
Una adaptación de época que se atreve a reinventar el clásico de Dickens
Charles Dickens es uno de esos autores cuya obra está condenada a volver una y otra vez a la pantalla. Y entre sus novelas más adaptadas está 'Historia de dos ciudades', que ocupa un lugar especialmente curioso, porque es uno de los libros más vendidos de todos los tiempos, con más de 200 millones de copias estimadas. Aunque sus protagonistas no han alcanzado la misma popularidad que Oliver Twist, Ebenezer Scrooge o Miss Havisham.
Casi cuatro décadas después de su última adaptación televisiva, la BBC y MGM+ han decidido recuperar la historia con una miniserie de cuatro episodios protagonizada por Kit Harington, François Civil y Mirren Mack. Ambientada entre Londres y la Francia previa a la Revolución, la producción combina drama histórico, intriga política, romance y una buena dosis de melodrama.
Un Dickens renovado
La serie parte de la historia que todos conocemos: dos hombres físicamente muy parecidos, el inglés Sydney Carton y el francés Charles Darnay, acaban unidos por Lucie Manette, una joven que ha pasado años creyendo que su padre ha muerto. Cuando Darnay es acusado de traición y se enfrenta a la pena de muerte, Lucie recurre a Carton para defenderlo. A partir de ahí, sus destinos quedan entrelazados mientras Francia se precipita hacia la Revolución. A partir de aquí, la producción se toma bastantes libertades con respecto al material original, especialmente a la hora de convertir a Lucie en un personaje mucho más autónomo.
De hecho, el cambio más llamativo está precisamente en el romance. En la novela, Lucie y Darnay mantienen una relación correspondida mientras Carton permanece enamorado de ella sin atreverse a dar el paso, atrapado por su profundo desprecio hacia sí mismo. La serie convierte esa dinámica en un triángulo amoroso en toda regla, donde los sentimientos son correspondidos y la tensión entre los dos hombres adquiere una dimensión mucho mayor.
También creo que la serie acierta cuando decide darles más agencia a los personajes femeninos. Lucie estudia en secreto para convertirse en cirujana y tiene una autonomía que la novela original apenas le concedía, mientras que Hester y Madame Defarge adquieren mucha más presencia y esto es realmente inspirador. La serie no siempre desarrolla todo lo que plantea, pero al menos evita que Lucie sea simplemente el objeto alrededor del que giran los dos protagonistas masculinos.
Kit Harington como gran reclamo
Por otro lado, la ambientación es otro de sus puntos fuertes. La serie recrea con mucho cuidado el contraste entre las clases privilegiadas y los que viven en la miseria, con unos decorados, vestuarios y escenarios que consiguen transmitir la dimensión de una superproducción de época. Además, el diseño artístico es elegante y espectacular, aunque la iluminación juega a veces un poco en su contra. Pero, aun así, la atmósfera funciona y consigue convertir Londres y la Francia revolucionaria en dos escenarios tan importantes como los propios protagonistas.
Y el reparto es lo que termina de sostener la producción. Kit Harington nos ofrece a un Sydney Carton mucho más complejo que el héroe atormentado que podría esperarse de él, mientras que François Civil funciona como el contrapunto perfecto con un Darnay más recto y moralmente impecable. Y después está Mirren Mack, destaca especialmente como Lucie, aportándole inteligencia, vulnerabilidad y determinación sin caer en el melodrama fácil.
En conjunto, 'Historia de dos ciudades' tiene algunos tropiezos y se toma algunas libertades que son discutibles, pero cuando encuentra su tono funciona como una elegante y entretenida reinterpretación del clásico de Dickens, con un clímax especialmente potente que demuestra por qué esta historia sigue teniendo tanta fuerza casi dos siglos después.
La tenéis en MGM+.
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