'Minions: el origen de Gru' es una dignísima secuela veraniega: mejora la original acertando especialmente con sus secundarios

Desde su primera aparición en 2010 hasta hoy, los Minions han hecho realidad uno de los planes más malvados de Gru: apoderarse del mundo. Mires donde mires hay merchandising de los personajes. Disfraces, zapatillas, toallas, sudaderas, videojuegos y hasta una versión de 'Exploding Kittens'. Los Minions se han hecho con el universo tan rápido y tan fuerte que solo quedan dos opciones: odiarles o amarles. Y tengo que reconocer que con su segunda película propia me he inclinado, por primera vez desde hace una década, hacia lo segundo.

Pequeño jefe

Quizá sea porque 'Minions: el origen de Gru' baja el nivel de griterío y protagonismo forzado de sus protagonistas, o quizá porque no es tanto una segunda parte de 'Los Minions' como una precuela de 'Gru, mi villano favorito'. Una precuela, eso sí, en la que las bromas están algo aguadas respecto a la saga original y en la que falta un poco más de humor negro, pero que a cambio elimina la dosis de purpurina y azúcar que acompañaba de manera incansable a la primera trilogía. Una cosa por la otra.

'Minions: el origen de Gru' evita con acierto su gran handicap, el de convertirse en una versión infantil sin ganas ni talento al estilo de 'Los pequeños Picapiedra' o 'Un cachorro llamado Scooby-Doo'. Gru y, sobre todo, sus personajes secundarios, mantienen el mismo estilo cómico al que ya nos tienen acostumbrados, y lo único que cambia, en realidad, es la edad del protagonista. La esencia de la saga sigue viva en un personaje que está aprendiendo aún el arte de la villanía y que, aunque no se atreve a mostrar su lado siniestro como en las originales, sí es muy divertido de manera constante. El miedo al destrozo del personaje no tiene fundamento: para tratarse de una quinta entrega, sigue en buena forma.

Pero si Gru no te importa porque eres un aficionado a los Minions, esta película, pensada como punto de encuentro entre la saga principal y el obligatorio spin-off, también te dará una buena dosis de cachiporrazos, bananas, lenguaje incomprensible y adorabilidad. Funciona especialmente bien el slapstick, con alguna escena que rivaliza en violencia absurda (aunque no en timing perfecto) con los cortos de los Looney Tunes. Al final, solo queda una conclusión posible y palpable entre los golpes y los planes malvados: 'Minions: el origen de Gru' está destinada a ser un éxito en taquilla. No cabe otra posibilidad.

Sor-chaku contra Mónica Naranjo

Tanto 'Gru 3. Mi villano favorito' como 'Los Minions' superaron los mil millones de dólares en taquilla, y esta película viene a unir a todos los que no pasaron de una franquicia a otra. Tanto si te gustan las maldades de Gru como los desastres bienintencionados de los Minions, vas a pasar por caja. Por eso se entiende menos que en España hayan decidido que, para llamar la atención, Donna Disco, la principal villana, esté doblada por Mónica Naranjo. Estamos en 2022 e igual hay ciertas prácticas que no le gustan a nadie que tenemos que ir apartando, ¿no?

Por suerte, no lo hace tan mal como otros ejemplos terroríficos que hemos oído a lo largo de los años (con Melendi en 'Cómo entrenar a tu dragón 3' como máximo estandarte de la vergüenza) y compensa con el carisma de su personaje, integrante de 'Los Salvajes Seis'. Este es un grupo francamente acertado que se lleva las mayores risas de la película gracias a unas personalidades explicadas de un solo vistazo con unos diseños cartoon divertidísimos donde se nota que el departamento de animación se lo pasó pipa llevándoles a la vida. Además, en España se han traducido muy acertadamente como Pierre Pinza, Svenganza, Puñacos o Sor-chaku, una monja ninja villana que es la estrella en cada gag que le dedican. Estos villanos no solo roban la piedra principal de la película: también cada escena en la que salen. Por suerte, no son muchas y dejan respirar a la trama.

Confieso que al comenzar 'Minions: el origen de Gru'  y ver que presentaba a seis nuevos personajes de la nada creí que la película estaría sobrecargada, pero nada más lejos de la realidad. La cinta sabe medir muy bien el tiempo que cada personaje debe estar en pantalla para que no se haga ni liviano ni pesado: tienen el peso justo que deben tener para que los protagonistas lo sigan siendo pero resultando una amenaza real. Eso sí, que nadie se llame a engaño, porque esta dista mucho de ser una película perfecta.

Problemillas para tu pupete

No diría que 'Minions: el origen de Gru' tiene problemas graves, porque nadie va pidiendo una coherencia argumental perfecta y una sutileza impecable a la quinta entrega de la saga de Illumination, pero sí es cierto que, una vez dispuestas las fichas en el tablero, se estanca y empieza a perderse entre tramas secundarias. Durante media hora en el segundo acto, la película coge un desvío argumental en el que no ocurre nada lo suficientemente gracioso como para justificarlo, más allá de un par de mamporros de los Minions.

Se podría juzgar esta película con fiereza descarnada y cinismo barato, pero no merece la pena. No juega a quedarse en tus recuerdos para siempre, no quiere ser tan sentimental como Pixar ni tan creativa como Sony. De hecho, su único objetivo es bastante noble y sincero: pasar 90 minutos protegidos del calor riendo y viviendo una aventurilla sin sobresaltos argumentales con la carcajada como protagonista.

Esta segunda parte de 'Los Minions' acierta en el crossover entre franquicias sin dejar de ser fiel al humor resultón y los diseños fabulosos que la han llevado hasta aquí. La mezcla del humor negro (algo blanqueado) y el slapstick clásico de los Minions hacen que el resultado sea algo insaboro, pero también indoloro, perfecto para un verano caluroso en el que la cabeza no da para más que para reírte viendo una piedra mascota con ojitos bamboleantes. A veces, ¿para qué quieres más?

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