson crece', pero siempre lo recordaremos también por esta comedia negra hermana de 'American Psycho'

También cambiaba de registro a veces

Belén Prieto

Editora

La muerte de James Van Der Beek a los 48 años ha dejado un vacío inesperado para toda la generación que lo conoció como el galán sensible de 'Dawson crece' y el héroe de 'Juego de campeones' ('Varsity Blues'). Pero reducir su carrera a esos papeles sería injusto, porque Van Der Beek también supo romper con su imagen pública y adentrarse en terrenos mucho más incómodos y oscuros. 

Uno de los ejemplos más contundentes es 'Las reglas del juego' (2002), la comedia negra de Roger Avary basada en la novela de Bret Easton Ellis, donde interpretó a Sean Bateman, el hermano menor del psicópata de 'American Psycho'. La película es una rareza del cine de principios de los 2000: cínica, cruel y muy poco esperanzadora, pero también es una pieza clave para entender hasta qué punto Van Der Beek quería escapar del molde del “chico bueno” que la televisión le había impuesto.

En el campus universitario

'Las reglas del juego' se adentra en el lado más tóxico de la vida universitaria. Sean Bateman no es un asesino en serie como su hermano mayor, pero comparte con él una inquietante falta de empatía: es un traficante de drogas incapaz de conectar con los que le rodean. Su obsesión romántica con Lauryn (Shannyn Sossamon), que añora a un novio a distancia, y el interés no correspondido de Paul (Ian Somerhalder), un estudiante gay que se enamora de él, dan forma a un triángulo afectivo frío y cruel del que todos salen mal parados.

La mayoría de los personajes de la película son narcisistas y casi sociópatas y aunque la novela se escribió en los años 80, la adaptación encajó de lleno en el clima cultural de principios de los 2000, un momento en el que el cinismo juvenil estaba de moda después de títulos como 'Crueles intenciones'. No es una de las grandes comedias de la década, pero su malicia descarada la convierte en una experiencia atractiva.

Cuando se estrenó, Van Der Beek seguía siendo identificado casi exclusivamente con personajes “buenos” y emocionalmente accesibles. Interpretar a Sean Bateman supuso un corte radical con esa imagen de chico sensible. Además, la película llegó cuando 'Dawson crece' aún estaba en emisión, así que este papel funcionó para el actor como una vía de escape frente al encasillamiento y la presión de interpretar siempre al “bueno” de la película.

Sin embargo, no fue sencillo para él. El propio Van Der Beek llegó a describir la experiencia como un proceso muy intenso. Hace unos años lo explicó así:

“Esa fue la primera vez que sentí que un papel no era un papel que yo estuviera interpretando, sino más bien un exorcismo. En ese momento, interpretaba a otro personaje increíblemente dulce y sensible, y no había espacio para ese tipo de veneno o ira. De repente, encontré una salida para ello. Fue como una experiencia extracorpórea, gran parte de esa película"

El actor también reconoció que tuvo que acudir a terapia después del rodaje, ya que preparar el personaje despertó en él emociones negativas difíciles de procesar. A día de hoy, volver a 'Las reglas del juego' no solo sirve para descubrir una cara menos conocida de su filmografía, sino también para apreciar que fue capaz de interpretar todo tipo de personajes.

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