Solo tiene 6 episodios y para mí es perfecta. Esta serie británica de suspense convierte una desaparición en un misterio fascinante

Fotograma de 'Gone'

La nueva serie del guionista de 'Lupin' es ideal para ver de una sentada 

Belén Prieto

Editora

La desaparición de una mujer en un colegio privado de Bristol es el punto de partida el principio de 'Gone', un thriller británico estupendísimo que empieza como una investigación criminal bastante reconocible y que poco a poco se convierte en algo mucho más turbio

Sarah Polly ha desaparecido sin dejar rastro y su marido, Michael (David Morrissey), parece demasiado tranquilo para alguien cuya esposa lleva horas en paradero desconocido. Mientras la detective Annie Cassidy (Eve Myles) intenta reconstruir qué ha ocurrido, descubre que detrás de la imagen perfecta de esta familia hay secretos, relaciones rotas y comportamientos que no terminan de encajar. La nueva serie de George Kay, creador de 'Lupin' y 'Secuestro en el aire', juega precisamente con esa sensación de que algo no termina de estar bien y consigue que cada episodio añada una nueva pieza a un puzle cada vez más inquietante. 

Oscuridad y bruma

'Gone' nos lleva hasta Bristol, donde Michael Polly (David Morrissey) dirige el prestigioso colegio privado St. Bartholomew. La serie arranca durante un partido de rugby escolar en el que el equipo consigue la victoria, pero hay algo extraño en la reacción de Michael: mientras todo el mundo celebra, él permanece completamente impasible. Poco después descubre que su esposa Sarah, profesora de música, ha desaparecido. Su hija Alana (Emma Appleton) entra rápidamente en pánico y pregunta a su padre si habían discutido. "No discutimos", responde él. "Nunca lo hacemos". Y, desde ese momento, resulta prácticamente imposible no preguntarse qué está ocultando.

La policía acaba interviniendo y las detectives Annie Cassidy (Eve Myles) y Becky Hammond (Jennifer Macbeth) empiezan a investigar la desaparición. Michael, sin embargo, no tarda en llamar la atención de Annie por una razón bastante sencilla: su comportamiento no parece el de alguien que acaba de perder a su mujer. El director responde a las preguntas de los agentes con una frialdad desconcertante y sigue con su vida como si nada hubiera ocurrido.

Y ahí es donde 'Gone' empieza a demostrar que no estamos ante el típico thriller de desapariciones. Porque mientras Annie intenta averiguar qué le ha ocurrido a Sarah, la serie va ampliando el misterio y colocando nuevas piezas sobre el tablero. La familia Polly esconde más secretos de los que parecía al principio, y las relaciones entre sus miembros están marcadas por una tensión constante. Alana se desmorona mientras su padre se encierra cada vez más en sí mismo, mientras que en el colegio también empiezan a surgir conflictos relacionados con alumnos, profesores y relaciones clandestinas. Incluso Dylan, uno de los estudiantes del centro, parece estar cargando con algo que no sabemos explicar.

Además, Annie tampoco llega a esta investigación con la cabeza completamente despejada. Un caso sin resolver relacionado con una amiga que desapareció veinte años atrás sigue persiguiéndola, y la reaparición de su exmarido Craig (Peter McDonald) añade todavía más complicaciones a su vida personal. De esta forma, 'Gone' consigue que la investigación policial y la historia de sus protagonistas avancen en paralelo, haciendo que el misterio de Sarah termine conectando con heridas mucho más antiguas de lo que parecía al principio.

Una de las grandes virtudes de la serie es precisamente su capacidad para hacerte sospechar de todo el mundo. Las pistas aparecen poco a poco y desde lugares inesperados, mientras las certezas que creías tener desaparecen casi tan rápido como Sarah. Y el propio George Kay vuelve a demostrar aquí su habilidad para construir el suspense, algo que ya había quedado patente en 'Lupin' y, especialmente, en la primera temporada de 'Hijack'. Lo que comienza como un drama criminal convencional va transformándose progresivamente en una historia sobre la obsesión, la ineptitud emocional y las consecuencias de la violencia.

Solo hay seis episodios para descubrir qué ocurrió realmente con Sarah Polly y es imposible parar después el primero, porque la serie aprovecha cada uno de ellos para añadir nuevas sospechas, desmontar algunas de las anteriores y revelar secretos que permanecían escondidos dentro del entorno de la familia. Cuando Annie se acerca finalmente a la verdad, 'Gone' deja claro que la violencia no siempre adopta la forma que esperamos y que, a veces, cuanto más silenciosa e insidiosa es, más terrible puede resultar. 

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